mercoledì 29 maggio 2013

Parábola de nosotros

Imagina la hipotética situación. Tú estás en un hospital, donde tu pareja permanece ingresada en estado de coma. Los médicos no son demasiado optimistas y te aconsejan que te pongas en lo peor. Un día te proponen desconectar a tu pareja. Se halla en estado vegetal y poco más se puede hacer, más que mantenerla conectada a una máquina. Te empiezas a hacer la idea. Desconectar será dudo, pero alargar una agonía de final irreversible lo es aún más. Tratas de mentalizarte y asumir la pérdida, llega a pasársete por la cabeza qué llevarás en el funeral. Y, cuando estás a punto de firmar la sentencia, el consentimiento, la eutanasia por compasión, cuando ya tienes el certificado delante y el boli en la mano, un galeno entra en el cuarto y te grita que no lo hagas. Hemos conseguido reanimarlo, te anuncia. No firmes nada. Vivirá.

Y entonces respiras y el mundo se recompone durante un momento. Vas a la habitación de tu pareja y observas que el color ha vuelto a sus mejillas. Está mejor, hasta te parece que sonríe. Pasas la noche a su lado, acaricias su mano y empiezas a hacerte a la idea de que todo está bien. Hasta el día siguiente.

Al día siguiente, estás en un hospital, donde tu pareja permanece ingresada en estado de coma. Los médicos no son demasiado optimistas y te aconsejan que te pongas en lo peor. Un día te proponen desconectar a tu pareja. Se halla en estado vegetal y poco más se puede hacer, más que mantenerla conectada a una máquina. Te empiezas a hacer la idea. Desconectar será dudo, pero alargar una agonía de final irreversible lo es aún más. Tratas de mentalizarte y asumir la pérdida, llega a pasársete por la cabeza qué llevarás en el funeral. Y, cuando estás a punto de firmar la sentencia, el consentimiento, la eutanasia por compasión, cuando ya tienes el certificado delante y el boli en la mano, un galeno entra en el cuarto y te grita que no lo hagas. Hemos conseguido reanimarlo, te anuncia. No firmes nada. Vivirá.

Y entonces respiras y el mundo se recompone durante un momento. Vas a la habitación de tu pareja y observas que el color ha vuelto a sus mejillas. Está mejor, hasta te parece que sonríe. Pasas la noche a su lado, acaricias su mano y empiezas a hacerte a la idea de que todo está bien. Hasta el día siguiente.

Al día siguiente, estás en un hospital, donde tu pareja permanece ingresada en estado de coma. Los médicos no son demasiado optimistas y te aconsejan que te pongas en lo peor. Un día te proponen desconectar a tu pareja. Se halla en estado vegetal y poco más se puede hacer, más que mantenerla conectada a una máquina. Te empiezas a hacer la idea. Desconectar será dudo, pero alargar una agonía de final irreversible lo es aún más. Tratas de mentalizarte y asumir la pérdida, llega a pasársete por la cabeza qué llevarás en el funeral. Y, cuando estás a punto de firmar la sentencia, el consentimiento, la eutanasia por compasión, cuando ya tienes el certificado delante y el boli en la mano, un galeno entra en el cuarto y te grita que no lo hagas. Hemos conseguido reanimarlo, te anuncia. No firmes nada. Vivirá.

Y entonces respiras y el mundo se recompone durante un momento. Vas a la habitación de tu pareja y observas que el color ha vuelto a sus mejillas. Está mejor, hasta te parece que sonríe. Pasas la noche a su lado, acaricias su mano y empiezas a hacerte a la idea de que todo está bien. Hasta el día siguiente.

Al día siguiente, estás en un hospital, donde tu pareja permanece ingresada en estado de coma. Los médicos no son demasiado optimistas y te aconsejan que te pongas en lo peor. Un día te proponen desconectar a tu pareja. Se halla en estado vegetal y poco más se puede hacer, más que mantenerla conectada a una máquina. Te empiezas a hacer la idea. Desconectar será dudo, pero alargar una agonía de final irreversible lo es aún más. Tratas de mentalizarte y asumir la pérdida, llega a pasársete por la cabeza qué llevarás en el funeral. Y, cuando estás a punto de firmar la sentencia, el consentimiento, la eutanasia por compasión, cuando ya tienes el certificado delante y el boli en la mano, un galeno entra en el cuarto y te grita que no lo hagas. Hemos conseguido reanimarlo, te anuncia. No firmes nada. Vivirá.

Esa noche tú misma asfixias a tu pareja con la almohada.

martedì 28 maggio 2013

De cómo nuestro comité de sabios frenó nuestra decadencia

A lo largo de las últimas semanas, los administradores de este blog han sido víctimas de un brutal acoso materializado tanto por correo electrónico como con escraches a las puertas de sus casas, en los que participaron Los Morancos, Jaime Bores, un grupo de rocieros encocados y la tuna de Medicina de Murcia. A continuación pasamos a reproducir una selección de los terribles mensajes que nos han llegado tanto a nuestra cuenta oficial de Twitter –@marianorajoy– como al buzón de nuestra casa. Advertimos de que su contenido puede dañar la sensibilidad, especialmente si usted es canario. Todo sabemos que los canarios tienen la sensibilidad exacerbada.


Allá van los mensajes:

Este bloc ya no es lo q era, no hace risa solo hai cosas cursys por favor decir algo d arias canete q nos gusta mucho jracias

Aburrís, ya no tenéis gracia, os dejo de seguir a partir de ahora, unfollow

MENUDA MIERDA D VLOG ESTAYS PERDIENDO MUXO HABLAR D KORINA Y D LOS PRETENDIENTES JAJAJA DAVIZ PEDRE Q CRAK

es verdad q eres un hombre????

 

Como comprenderéis, después de la recepción de semejantes documentos, el equipo de El Comonunca convocó de urgencia una reunión extraordinaria de su junta directiva, que se celebró en un local que no queremos especificar, por nuestra seguridad, y del que sólo diremos que está ubicado en la madrileña calle Génova. A la citada reunión acudieron el ministro Wert, Míster Crujidor, Florentino Fernández, Laura Campos de 'Gran Hermano', Nahuel de 'Operación Triunfo' y el único lugareño de Albacete que posee un libro en su casa. 



Tras dos horas y media de tensiones con el objetivo de redefinir la línea editorial de este blog, y ante la evidencia de que no sólo estamos perdiendo seguidores, sino que estamos perdiendo lo más importante (prestigio), el citado comité de sabios elaboró una lista de asuntos de actualidad de los que no nos hemos hecho eco en estos meses, bien por simple dejadez, bien porque yo me encontraba reunido en el Parlamento Europeo. Los asuntos de especial trascendencia son los siguientes:

- El comienzo de 'Gran Hermano 14'.
- La dimisión de Natzinger como cabeza visible de la Iglesia y su retirada a un palacio con su novio.
- La elección de un nuevo Papa que no parece un Papa.
- Los divertidos negocios de Iñaki Urdangarín y esposa.
- Toni Cantó.
- La reaparición en sociedad, con motivo de la entronización holandesa, de la depresiva Masako.
- Los presuntos sobre-sueldos que pagaba mi partido.
- El inesperado descubrimiento de que las tartas de Ikea contenían mierda.
- Que Mercedes Milá enseñase dos veces (al cierre de esta edición, iban dos veces) las bragas en 'Gran Hermano 14'.
- La bronca de Lydia Lozano y Belén Esteban en el último 'Sálvame' de esta y, lo más importante, por qué la ex de Jesulín no llevaba puestos los dientes de arriba durante la entrevista. 



- El comienzo del reality 'Un príncipe para Corina'.

 



Tras elaborar esta lista, leerla detenidamente, realizar un análisis sintáctico y morfológico de la letra del penúltimo hit de Alejandro Sanz...

vengo del aire / que te secaba a ti la piel, mi amor / yo soy la calle / donde te lo encontraste a él / no me compares / bajé a la tierra en un pincel por ti / incomparable / que yo no me parezco a él / ni a él ni a nadie, eeee
 



... y echar un par de partidas al Triviados con seres aleatorios que damos por hecho no se encontraban en Extremadura, decidimos tomar cartas en el asunto y poner en marcha una campaña para recuperar no sólo el buen nombre de este blog, sino lo más vital para nuestro sustento: el dinero de nuestros seguidores.
 


El dinero de nuestros seguidores es justo y necesario. Lo necesitamos todos, pero especialmente yo, que desayuno una media de seis veces y almuerzo otras tantas. Sin embargo, cuando perdí mi iPad del Congreso, perdí también mi autoridad como presidente de este colectivo, y desde entonces es Míster Crujidor el que lleva la voz cantante. Aunque todos sabemos que el muchacho ya no es lo que era...
 



El dinero de nuestros seguidores posibilitaría mi regreso a Caminreal, municipio del que me obligaron a salir tras aquella aventura con el párroco. El dinero de nuestros seguidores daría de comer a pobres almas en desgracia que mantenemos en nuestros sótanos, como Cristina Narbona, Matías de 'Gran Hermano 4', el extronista Oliver y su amigo Julio 'El Feroz'.  
 



El dinero de nuestros seguidores nos haría felices. Pero, en vez de acometer una tormenta de ideas para dar forma a la campaña con la que pretendemos conseguirlos, nos fuimos al bar. 


A partir de ahí, mis recuerdos son difusos. Yo me desperté en la boca del metro de La Latina, desnudo, solo, desorientado, con sabor a cloroformo en la boca y una cicatriz feísima en el costado izquierdo. A mi lado estaba Míster Crujidor, tumbado sobre su propio vómito y con los pantalones por los tobillos. Le cogí la mano. Intentó abrir los ojos. No sé cómo seguimos vivos, pero jamás hablamos de esa noche. Una vez que Wert vino a verme al despacho estuvo a punto de comentar algo al respecto. Le introduje su iPad en la boca antes de que pudiera terminar la frase.



Así que no tenemos campaña. Ni dinero. Este blog seguirá siendo cursi y seguiremos recibiendo vuestros reproches y amenazas, mientras nuestra cuenta corriente mengua. Os merecéis todo lo que os pase. Pandilla de sinvergüenzas.

martedì 21 maggio 2013

Lyrics

Ay, humanos, que no somos originales ni en la pena. Venía yo aquí a vomitar toda la mierda que inoculas, el daño que haces, la desesperanza que impones, y resulta que  hace años ya te escribieron una canción. Lo que viene siendo que te den el post hecho. Cariño.

 

lunedì 20 maggio 2013

32 mierdas

"No importa cuántas veces fracases: siempre habrá alguien que fracase con más estilo, más surrealismo y más sentido del humor que tú"
Mi ángel, inspirado


Tener un ángel es tener línea directa con el Cielo. Con el Olimpo, si eres una friki politeísta. Bueno, con el Olimpo no: con los aledaños del Olimpo, con los Propileos de lo que sería la entrada principal al edén inmaculado de Zeus y sus solemnidades, sus rayos, sus liras y sus efebos menores de edad. No sé por qué llamo ángel a quien no sé si debería llamar ángel, no sé por qué uso la terminología cristiana en algo que tiene más de magia que de liturgia, más de porque sí y misterio que de dogma institucional. Mi ángel ha resucitado, y eso me indica que estoy peor de lo que pensaba. Más herida, más tocada y más hundida. Y todo, qué paradoja, por jugar a que yo también podía ser el ángel de alguien.




Cuando me peleé con mi amiga Claudia, su único argumento para la paz era eso, que ella era mi amiga. Le solté, en el fragor del cabreo, que no me interesaban los amigos: que me interesaban los aliados. Ella, con su sabiduría de pacotilla forjada a base de leer citas célebres y apenas libros enteros, alegó que los aliados eran temporales, pero los amigos perennes. Seguramente tiene razón, pero no tengo gana de reconocérselo. Porque en esta lid me quedé pronto sin aliados. Pero no quiero intuir que me haya quedado sin amigos.

Mi ángel me manda el emoticono de un puño por whatsapp y comprendo que me guarda una hostia psíquica de las suyas, que siempre terminaban con una caricia y una carcajada. Mi ángel me recomienda "dar carpetazo y luego quemar la carpeta". Y el Amor de Mi Vida, que no pinta nada en esta histeria, abre la boca y defeca:



"El amor es tonto, ciego e inevitable. Sé libre"


Tiene gracia que me pide que sea libre precisamente el humano que me esclavizó, el que no consentía un tinte de pelo que no le gustase o un pintalabios que le pareciera demasiado atrevido. No contesto a su defecación y me echo a dormir en el sofá. Empiezo a notar los años. 54 32 no son demasiados, pero el cuerpo no es lo que era: los riñones se resienten, los dolores de cabeza se amplifican y la tristeza se expande. No termino de tirar las flores de jardín que se han muerto sobre la tele, ni las fotos hechas con la Blackberry que muestran a una pareja sonriente agarrada por la cintura. No termino de asumir mi fracaso como ángel, porque lo he dado todo. Mi tiempo, mis ganas, mi cuenta corriente, mi salud mental. A la hora de la verdad, no di nada. Sólo proyectos, entelequias, deseos y un par de libros de arte comprados en El Corte Inglés. Aburre seguir en una lucha que sabes que está acabada, que no merece más la pena que contarle los lunares del cuello a Taylor Swift, chupar candados o participar en una orgía con Jacobo Ostos. 





Se lo pregunto a mi ángel. Cómo se hace. Cómo, para que se vaya esta sensación de derrota, de fracaso, de ser inevitablemente subnormal, cómo se evita la pena, la rabia, cómo se calma la angustia, la soledad y la melancolía. Y él se ríe, se parte, se descojona, se lo pasa de cine para recordarme que hay abismos en cada esquina, pero que sería muy aburrido si no los hubiera. Mi ángel se ríe de mí, mi dios favorito se ríe de mí. 

Y me encanta. Porque eso significa que le importo.

mercoledì 8 maggio 2013

El abismo en cada esquina

Si vuestro dios es un soberbio, un estirado, un solemne, al fin y al cabo, no os extrañéis de que sus emisarios sean gentes como estas:






Por contra, si vuestro dios es lo más grande, sublime, cachondo, divertido, vital, adorable del mundo –es decir, si vuestro dios es el mismo que el mío–, los elegidos que tiene en la Tierra serán tan maravillosos e inefables que no sólo os salvarán la vida las veces que hagan falta, sino que olerán cuando estáis al borde del abismo, y resucitarán para recordaos que el abismo tampoco es para tanto.




Hay muchos temas que se nos han pasado mientras aquí servidora estaba criando. Tenemos Papa nuevo –nuestro amigo Natzinger vive por fin en retirada espiritual, junto a su novio, en un bonito palacete que nada tiene que envidiar a Pedralbes–, una infanta de España fue im-putada y des-im-putada, hicieron chistes de la ETA en 'Gran Hermano' y, lo más importante, el ministro Fernández Díaz, es decir, mi padre, explicó a toda España que los maricones son escoria porque no garantizan la permanencia de la especie. Nos pondremos al día sobre todo esto. Bueno, no.




Este blog nació allá por Septiembre de 2010, cuando desde las altas esferas del Olimpo apócrifo se empeñaron en que yo tenía que seguir viva. Hoy renace por el mismo y sagrado motivo. Alabado sea Dior.


martedì 29 gennaio 2013

3.24 a.m

Encontrarte a ti mismo. Y devolverte.
@jajajacker

Por ti he cometido ya tres delitos tipificados. También alguna inmoralidad. "Qué disparate", dice en voz alta mi mejor amigo. "Yo te apoyo", dice en voz baja la novia de mi mejor amigo, "yo te apoyo, pero acuérdate también de que tenemos que hacer cosas grandes. De que tenemos que cambiar el mundo".

Sé cómo se cambia el mundo porque me lo explicó la persona más importante de mi vida, mi Amor sin adjetivos, una madrugada de primavera en barbecho. A él con 11 años le escribía canciones que nunca vas a cantar. Le he dicho 'te quiero' tantas veces con los ojos que a veces me atrevo a presumir de que tenemos la relación más perfecta del globo terráqueo. La más eterna e inmutable. Porque qué es enamorarse de otro más que una nimiedad. Qué connotaciones tiene, qué daño puede hacer la sola presencia de otro humano en un corazón, cuando el corazón ya tiene una bandera clavada desde antes de formarse del todo. He dejado sonar el teléfono tantas veces, mientras mi Amor me buscaba, que en ocasiones elucubro que no merezco que me quiera; pero pronto me acuerdo de que no es cuestión de méritos, de que él me quiere porque sí y me busca porque le sale, como a mí me sale recordarle que jamás me casaré con él. "Menos mal", sonríe entonces, y prefiero que se aleje, a ser posible a otro continente, para dedicar mi vida a cuestiones tan sumamente absurdas como enamorarme de ti.

Fumo. Sé dejar de fumar, pero fumo. No me gusta fumar, pero fumo. No me hace compañía, estropea la casa y amarillea las paredes. Pero fumo.

Lloro. He llamado a mi familia para evadirme con ellos. No les elegí nunca, pero se me da bien fingir. Puedo ser buena hija, buena sobrina, buena hermana en ocasiones. Lo único nuevo que has traído a mi vida ha sido la rabia. Rabia de categoría, rabia roja con la que puse un candado al Comonunca, pasándome por el forro que este espacio hace tiempo que dejó de pertenecerme. Que ahora es de todos. De mi equipo.

Esta mañana me llamó por teléfono el miembro de mi equipo al que más admiro. Me habló de seguir. Luego sentí pánico, por imaginar. Imaginé que lo perdía todo, y me acordé, en un chispazo, de que yo misma escogí hace unos días dejar de ser Larisa para ser una mala mujer. Una mujer demasiado solemne que destila veneno y echa la culpa de todo a las impresoras. Alguien feo.

Larisa no era mi plan B. Aunque fuese mi salvavidas. Larisa era yo en esencia, la que dejé al Amor de Mi Vida que matara. He estado equivocada siempre. La muerta de Jose tenía capas de mugre. Y debajo estaba Larisa.

Estoy enamorada de ti, pero es temporal. Se me pasará y dejará de importarme el juego. Quizás me acuerde de ti en Navidad, quizás amague con mandarte un SMS que no te mandaré, porque no me sé tu número de memoria. Estoy enamorada de ti, pero va a terminarse. La que no va a terminarse soy yo. Me quiero un poco. No te voy a dar la vida entera. No te la puedes comer ni te la puedes beber, no puedes convertirla en un teatro ni llenarla de humanos que te quieran por inercia. Ningún sentimiento auténtico se impone: se inspira. También el asco. Una amiga me ha contado que una noche, en un brote, le grité por teléfono que tú me dabas asco. Digo mentiras y no me doy cuenta. No logro perdonarme el haberte dicho eso, aunque no te lo haya dicho a la cara, y me horroriza pensar que mi castigo por la blasfemia puede ser no volver a tocarte. Estoy obsesionada contigo y soy consciente de que se acabará. De que no eres mi Amor, ni el Amor de Mi Vida, ni siquiera Vida. Todos esos puestos están cogidos, y a mí los sentimientos no se me pasan: se me acumulan.

Me estoy dejando la piel para que tú la toques. Para que sonrías aunque sea una noche. Para que vuelvas a decirme que puedes, aunque no puedas. Y quizás, como en esta fantasía, quizás pueda ser yo quien te cuente a ti cuál es el secreto para cambiar el mundo. Tengo que releer mis notas al respecto...

Estas son mis reglas. Tan insensatas como inexistentes. Si no te gusta Dadá, que no existe, no sé qué hacías sonriéndole a Dadá, cantándole a Dadá o pidiéndole a Dadá que luchase por ti. 

Ya me dejé morir de hambre una vez por un ser humano. Tú eres especial, maravilloso, increíble, se me calienta el coño cual bombilla incandescente cada vez que imagino que le pones la mano encima. Eres único, peculiar y adorable. Pero no dejas de ser uno de ellos. Un humano. Dadá vale más que un humano. Si me muero por ti, no podré salvarte. Déjame con mi estrategia. Cállate y permíteme hacer. El fin de todos mis actos, de todos, es volver a verte en la vida. Pero no me voy a morir por ti. Voy a hacer algo mucho más arriesgado, complejo, difícil. Algo premium, algo sólo reservado para los valientes.

Voy a vivir.

lunedì 14 gennaio 2013

ME APETECE

¿No querías Dadá, Larisa Otero? ¿No querías Dadá? Pues toma dos tazas y dos latas de cerveza. Todo comenzó a punto de desgranar 'Lágrimas desordenadas', ondeó por los fiordos del puro cachondeo, luego se convirtió en reconcomio, después en tristeza, y desembocó en 'No te rías que es peor'. ¿No querías Dadá? ¿Y quién eres tú para querer Dadá? ¿QUIÉN? Si sólo eres el puto personaje de un libro, qué digo de un libro, del spin-off de un libro, Dulcísimo Nombre de Jesús, ¡de una secuela! Eres el personaje de una puta secuela y quieres Dadá. El coño lo tienes Dadá. El coño, el que te hace burbuja con los anuncios del 'Tú sí que vales', eso es Dadá. 

¿Y esto qué es? ¿Que yo haya estado casi tres años dormida te da derecho a haber montado esta mierda? ¿Quiénes son estos personajes que te adulan? ¿Quiénes los que dicen quererte, amarte, respetarte? ¿Qué sabes tú de construir una vida, qué has hecho mientras yo dejaba la mía en barbecho consumiéndose en el sofá calcinado de una casa que ya no es mi casa? Ah, ¿que sí lo has hecho? Bueno, pues cuéntamelo todo. Explícame dónde has llevado mi cuerpo. ¿París? ¿Amsterdam? ¡¿Oporto?! Te parecerá bonito haber gastado mis ahorros en tanto viajecito estúpido. Exacto, he resucitado y sigo siendo una histérica. A ver si ahora va a resultar que tengo que aprender de ti. ¿De ti? Pero si no eres más que una fracasada, una subnormal. ¿Te lo tengo que recordar? ¿Te tengo que recordar que quisiste dimitir a la primera de cambio, que te dio susto toparte con lo inesperado? Qué retrasada eres, hija mía. Cuánto tienes que crecer todavía. Ay, con lo que yo he sido.

Te dejaré que te despidas en condiciones. Eres demasiado solemne y tu equipo lo sabe. Me gusta tu equipo, y me pregunto si sus miembros querrán integrar mi equipo cuando me conozcan. 

Perdonad, seres virtuales, mi intrusión. Seré breve, tengo prisa.

Tengo que cuidarme de lo más bonito del Universo.





domenica 6 gennaio 2013

De cómo poner una vela a Tristan Tzara y quemar la casa en el intento. Firmas invitadas. Hoy: Anna Parannoia


El día de Navidad siempre amenaza con recibirte con los brazos abiertos y llenos de mierda. Por suerte, mi familia lo sabe y la tradición consiste en quedarse cada uno en su casa y comer lo más triste que encontremos en la nevera para demostrar que no nos importa incumplir el código. Para hacernos los chulos frente al código.

(“Soy muy malote”)

Así que ese día desperté con un cúmulo de sensaciones que iban desde el vacío inevitable que acompaña esos días en los que Telecinco cambia su programación hasta esa vanidad absurda nuestra que nos hace pasear a mi padre y a mí por el salón sintiéndonos victoriosos al intentar parecer derrotados.



Tras el festín navideño (un mixto y una Coca Cola sin cafeína) mi padre se retiró a disfrutar de su siesta, y ahí fue cuando sentí la llamada.

Sería precioso decir que escuché una voz aterciopelada, que vi un rostro hermoso y joven que me tendía una mano o que, simplemente, una pulsión poética me trajo la imagen de Tristan Tzara y después compuse Imagine de un tirón mientras con un collar de flores y unas hierbas silvestres enamoraba a Mila Ximénez y nos entregábamos las dos a los brazos y los caprichos de Encarna Sánchez. Por los siglos de los siglos.

(“¿Qué dices?”)

Pero, como he dicho la vida es muy puta (y si es Navidad es más puta aún) así que lo que en realidad pasó fue algo mucho más prosaico y aburrido: una horda de mapaches pandas coprófagos entraron por la ventana del comedor y me rodearon, mientras bailaban con un swing envidiable. Todo eso sólo podía significar una cosa: Dadá; un mensaje de la cúpula del Comonunca, que probablemente estaría demasiado ocupada en otros menesteres de vital importancia, como emborracharse con vodka ucraniano hasta conseguir que Nacho Polo se arrodillara a los pies de Víctor Sandoval y le pidiera perdón por todo el daño infligido con sus derroches y sus arañas. O encendiendo la luz del cerdo Javi para encontrar oro y chocolatinas debajo de la cama. Lo que yo decía: cosas importantes que cambian el mundo.

(Pequeñas cosas)

Mi primer impulso fue pensar en pingüinos. Muchas veces pienso en pingüinos y sonrío, como si no pasara nada (lo cual es cierto); y eso es lo que hacía dentro del círculo: sonreía y aplaudía con los ojos muy apretados y haciendo grandes aspavientos con los brazos con los que mostraba mi retraso emoción.


Cuando volví a abrir los ojos, los pandas ya no estaban, ni falta que hacía ----- el mensaje había quedado claro: imprimí una foto de Tristan Tzara, copié uno de sus poemas en un papel, encendí una vela y me dispuse a rendirle un homenaje que fuera lo suficientemente solemne como para tocarle las pelotas mostrarle mis respetos en el aniversario de su muerte.Y la luz brillaba, ¿eh? ¡Caray si brillaba! Qué alegría, qué bonito, qué poesía la vida.



Me sentía feliz por haber logrado que Tristan se revolviera en su tumba sintiera lleno de orgullo y satisfacción. Por eso yo, satisfecha con mi homenaje y en paz con el universo poético y los pandas que me mandó la Cúpula, me dejé vencer por un sueño húmedo y salvaje dulce y tierno del que probablemente no hubiera despertado nunca si no hubiera sido por la voz de alarma que dio mi padre al ver arder al lado de su bicho raro querida hijita la foto de un señor en blanco y negro acompañada de un poema.


Soplamos y soplamos pero no había manera así que tuvimos que apagar el fuego en la pila de la cocina. Ya se sabe que intentar cambiar el mundo, si algo tiene, es que es un acto incendiario.




domenica 30 dicembre 2012

Paz y flores o DosmilTú

2012. El año que vi a todos los hombres importantes de mi vida. El año que re-fundamos el Dadá, que desayunamos en Agistri, que comprendimos en un kebab de Granada el secreto para cambiar el mundo. 2012. El año que volví a abrir los brazos para gritarte 'te quiero' y me tiraste el premio gordo a las manos. 


En Enero Telecinco recuperó a Jaime Bores para presentar 'Vuélveme loca'. El fracaso fue estrepitoso y Jaime perdió su sitio en el cajero de Sol donde solía pernoctar. Como contrapartida, la cadena de Vasile emitió un 'Tú sí que vales' de magia, pero que no daba para paja.


En Febrero Carlota y yo nos fuimos a Amsterdam, donde abonamos las tasas de la ciudad, hicimos fotos prohibidas en el Museo Van Gogh y apenas tomamos un té de marihuana. Y pasamos frío, mucho. Paradójicamente, el corazón sólo se calentaba en el Ice Bar.


En Marzo, en la Plaza de España del Madrid del siglo XXI, refundamos formalmente el Dadá y a continuación pasamos toda la tarde ideando cómo repartiríamos poemas anónimos por la calle, acción que jamás llegamos a acometer. Antes, el seguramente verdadero Amor de Mi Vida y yo comprendimos lo de cambiar el mundo, descubrimos que acabábamos de hacerlo y lo celebramos viendo amanecer y con el orgasmo del siglo.


En Abril vimos un Via Crucis en Malasaña y te celebre de todas las maneras. Busqué la palabra precisa, la sonrisa perfecta, pero te dejé hacer, con la pólvora y la purpurina, porque lo más grande es inefable. 'Inefable' es una palabra que le gustaba al Amor de Mi Vida. O eso decía.


En Mayo Sue y yo celebramos el fin de mi subsidio de desempleo brindando con vino griego en el Hydra (Plaka, Atenas), y luego mirando muy fuerte a Atenea, y con playa privada en el Egeo, porque nosotras lo valemos. Luego paramos en Zürich, para hacer saltar la alarma del genuino Cabaret Voltaire, para pintarle 'gracias' en la fachada y también para comprobar que en Suiza un zumo de naranja vale 8 euros, claro que sí.



En Junio vi a Vida y no le dije que seguía queriéndolo por encima de mis posibilidades, pero el me dijo que una cosa que ha sucedido dos veces seguramente sucederá tres. Me enamoré muy fuerte, pero me duró unas 72 horas. También nos manifestamos contra Bankia y nos hicimos fotos sentadas en el suelo. También fuimos al Orgullo, a ver invertidos.


En Julio apareció un supuesto Códice Calixtino y conseguimos que todos creyeran que era el auténtico y la historia del electricista ladrón. Carlota me llevó de vacaciones a Punta Escarlata, donde vimos muchos penes, y accedí a sanear mi economía regresando al Ejército del que el Amor de Mi Vida me obligó a desertar. 


En Agosto nos fuimos a Oporto y nos hicimos fotos junto al Duero. Arrestaron a José Bretón y la gente le dijo cosas feas en Twitter. Carlota me tintó el pelo y el seguramente verdadero Amor de Mi Vida me dio de besos, se gastó 200 euros en la FNAC y pudimos pasear por Madrid sin el agobio de los paparazzis.


En Septiembre muchos seres virtuales se ofendieron conmigo por decir que Freddie Mercury era homosexual y murió de sida, un dato de su biografía lo suficientemente conocido como para llegar a escandalizar a las masas.



En Octubre apunté a Melendi en mi lista de gente a la que hacer pupa, y sólo conté a Carlota las verdaderas razones de nuestro viaje a Zaragoza cuando ya nos hallábamos en Zaragoza. Celebré el cumpleaños del Amor de Mi Vida sin fumar y brindando con una máscara en la cabeza, pero brindé con una humana preciosa. Antes, habíamos cumplido veinte años, y fue terriblemente hermoso que Alejandro Sanz nos dedicase una canción.


En Noviembre el mareo empezó a cortejarme por las noches y escribí que me había enamorado sin saber si me había enamorado en realidad. Anna me dijo "cree", y volví a fumar porque una voz me dejó en la estacada. Organicé una fiesta de cumpleaños para mi hermano y llamé por teléfono a la Guardia Civil. 


En Diciembre volví a marcar el número que me había llevado al tabaquismo y vomité la cena y el desayuno de 1998 en la borrachera que ya ha dado tema de mofa a mi pandilla para los próximos 39 años. Fui a Pompeya con Anna y ella me regaló unos pendientes con la foto de Artemisa. Sin avisar, me tocó mi turno en la lista de espera de los deseos de la Luna, y así vi la sonrisa del Amor de Mi Vida en vivo y en directo. Tocarlo fue temblar, y me incitó al vino. No me quedó otra, me esperaban el ministro Wert y un asesino hipster, y tenía que prestarles atención. Brindé mucho y muy fuerte con mi mejor amigo, todas las noches, y un día hasta me pareció encontrar atractivo al borracho que más asco me había dado en toda mi vida. Apurando los restos de cordura, se me pasó por la cabeza coger un taxi hasta Huesca. Pero a veces, y sólo a veces, creo que sé detectar qué locuras no son del todo locas.


Qué de premios. Qué decirte. Que eres muy grande, que te quiero con locura, que lo has bordado a saco, que tieneh to' el arte.

FELIZ 1996


mercoledì 12 dicembre 2012

La lista de espera de la Luna

Yo venía aquí a escribirle una carta al Amor de Mi Vida. Una carta unilateral de desgarro e hipérboles, de esas que no se mandan jamás pero se cuelgan en el blog, para que seres virtuales te digan: "Oh, hermoso, cariños, cuánta pasión reflejan tus letras, se nota que eres poeta y un alma sensible, oh, amiga". Yo venía aquí a llorar las penas y a secarme los mocos con la literatura, ese arma estupenda y estúpida de la que una no se puede deshacer en un descampado. Pero he decidido que no. Que no se la voy a escribir a él. Que él lleva demasiados meses sin ejercer como Amor de Mi Vida, y se va notando. Si no, de qué me iba yo ahora a encaprichar de ti. Esta carta, querido mío, y no por ello dejará de ser unilateral, esta carta te ha tocado.


("Qué le vamoh a hazé")

Hace dos años y seis meses, cuando no me acordaba de ti, le pedí un deseo a la Luna. La Luna de Agosto, ya sabes. La que concede los deseos más y mejor. Sé que la Luna de Agosto concede los deseos porque así me lo explicó en 1997 Carmen, una chica de Madrid que tenía el corazón roto y trataba de recomponer los pedazos en la playa. No he vuelto a ver a Carmen, y en realidad nunca me dolió demasiado cómo tuviera ella el corazón. Pero me explicó lo de la Luna de Agosto, y es cierto. Sin embargo, conocer ese misterio (¿se puede decir 'misterio'?) no era sólo patrimonio de nosotras, y la gente empezó a pedir cosas a la Luna. Cosas disparatas, como han de ser los deseos. Cosas contradictorias que, de cumplirse a la vez, destrozarían vidas e imperios intangibles. Cosas Dadá sin percatarse de que Dadá no existe.



Y la Luna empezó a acumular lista de espera.



Hace dos años y seis meses, cuando ni me imaginaba que un día iba a querer besarte, le pedí un deseo a la Luna. Hoy la Luna me ha concedido el deseo.


("¡No jodas!")

O quién sabe si ha sido la Destino. La Luna es muy suya. Selene es muy suya. Hace dos años por estas fechas, cuando dudaba de todo y no quería dudar de nada, un par de veces le pregunté qué coño estaba haciendo con mi vida, pero qué coño. Y Selene adoptaba forma de D. No sé si lo hacía porque el Plan D le gustaba tanto como a mí o porque nunca me perdonará haber tenido un hámster al que le puse de nombre Endimión. Quizás la Luna sea un poco solemne de vez en cuando. Porque quién no es un poco solemne de vez en cuando.



Esta tarde (atención alerta cursi), con la Nix ya encima y las luces de Navidad, oh, centelleando en los grandes angulares, sonó un correo en el móvil y paré de insultar a Wert para mirarlo. Remitente: Carlota. Asunto: "Hecho". Y tan hecho. Efectivamente, mi socia es más válida y más valiente que yo, y cambia el mundo en modo experto cuando le da la gana. Sonrisa. Calor sabrosito en el alma. Carlota lo ha conseguido, y yo quiero regodearme, brindar con ella y hacer un repaso mental y verbal de cómo nos lo hemos montado en estos meses para llegar a este punto. Porque somos un equipazo. Porque tú también cambias el mundo, aunque no lo sepas.


("¡Mola!")

En medio de la euforia, levanté la cabeza. Y ahí estaba. El cataclismo. El deseo pendiente. Me había tocado mi turno en la lista de espera de la Luna.



Cómo explicarte a ti, precisamente a ti, lo que no he logrado explicar del todo a mis báculos más importantes. A él tampoco creas que le expliqué mucho. Me temblaba demasiado la voz (que no 'La Voz', que también), pero creo que dije Amsterdam, creo que dije París, creo que dije Grecia y creo que dije Madrid, huida, seguramente dije huida, o lo pensé, qué cojones, si sé que dije su nombre y decir su nombre escocía, porque llevaba más de dos años sin decir su nombre mientras le miraba las cejas, el lunar en el cuello y esa sonrisa, qué puedo decirte de esa sonrisa, esa sonrisa que, mira si será bonita, que jamás le he hecho un poema.



Sé que dijo "sé feliz". No me vale. No es la primera vez que me dice "sé feliz", lo lleva repitiendo en bucle en esas fechas tan señaladas en las que el correo electrónico da una tregua y parece que aún nos importamos. Había muchos humanos alrededor. Humanos de colores, algunos cabreados, otros felices. En realidad creo que no nos dijimos nada. En realidad, una de las cosas que más rabia me dan es que el deseo me había interrumpido el chute de felicidad (¿se puede decir 'felicidad'?) que te tocaba. Que me tocaba. 



Hacía demasiado tiempo que no temblaba en la calle. Hacía demasiado tiempo que no temblaba abrazando a un ser humano. Mirar a los ojos al hombre que me mató -prefiero pensar que fue un homicidio involuntario- me hizo darme al vino y al tabaco, incluso al bochornoso acto de dejar de pensar en ti. Tú ahora te mereces más que él que piense en ti. Aunque de tus homicidios ya hablaremos. Tela.


("Mí no comprender")

Así que, cuando nos despedimos, cuando yo eché a andar rumbo a ese trozo de vida, a ese ejército diezmado que una vez abandoné por su culpa causa, enganché el teléfono, llamando, puta mierda que no me pueda echar a esta mujer en el bolso y llevármela encima cada vez que cambie de ciudad.

- Carlota.
- Ya estabas tardando en llamarme. ¿Has leído...?
- Sí. Y no te he llamado porque acabo de cruzarme con el Amor de Mi Vida. Muy fuerte. Estoy mal. Voy a comprar tabaco. Ahora voy a ir soltándote mi rollo a trompicones mientras ando por la calle a no sé bien dónde, pero luego tú me lo vas a contar todo. Sitio, hora, día. Quiero pensar en eso. 


("Esa es la actitud")

Y Carlota me lo contó todo. Y, minutos después, me mandó una foto del escenario elegido en el que seguramente fracasaremos perpetraremos algo, lo que sea, pero algo. Porque yo no sé si eres un capricho o un deleite. Ni siquiera sé si podría llegar a quererte o si te daría ahora mismo toda la sangre que llevo en el cuerpo. Creo que no. Creo que eres un sucedáneo. Pero un sucedáneo tan válido que estoy obligándome a pensar en ti mientras la herida supura en caliente. Quizás seas un fármaco experimental. Un sentimiento Dadá. Una gilipollez. Una puta mierda de la que no me acordaré el mes que viene y a quien jamás volveré a escribir una carta. Pero tampoco es la primera carta que te escribo. Lo cual me preocupa.


("Podría ser peor")

Yo no te quiero. Que no te conozca o que no existas no es inconveniente. Podría quererte de todas formas, quererte a lo bruto, hablamos de querer, no de racionalizar ni de emprender una sociedad anónima juntos que también. No te quiero, y probablemente de aquí a un mes, justamente un mes, no me quede ánimo para coger otro tren, ni me quede ánimo para retomar el Prozac, Orfidal, Dopubal, Esertia, cuidado con Esertia, incita al suicidio. No te quiero, pero eres futuro. Te cuento esto a ti porque a ti no te diría la serie de barbaridades que me ha quedado pendiente decirle a él. A ti quizás ni te diría hola. Por primera vez en dos meses, el mareo de esta noche no es cosa tuya. Hay que remediar eso. Me vas a gritar algo en bucle.



Ya. En realidad te escribo a ti porque a ti no tengo nada que decirte. Porque para qué contarte a ti que me arrepentiré toda la vida de no haberle dado un beso en la boca.


("No vamos bien")

Pero una cosa sí te digo. Atención al ego. Lleva cuidado conmigo, pedazo de humano. No subestimes los disparates de los que puedo llegar a ser capaz. Porque no sólo soy una superviviente: soy una zombie. Me morí una vez. Me morí y hoy he mirado a los ojos a mi asesino. Y no he sentido ganas de venganza, ni siquiera una chispa de rencor. Soy un ser atípico, enfermo, demente y extraordinario para mal. Soy una humana, sí, pero soy una humana que tuvo el santo coño de meterse a cambiar el mundo sólo por besar en la boca al seguramente verdadero Amor de Su Vida. Y, además, ahora tengo un equipazo. Así que cuidadito. Como se me meta en la cabeza quererte, no respondo. Anda, mira, igual que tú.