En Enero Telecinco recuperó a Jaime Bores para presentar 'Vuélveme loca'. El fracaso fue estrepitoso y Jaime perdió su sitio en el cajero de Sol donde solía pernoctar. Como contrapartida, la cadena de Vasile emitió un 'Tú sí que vales' de magia, pero que no daba para paja.
En Febrero Carlota y yo nos fuimos a Amsterdam, donde abonamos las tasas de la ciudad, hicimos fotos prohibidas en el Museo Van Gogh y apenas tomamos un té de marihuana. Y pasamos frío, mucho. Paradójicamente, el corazón sólo se calentaba en el Ice Bar.
En Marzo, en la Plaza de España del Madrid del siglo XXI, refundamos formalmente el Dadá y a continuación pasamos toda la tarde ideando cómo repartiríamos poemas anónimos por la calle, acción que jamás llegamos a acometer. Antes, el seguramente verdadero Amor de Mi Vida y yo comprendimos lo de cambiar el mundo, descubrimos que acabábamos de hacerlo y lo celebramos viendo amanecer y con el orgasmo del siglo.
En Abril vimos un Via Crucis en Malasaña y te celebre de todas las maneras. Busqué la palabra precisa, la sonrisa perfecta, pero te dejé hacer, con la pólvora y la purpurina, porque lo más grande es inefable. 'Inefable' es una palabra que le gustaba al Amor de Mi Vida. O eso decía.
En Mayo Sue y yo celebramos el fin de mi subsidio de desempleo brindando con vino griego en el Hydra (Plaka, Atenas), y luego mirando muy fuerte a Atenea, y con playa privada en el Egeo, porque nosotras lo valemos. Luego paramos en Zürich, para hacer saltar la alarma del genuino Cabaret Voltaire, para pintarle 'gracias' en la fachada y también para comprobar que en Suiza un zumo de naranja vale 8 euros, claro que sí.
En Junio vi a Vida y no le dije que seguía queriéndolo por encima de mis posibilidades, pero el me dijo que una cosa que ha sucedido dos veces seguramente sucederá tres. Me enamoré muy fuerte, pero me duró unas 72 horas. También nos manifestamos contra Bankia y nos hicimos fotos sentadas en el suelo. También fuimos al Orgullo, a ver invertidos.
En Julio apareció un supuesto Códice Calixtino y conseguimos que todos creyeran que era el auténtico y la historia del electricista ladrón. Carlota me llevó de vacaciones a Punta Escarlata, donde vimos muchos penes, y accedí a sanear mi economía regresando al Ejército del que el Amor de Mi Vida me obligó a desertar.
En Agosto nos fuimos a Oporto y nos hicimos fotos junto al Duero. Arrestaron a José Bretón y la gente le dijo cosas feas en Twitter. Carlota me tintó el pelo y el seguramente verdadero Amor de Mi Vida me dio de besos, se gastó 200 euros en la FNAC y pudimos pasear por Madrid sin el agobio de los paparazzis.
En Septiembre muchos seres virtuales se ofendieron conmigo por decir que Freddie Mercury era homosexual y murió de sida, un dato de su biografía lo suficientemente conocido como para llegar a escandalizar a las masas.
En Octubre apunté a Melendi en mi lista de gente a la que hacer pupa, y sólo conté a Carlota las verdaderas razones de nuestro viaje a Zaragoza cuando ya nos hallábamos en Zaragoza. Celebré el cumpleaños del Amor de Mi Vida sin fumar y brindando con una máscara en la cabeza, pero brindé con una humana preciosa. Antes, habíamos cumplido veinte años, y fue terriblemente hermoso que Alejandro Sanz nos dedicase una canción.
En Noviembre el mareo empezó a cortejarme por las noches y escribí que me había enamorado sin saber si me había enamorado en realidad. Anna me dijo "cree", y volví a fumar porque una voz me dejó en la estacada. Organicé una fiesta de cumpleaños para mi hermano y llamé por teléfono a la Guardia Civil.
En Diciembre volví a marcar el número que me había llevado al tabaquismo y vomité la cena y el desayuno de 1998 en la borrachera que ya ha dado tema de mofa a mi pandilla para los próximos 39 años. Fui a Pompeya con Anna y ella me regaló unos pendientes con la foto de Artemisa. Sin avisar, me tocó mi turno en la lista de espera de los deseos de la Luna, y así vi la sonrisa del Amor de Mi Vida en vivo y en directo. Tocarlo fue temblar, y me incitó al vino. No me quedó otra, me esperaban el ministro Wert y un asesino hipster, y tenía que prestarles atención. Brindé mucho y muy fuerte con mi mejor amigo, todas las noches, y un día hasta me pareció encontrar atractivo al borracho que más asco me había dado en toda mi vida. Apurando los restos de cordura, se me pasó por la cabeza coger un taxi hasta Huesca. Pero a veces, y sólo a veces, creo que sé detectar qué locuras no son del todo locas.
Qué de premios. Qué decirte. Que eres muy grande, que te quiero con locura, que lo has bordado a saco, que tieneh to' el arte.
FELIZ 1996














































