domenica 30 dicembre 2012

Paz y flores o DosmilTú

2012. El año que vi a todos los hombres importantes de mi vida. El año que re-fundamos el Dadá, que desayunamos en Agistri, que comprendimos en un kebab de Granada el secreto para cambiar el mundo. 2012. El año que volví a abrir los brazos para gritarte 'te quiero' y me tiraste el premio gordo a las manos. 


En Enero Telecinco recuperó a Jaime Bores para presentar 'Vuélveme loca'. El fracaso fue estrepitoso y Jaime perdió su sitio en el cajero de Sol donde solía pernoctar. Como contrapartida, la cadena de Vasile emitió un 'Tú sí que vales' de magia, pero que no daba para paja.


En Febrero Carlota y yo nos fuimos a Amsterdam, donde abonamos las tasas de la ciudad, hicimos fotos prohibidas en el Museo Van Gogh y apenas tomamos un té de marihuana. Y pasamos frío, mucho. Paradójicamente, el corazón sólo se calentaba en el Ice Bar.


En Marzo, en la Plaza de España del Madrid del siglo XXI, refundamos formalmente el Dadá y a continuación pasamos toda la tarde ideando cómo repartiríamos poemas anónimos por la calle, acción que jamás llegamos a acometer. Antes, el seguramente verdadero Amor de Mi Vida y yo comprendimos lo de cambiar el mundo, descubrimos que acabábamos de hacerlo y lo celebramos viendo amanecer y con el orgasmo del siglo.


En Abril vimos un Via Crucis en Malasaña y te celebre de todas las maneras. Busqué la palabra precisa, la sonrisa perfecta, pero te dejé hacer, con la pólvora y la purpurina, porque lo más grande es inefable. 'Inefable' es una palabra que le gustaba al Amor de Mi Vida. O eso decía.


En Mayo Sue y yo celebramos el fin de mi subsidio de desempleo brindando con vino griego en el Hydra (Plaka, Atenas), y luego mirando muy fuerte a Atenea, y con playa privada en el Egeo, porque nosotras lo valemos. Luego paramos en Zürich, para hacer saltar la alarma del genuino Cabaret Voltaire, para pintarle 'gracias' en la fachada y también para comprobar que en Suiza un zumo de naranja vale 8 euros, claro que sí.



En Junio vi a Vida y no le dije que seguía queriéndolo por encima de mis posibilidades, pero el me dijo que una cosa que ha sucedido dos veces seguramente sucederá tres. Me enamoré muy fuerte, pero me duró unas 72 horas. También nos manifestamos contra Bankia y nos hicimos fotos sentadas en el suelo. También fuimos al Orgullo, a ver invertidos.


En Julio apareció un supuesto Códice Calixtino y conseguimos que todos creyeran que era el auténtico y la historia del electricista ladrón. Carlota me llevó de vacaciones a Punta Escarlata, donde vimos muchos penes, y accedí a sanear mi economía regresando al Ejército del que el Amor de Mi Vida me obligó a desertar. 


En Agosto nos fuimos a Oporto y nos hicimos fotos junto al Duero. Arrestaron a José Bretón y la gente le dijo cosas feas en Twitter. Carlota me tintó el pelo y el seguramente verdadero Amor de Mi Vida me dio de besos, se gastó 200 euros en la FNAC y pudimos pasear por Madrid sin el agobio de los paparazzis.


En Septiembre muchos seres virtuales se ofendieron conmigo por decir que Freddie Mercury era homosexual y murió de sida, un dato de su biografía lo suficientemente conocido como para llegar a escandalizar a las masas.



En Octubre apunté a Melendi en mi lista de gente a la que hacer pupa, y sólo conté a Carlota las verdaderas razones de nuestro viaje a Zaragoza cuando ya nos hallábamos en Zaragoza. Celebré el cumpleaños del Amor de Mi Vida sin fumar y brindando con una máscara en la cabeza, pero brindé con una humana preciosa. Antes, habíamos cumplido veinte años, y fue terriblemente hermoso que Alejandro Sanz nos dedicase una canción.


En Noviembre el mareo empezó a cortejarme por las noches y escribí que me había enamorado sin saber si me había enamorado en realidad. Anna me dijo "cree", y volví a fumar porque una voz me dejó en la estacada. Organicé una fiesta de cumpleaños para mi hermano y llamé por teléfono a la Guardia Civil. 


En Diciembre volví a marcar el número que me había llevado al tabaquismo y vomité la cena y el desayuno de 1998 en la borrachera que ya ha dado tema de mofa a mi pandilla para los próximos 39 años. Fui a Pompeya con Anna y ella me regaló unos pendientes con la foto de Artemisa. Sin avisar, me tocó mi turno en la lista de espera de los deseos de la Luna, y así vi la sonrisa del Amor de Mi Vida en vivo y en directo. Tocarlo fue temblar, y me incitó al vino. No me quedó otra, me esperaban el ministro Wert y un asesino hipster, y tenía que prestarles atención. Brindé mucho y muy fuerte con mi mejor amigo, todas las noches, y un día hasta me pareció encontrar atractivo al borracho que más asco me había dado en toda mi vida. Apurando los restos de cordura, se me pasó por la cabeza coger un taxi hasta Huesca. Pero a veces, y sólo a veces, creo que sé detectar qué locuras no son del todo locas.


Qué de premios. Qué decirte. Que eres muy grande, que te quiero con locura, que lo has bordado a saco, que tieneh to' el arte.

FELIZ 1996


mercoledì 12 dicembre 2012

La lista de espera de la Luna

Yo venía aquí a escribirle una carta al Amor de Mi Vida. Una carta unilateral de desgarro e hipérboles, de esas que no se mandan jamás pero se cuelgan en el blog, para que seres virtuales te digan: "Oh, hermoso, cariños, cuánta pasión reflejan tus letras, se nota que eres poeta y un alma sensible, oh, amiga". Yo venía aquí a llorar las penas y a secarme los mocos con la literatura, ese arma estupenda y estúpida de la que una no se puede deshacer en un descampado. Pero he decidido que no. Que no se la voy a escribir a él. Que él lleva demasiados meses sin ejercer como Amor de Mi Vida, y se va notando. Si no, de qué me iba yo ahora a encaprichar de ti. Esta carta, querido mío, y no por ello dejará de ser unilateral, esta carta te ha tocado.


("Qué le vamoh a hazé")

Hace dos años y seis meses, cuando no me acordaba de ti, le pedí un deseo a la Luna. La Luna de Agosto, ya sabes. La que concede los deseos más y mejor. Sé que la Luna de Agosto concede los deseos porque así me lo explicó en 1997 Carmen, una chica de Madrid que tenía el corazón roto y trataba de recomponer los pedazos en la playa. No he vuelto a ver a Carmen, y en realidad nunca me dolió demasiado cómo tuviera ella el corazón. Pero me explicó lo de la Luna de Agosto, y es cierto. Sin embargo, conocer ese misterio (¿se puede decir 'misterio'?) no era sólo patrimonio de nosotras, y la gente empezó a pedir cosas a la Luna. Cosas disparatas, como han de ser los deseos. Cosas contradictorias que, de cumplirse a la vez, destrozarían vidas e imperios intangibles. Cosas Dadá sin percatarse de que Dadá no existe.



Y la Luna empezó a acumular lista de espera.



Hace dos años y seis meses, cuando ni me imaginaba que un día iba a querer besarte, le pedí un deseo a la Luna. Hoy la Luna me ha concedido el deseo.


("¡No jodas!")

O quién sabe si ha sido la Destino. La Luna es muy suya. Selene es muy suya. Hace dos años por estas fechas, cuando dudaba de todo y no quería dudar de nada, un par de veces le pregunté qué coño estaba haciendo con mi vida, pero qué coño. Y Selene adoptaba forma de D. No sé si lo hacía porque el Plan D le gustaba tanto como a mí o porque nunca me perdonará haber tenido un hámster al que le puse de nombre Endimión. Quizás la Luna sea un poco solemne de vez en cuando. Porque quién no es un poco solemne de vez en cuando.



Esta tarde (atención alerta cursi), con la Nix ya encima y las luces de Navidad, oh, centelleando en los grandes angulares, sonó un correo en el móvil y paré de insultar a Wert para mirarlo. Remitente: Carlota. Asunto: "Hecho". Y tan hecho. Efectivamente, mi socia es más válida y más valiente que yo, y cambia el mundo en modo experto cuando le da la gana. Sonrisa. Calor sabrosito en el alma. Carlota lo ha conseguido, y yo quiero regodearme, brindar con ella y hacer un repaso mental y verbal de cómo nos lo hemos montado en estos meses para llegar a este punto. Porque somos un equipazo. Porque tú también cambias el mundo, aunque no lo sepas.


("¡Mola!")

En medio de la euforia, levanté la cabeza. Y ahí estaba. El cataclismo. El deseo pendiente. Me había tocado mi turno en la lista de espera de la Luna.



Cómo explicarte a ti, precisamente a ti, lo que no he logrado explicar del todo a mis báculos más importantes. A él tampoco creas que le expliqué mucho. Me temblaba demasiado la voz (que no 'La Voz', que también), pero creo que dije Amsterdam, creo que dije París, creo que dije Grecia y creo que dije Madrid, huida, seguramente dije huida, o lo pensé, qué cojones, si sé que dije su nombre y decir su nombre escocía, porque llevaba más de dos años sin decir su nombre mientras le miraba las cejas, el lunar en el cuello y esa sonrisa, qué puedo decirte de esa sonrisa, esa sonrisa que, mira si será bonita, que jamás le he hecho un poema.



Sé que dijo "sé feliz". No me vale. No es la primera vez que me dice "sé feliz", lo lleva repitiendo en bucle en esas fechas tan señaladas en las que el correo electrónico da una tregua y parece que aún nos importamos. Había muchos humanos alrededor. Humanos de colores, algunos cabreados, otros felices. En realidad creo que no nos dijimos nada. En realidad, una de las cosas que más rabia me dan es que el deseo me había interrumpido el chute de felicidad (¿se puede decir 'felicidad'?) que te tocaba. Que me tocaba. 



Hacía demasiado tiempo que no temblaba en la calle. Hacía demasiado tiempo que no temblaba abrazando a un ser humano. Mirar a los ojos al hombre que me mató -prefiero pensar que fue un homicidio involuntario- me hizo darme al vino y al tabaco, incluso al bochornoso acto de dejar de pensar en ti. Tú ahora te mereces más que él que piense en ti. Aunque de tus homicidios ya hablaremos. Tela.


("Mí no comprender")

Así que, cuando nos despedimos, cuando yo eché a andar rumbo a ese trozo de vida, a ese ejército diezmado que una vez abandoné por su culpa causa, enganché el teléfono, llamando, puta mierda que no me pueda echar a esta mujer en el bolso y llevármela encima cada vez que cambie de ciudad.

- Carlota.
- Ya estabas tardando en llamarme. ¿Has leído...?
- Sí. Y no te he llamado porque acabo de cruzarme con el Amor de Mi Vida. Muy fuerte. Estoy mal. Voy a comprar tabaco. Ahora voy a ir soltándote mi rollo a trompicones mientras ando por la calle a no sé bien dónde, pero luego tú me lo vas a contar todo. Sitio, hora, día. Quiero pensar en eso. 


("Esa es la actitud")

Y Carlota me lo contó todo. Y, minutos después, me mandó una foto del escenario elegido en el que seguramente fracasaremos perpetraremos algo, lo que sea, pero algo. Porque yo no sé si eres un capricho o un deleite. Ni siquiera sé si podría llegar a quererte o si te daría ahora mismo toda la sangre que llevo en el cuerpo. Creo que no. Creo que eres un sucedáneo. Pero un sucedáneo tan válido que estoy obligándome a pensar en ti mientras la herida supura en caliente. Quizás seas un fármaco experimental. Un sentimiento Dadá. Una gilipollez. Una puta mierda de la que no me acordaré el mes que viene y a quien jamás volveré a escribir una carta. Pero tampoco es la primera carta que te escribo. Lo cual me preocupa.


("Podría ser peor")

Yo no te quiero. Que no te conozca o que no existas no es inconveniente. Podría quererte de todas formas, quererte a lo bruto, hablamos de querer, no de racionalizar ni de emprender una sociedad anónima juntos que también. No te quiero, y probablemente de aquí a un mes, justamente un mes, no me quede ánimo para coger otro tren, ni me quede ánimo para retomar el Prozac, Orfidal, Dopubal, Esertia, cuidado con Esertia, incita al suicidio. No te quiero, pero eres futuro. Te cuento esto a ti porque a ti no te diría la serie de barbaridades que me ha quedado pendiente decirle a él. A ti quizás ni te diría hola. Por primera vez en dos meses, el mareo de esta noche no es cosa tuya. Hay que remediar eso. Me vas a gritar algo en bucle.



Ya. En realidad te escribo a ti porque a ti no tengo nada que decirte. Porque para qué contarte a ti que me arrepentiré toda la vida de no haberle dado un beso en la boca.


("No vamos bien")

Pero una cosa sí te digo. Atención al ego. Lleva cuidado conmigo, pedazo de humano. No subestimes los disparates de los que puedo llegar a ser capaz. Porque no sólo soy una superviviente: soy una zombie. Me morí una vez. Me morí y hoy he mirado a los ojos a mi asesino. Y no he sentido ganas de venganza, ni siquiera una chispa de rencor. Soy un ser atípico, enfermo, demente y extraordinario para mal. Soy una humana, sí, pero soy una humana que tuvo el santo coño de meterse a cambiar el mundo sólo por besar en la boca al seguramente verdadero Amor de Su Vida. Y, además, ahora tengo un equipazo. Así que cuidadito. Como se me meta en la cabeza quererte, no respondo. Anda, mira, igual que tú.



lunedì 3 dicembre 2012

El método Ruimán. Lo ve un ciego

Hola, persona vidente que está leyendo este texto a Ruimán. Mira, te cuento. En esta entrada a tu amigo se le va a faltar al respeto. Y no poco. Te lo digo de antemano para darte la opción de que decidas, aquí y ahora, dar marcha atrás y no pronunciar en voz alta y delante de él las palabras que me dispongo a verter sobre tu allegado. En el caso de que decidas continuar, te recuerdo lo sensible que es Ruimán y lo rematadamente mal que lleva que no le traten con la distinción que él estima merecer. Si este burdo post escrito desde el despecho y la rabia le hace llorar, en tu conciencia quede.

De un tiempo a esta parte estoy elaborando una lista de personas a las que hundir odiar mucho y muy fuerte. Es una lista completamente aleatoria que en absoluto obedece a criterios racionales ni tiene nada que ver con que me haya enamorado y eso. La lista es la siguiente:

Melendi
Malú
David Bisbal
Terelu Campos
Belén Rodríguez
Enrique Bunbury
Bertín Osborne
Luisa Fernanda Rudi
Gerry McCann



(Incluyo a Gerry McCann por defecto en todas las listas de cosas malas, ser el mayor hijodeputa que pisa la Tierra es lo que tiene)


("OK")

Bien. Pues desde hace unos cuantos días tengo un nuevo miembro en mi peculiar Corte de los Milagros. Un miembro que ha entrado con honores, que se doctora Cum Laude en esto de ser un verdadero gilipollas. Amiguitos y amiguitas, os presento a...


¡¡RUIMÁN!!

Ruín-man Ruimán llegó a nuestras vidas como personaje secundario, como ese ciego de carácter básicamente insoportable que se ganó un hueco en nuestros corazones tras derrotar a Miguel Kocina en la primera batalla de 'La Voz', ese concurso al que seguramente premiarán hoy -Día Mundial de la Discapacidad- por dar empleo a tamaño número de personas con diversidad funcional.



La discapacidad más característica de Ruimán es que es canario, lo cual lamentamos. No haremos sangre de eso, las personas que nacen con una minusvalía merecen ser integradas en sociedad. Sin embargo, él, por alguna razón que se nos escapa -o precisamente para ocultar su mayor tara, la canaria- explota y hasta bromea con otra diversidad: la de su ceguera. Esta en realidad nos importa lo mismo que la vida sexual de Arias Cañete, teniendo en cuenta que la vida sexual de Arias Cañete exista.



Ruimán se presentó al casting de 'La Voz' y pasó todas las pruebas. Tras las audiciones a ciegas (alerta, chiste fácil, evitando chiste fácil a la una, evitado, sigan) pasó a engrosar el equipo de Melendi y, como ya hemos detallado, venció nada menos que al genio consagrado Miguel Kocina en el primer duelo al que les enfrentó su 'coach'. Aprovechamos para mandar desde aquí un beso a Miguel Kocina, en el caso de que haya salido ya de la cama y esté leyendo esto. Ánimo, Miguel.



No conforme con la humillación que le brindó en público, Ruimán también vejó verbalmente al ex tenista en redes sociales, lo cual quedó a la vista (eh, vista) de todo el mundo:



El pasado Miércoles, segunda hornada de galas en directo de 'La Voz', Ruimán tenía que cantar. El segundo de la noche. Y cantó. No obstante, recién terminados los acordes de 'Remolino', el tema que se encargó de destrozar impregnar de su arte canario, el enorme artista, aún sobre el escenario, anunció a voz en grito que se retiraba voluntariamente del concurso "por discrepancias con la dirección del programa y con mi coah".



Saltaron todas las alarmas. Jesús Vázquez no sabía dónde meterse, Melendi puso cara de póquer y su colega María Lucía aprovechó para sacar la cara de caballo por él y relinchar asegurar que Melen "es un crack" y ni por asomo ha podido tratar mal al canario. Twitter se colapsó, Vodafone cortó sus líneas, las gentes comenzaron a agolparse en Cibeles con pancartas...


(Quedada espontánea en Cibeles para exigir saber qué pasaba con Ruimán)

... y el teléfono del despacho Oval de la Casa Blanca comenzó a sonar en bucle. Y la reacción más esperada...



El caso es que Ruimán se fue. Se fue y la gala de 'La Voz' continuó su curso, con actuaciones repletas de carisma y David Bisbal, ese hombre, que impartió su habitual lección magistral sobre la riqueza lingüística del idioma castellano. Twitter seguía ardiendo, Cibeles estaba ya cortada y parapetada por antidisturbios, pero tuvieron que pasar aún unas horas para que Ruimán, el ídolo de masas Ruimán, diera las explicaciones pertinentes. Como buena estrella canaria, sólo comparable a Idaira y Tony Santos, el ciego mandó un comunicado a todos los medios en el que explicaba que sus razones para abandonar pasaban por el lamentable hecho de que su compañera Susana hubiese grabado un anuncio sobre el mismo escenario en el que él pretendía cantar (¡qué osadía!) y, lo más grave, por la afrenta que suponía que le hubieran peinado el último en la sala de estética de Telecinco. 


("¿Qué dices?")

Lean ustedes el comunicado completo aquí, aunque supongo que ya se lo saben de memoria. No obstante, el equipo de El Comonunca quiere resaltar el párrafo final de dicho comunicado, tanto por la brillantez en la redacción como por la dignidad (esa palabra le gusta a Ruimán, "dignidad" que emana):

... PERO PARA INTENTAR DESACREDITARME UNA VEZ MAS SE VENDE UN VICTIMISMO Y SE ME INTENTA HACER RESPONSABLE DE ALGO QUE ES DECISION DEL PROGRAMA DEJARLO PARA EL FINAL PARA DARLE MAS ENFASIS. ADEMAS, YENDOME YO CREO QUE LOS NERVIOS SOBRE QUIEN PASABA SOBRABAN. NO TENGO NINGUNA PATALETA Y LO QUE SI ESTOY ES INDIGNADO PORQUE NO HABIA RAZONES PARA TANTA DISCRIMINACION PROFESIONAL Y TENGO DERECHO A MI DIGNIDAD.



Desde El Comonunca queremos felicitar a Ruimán por tamaño ejercicio de coherencia y dignidad al retirarse a tiempo de un programa que obviamente no ha atinado a ver (VER) su talento. Felicitar a Ruimán por cagarse en la boca de todos los que en algún momento pusieron sus ilusiones en un formato que se vendía como algo limpio, donde importaba la voz y no la coraza que llevase encima tu talento. Felicitar a Ruimán por su maestría a la hora de llamar al programa de Ana Rosa Quintana e insistir para ser invitado a sentar su culo canario en el saloncito de la diva a la mañana siguiente. Felicitar a Ruimán por haberlo vuelto a hacer, ya que en el desaparecido 'Factor X', de Cuatro, también detectó a tiempo que estaban faltándole al respeto y obviamente tuvo que salir de allí. Así lo declaró entonces, de hecho, nuestra estrella:

"Este tipo de programas busca más el morbo que el valor de los artistas, y, por lo general, se falta mucho al respeto. Las cosas se pueden decir con tacto, pero nunca se debe ser hiriente".



El equipo de El Comonunca se compromete desde aquí a asistir en bloque al primer concierto que Eduardo Ruimán ofrezca en la capital de España, que supondremos será en el Teatro Calderón o directamente en el estadio Vicente Calderón, ante sus miles de fans. El equipo de El Comonunca desea con todo fervor poder acceder al camerino de este afamado artista y tocarle la cara. No te ofendas, Ruimán: nos referimos a acariciar tus rasgos faciales, a palpar tu belleza canaria y ese hilillo de barba que rodea tu mentón. Si por algo se caracteriza el equipo de El Comonunca es por llevar la dulzura por bandera y jamás de los jamases, vamos, never, recurrir a la violencia. El equipo de El Comonunca sólo desea decirte lo guapo que eres y lo mucho que admiramos tu capacidad de superación. Sabrosito.


("Hey")

Ay, Ruimán, qué falta más grande de Risto que tienes. Y yo también... y yo también...




martedì 27 novembre 2012

Sísifo y la metáfora del alzado


Durante 20 años trabajé limpiando los baños de El País un periódico. A pesar de que no sé leer ni escribir, estar allí me daba autoridad en ciertos aspectos. A veces alguno de los periodistas (¡periodistas!) tenía el detalle de dirigirse a mí. Generalmente lo hacían para decirme: "María, ¡a ver si repones el papel higiénico, coño!" Pero otras veces, cuando se hacía tarde y la redacción permanecía casi adormecida y atestada de humo (sí, se podía fumar en los trabajos, incluso estaba mal visto no hacerlo), entonces yo aparcaba el cubo y la fregona, me sentaba tímidamente en una silla y, como no sabía leer, miraba las fotos de los papeles. Me gustaban mucho las que salían en color. Y me estoy desviando del asunto. Se nota que soy de Badajoz. 


Cada día, los redactores llegaban a sus puestos de trabajo y encontraban en sus ordenadores un alzado en blanco. El alzado no es más que un plano, la plantilla de cómo será el periódico que saldrá al día siguiente. Cada una de las páginas, con su número, e indicando si, además de información, lleva publicidad. Mi hijo mayor, que es maestro, me ha ayudado a colgar la foto de un alzado. Esto es un alzado:


A lo largo del día, el alzado iba cambiando. Se modificaba dependiendo de las publicidades que entrasen, de si era menester insertar alguna plancha (página completa) referente a una promoción, y dependiendo también, por supuesto, de la actualidad del día, de las noticias que iban aconteciendo, que eran las que en realidad marcaban tanto el ritmo como la estructura del producto que al día siguiente llegaría a los quioscos. Si una mascletà explotaba y hería a la gente, si unas chicas desaparecían, si un president era procesado por corrupto, la distribución variaba, como variaba irremediablemente el esfuerzo, el trabajo y, por añadido, el horario de los redactores, que jamás fue estable y provocó que al final todos se divorciaran y se diesen al alcoholismo.



Durante las dos décadas que estuve reponiendo rollos de papel higiénico en esa redacción, ni un solo día dejó de salir el periódico. Por muchas incidencias que se dieran, por mucho vodka en vena que llevasen los redactores, por muy ridículas que resultasen las intervenciones de algunos políticos a horas intempestivas, el alzado, nacido blanco, terminaba completándose. Entero. Aunque a veces el alzado superase las cien páginas. Ejemplos imaginarios: se caen unas torres en New York o se casa un príncipe de España.

("Pequeñas cosas")

Sin embargo, por muy bien que lo hiciera el redactor y por muy pulcras que le quedasen las páginas, al día siguiente, cuando volvía a la oficina, el alzado volvía a estar delante de él. Y volvía a estar en blanco. Como si de una moderna versión de la condena de Sísifo se tratase.


Cambiar el mundo es como hacer el alzado. Da igual que lo cambies un día, lo completes y la empresa te quede perfecta, porque al día siguiente vuelve a estar ahí, esperándote, en blanco. Y en blanco se quedará si no vuelves a actuar, si no vuelves a rellenar las páginas, aunque en ocasiones haya que repetir que se han caído unas torres en New York o que cierto president ha sido procesado por corrupto, por si alguien no se ha enterado. Cambiar el mundo no es una tarea que pueda completarse nunca, porque, por mucho que lo consigas, al día siguiente vendrá alguien a ensuciarlo otra vez. Cambiar el mundo es como limpiar el váter de ese periódico. Yo lo dejaba perfecto, impoluto, pulcro, un váter de mármol tallado por Miguel Ángel parecía después de restregarle yo el estropajo. Sin embargo, mi artesanal trabajo, aunque me esmerase, se iba al garete cada vez que uno de los humanos que allí trabajaban usaba el servicio y dejaba caer una real bosta al agua de la taza. Cambiar el mundo es como eso. Cambiar el mundo es la broma infinita.



Claro que yo no sé nada de esto. Porque sólo soy una pobre mujer extremeña analfabeta a la que su hijo le está escribiendo esta carta. Sí o qué.

("Podría ser peor")