mercoledì 31 ottobre 2012

Dadá eres tú, a no ser que seas tú


Estimado ser y, sin embargo, humano:
En los últimos días usted, a consecuencia de hechos que no vamos a detallar, ha demostrado que posee las aptitudes y la sensibilidad necesarias (imprescindibles) para formar parte de las filas de este movimiento Dadá siglo XXI. Es por este motivo que nuestro comité de expertos imaginario, en consejo extraordinario celebrado minutos antes de que empiece 'Tu cara me suena', ha decidido proponer de forma-formal su ingreso en el selecto club del Dadaísmo Mágico (DM).
("¡No jodas!")
Si usted en realidad es un ignorante y no sabe nada del Dadá, ni siquiera ha leído 'Siete manifiestos Dadá' y, más aún, ni siquiera tiene intención de hacerlo, enhorabuena, usted es justo el tipo de persona que estamos buscando. Los verdaderos Dadá estamos en contra de Dadá, como los verdaderos anarquistas están en contra de la anarquía y los verdaderos Gusiluz están en contra de series como 'El barco', aunque no sabemos por qué.

Zürich, 1916nosabemoscuándo. Tristan Tzara funda el movimiento Dadá en un garito donde se reunía a jugar al ajedrez con su colega Lenin.

Madrid, 2012. Larisa Otero y Carlota V. refundan el movimiento Dadá en Plaza de España, un parque lleno de parejas de maricones en el que se han sentado por casualidad.

Cuando Tristan Tzara se inventó el Dadá, allá por el siglo pasado, al principio, cuando todo empezó en esencia, cuando la idea le sobrevino en el Cabaret Voltaire, que entonces era el Cabaret Voltaire pero no era el Cabaret Voltaire, cuando comenzó el disparate, no había delante de él ningún historiador que documentase el momento, le hiciera una foto y decidiese comunicar al mundo que justo entonces algo grande pasaba.

Nosotras sí hicimos una foto.

Tristan Tzara, Samuel Rosenstock, no vio Zürich convertida en el remanso perfecto que es ahora, con lingotes de oro en bancos y en imanes que vender como souvenir. Menos mal.

Para demostrar que hemos ido al Cabaret Voltaire, y fardar de ello, vamos a poner más fotos:

La cúpula sensata del equipo de Dadaísmo Mágico la componen una chica de 26 años que escribe poemas de amor en secreto porque sabe que la lírica no aporta nada al bien común; otra chica, también literata y encima roja, que se ocupa de la necesaria labor de tomarse en serio, aunque sea de vez en cuando, la Revolución social, y un señor que se ha leído el 'Ulises' de Joyce y asegura que lo entiende. Luego está Larisa Otero, una persona enferma de megalomanía, con un ego del tamaño de la Catedral de Burgos y una religión de la que dice que no habla por no estropearla, aunque en realidad no lo hace porque no tiene argumentos y se la ha inventado entera. También destaca en nuestro equipo un tipo de Mallorca llamado José Luis, un señor que en realidad no sabemos si existe.

Dadaísmo Mágico es una asociación con ánimo de lucro. No escondemos el deseo de que a la larga nos done usted todo su dinero y todas sus pertenencias, que no sus deudas. Sentimos un gusto especial por el oro, porque el llevarlo a casas de empeño y verlo convertido en billetes es lo más parecido a un orgasmo que tuvimos tuve en un año y medio. Dadaísmo Mágico tiene vocación de convertirse en una secta, anular del todo su personalidad como individuo y convertirle en un juguete que haga nuestra voluntad, aunque nuestra voluntad sea entrar en el Reina Sofía y defecar delante de un cuadro de Miró al grito de “¡¡PINTO POR MI CULO, MARDITO BASTARDO!!”

El objetivo final es, casualmente, el que usted anheló durante toda su vida: cambiar el mundo y ganar en todo. El secreto para cambiar el mundo es tremendamente sencillo, pero no se lo vamos a decir todavía. Paulo Coelho sacaría un libro de 254 páginas estirando este concepto, nosotros vamos a intentar hacer algo parecido. No se olvide nunca de que lo que ansiamos es su dinero y sus órganos vitales.
("Qué le vamoh a hazé")
La banda sonora de Dadaísmo Mágico es la banda sonora de tu vida. Somos tolerantes siempre y cuando te pongas los cascos. No obstante, nos gusta imponer nuestro criterio y tenemos musas incuestionables (como Ángel Garó y Alfonso Díez), artistas a los que admiramos de verdad (como José Córdoba, Luis Ramiro y Daniel Higiénico), artistas eternos (como Encarna Sánchez y Tony Las Vegas) e ídolos recurrentes de los que nos burlamos de forma gratuita, como David Bisbal, Miguel Kocina y Nahuel. Dadá no tiene normas, Dadá no impone nada, porque Dadá no existe, así que usted es libre de venerar a ídolos que no nos gusten, como nosotros somos libres de lanzarle una bofetada en la nuca si así lo creemos oportuno. Nuestro Grial está en la tumba del maestro, la tumba de Tristan Tzara, que todo dadaísta mágico ha de ir a visitar, al menos una vez en la vida. Nos gusta establecer este tipo de reglas, especialmente cuando nos las vamos inventando sobre la marcha y mientras comemos Lacasitos. Somos peculiares. Y todo esto es mentira. Bueno, sólo lo de los Lacasitos.

Bienvenido a nuestro selecto club y póngase cómodo. Si, además de leerlo en El Comonunca, diario Dadá, blog irreverente, plataforma oficial de difusión de esta sarta de disparates, usted recibe en su correo electrónico un texto similar a este -aunque sin fotos, porque nuestro informático es un canguro de peluche y no sabe mandar fotos-, significa que ha sido invitado formalmente a engrosar nuestra de momento humilde organización y actuar como enlace en la provincia en la que ahora mismo se halle residiendo. Lo cual es hermoso. Mucho. Como Dadá. Dadá es que esta entrada no exista y todo haya sido un sueño de Antonio Resines. Entrada escrita a las 0.46 horas desde la buhardilla de un soltero de 46 años que fuma Ducados y jamás ha conocido mujer. Besis. Ay. Esa es la actitud. David Bisbal, como vuelva a oírte decir "esa es la actitud" en tu programita de marras, tendré que entregarte una cosa que te guardo desde que le hiciste eso a Chenoa. Guapo. Crack. Retrasado.
("Esa es la actitud")

lunedì 29 ottobre 2012

El plan II (The Project Two)

- Pues ya está, ya ha dado usted todos los pasos y tiene todos los papeles en regla. Permítame que la felicite, realmente usted y su equipo han obtenido en un tiempo récord cosas que hay humanos que no obtienen en toda su vida.
- Pero porque no les da la gana.
- ¿Perdón?
- Que no las obtienen en su vida porque no les da la gana. Porque en realidad no son objetivos importantes, ni motivaciones, ni revelaciones. Son caprichos, que decimos por aquí. ¿Le importa a usted que grabe la conversación? Es para transcribirla luego en una bitácora de tonterías que tengo.
- Grabe, sin problemas, aunque nuestra charla será breve.
- Gracias, señor. Siga, le escucho.
- Le estaba diciendo, Lar... ¿Larisa? Sí, le estaba diciendo que aquí lo tiene todo: los teléfonos, las direcciones, las... fechas. Los locales, las personas que... Ah, algo importante: como nos dejó claro en la solicitud que la poca vergüenza la traían ustedes de casa, no hemos incluido ninguna partida al respecto. 
- Sí, la poca vergüenza la llevamos encima, no se preocupe. 
- Entonces ahora sólo tiene que firmar aquí... y aquí... y levantar ese teléfono, al otro lado encontrará lo que precisa. Si lo desea, también podemos asesorarle sobre las palabras a pronunciar y el tono a emplear para resultar creíble, simpática y dilecta.
- Mire, no.
- ¿Cómo dice?
- Yo se lo explico, mire: es que lo que de verdad me apetece ahora es irme de vinos con mis amigas y brindar a su salud. No a la de usted, con todos mis respetos. A la de él. Eso, irme a una tasca, o a un parque, o a pasear con todo el frío, a hacer vida verdadera en ese escenario, a abrazar a personas, a seguir con esto, sí o qué. Me apetece.



- Oiga, ¿qué dice? ¿Está usted loca?
- Loca sí estoy, pero no. Quiero decir. Que no tendría gracia si terminase ya. Si nos saliese bien a la primera. Mire usted, se lo voy a explicar con datos reales, sí o qué. Hoy mismo me he despertado pensando en lo mismo. Entre usted y yo: pensando en él. Pensando en el triunfo, en las cosas, con una canción, con esa canción, ¿sabe la que le digo? Esa. Pues me la inyectó un Oniro, o se la inyecté yo al Oniro yo, la cuestión es que he soñado con la canción, con el proceso, hasta con el Twitter he soñado, fíjese. Y ahora me veo aquí. Con todo casi hecho. Que me dice usted que puedo pulsar un botón y se finiquitó, casilla tachada en la quiniela de los retos, victoria al canto, post en El Comonunca. Pero es que no quiero, señor. Mire, Marta justo lo explicaba en un comentario en la entrada anterior, la entrada que no entendió nadie. Si cumples un sueño, se te va a la mierda. Primero es la explosión, el no-va-más, el qué-sé-yo. Y mola. Mola mucho. Pero luego se extingue, ¿sabe usted? Y un sueño de verdad, un proyecto, una PASIÓN, eso es, una pasión... tiene que tener unas raíces bien gordas para no extinguirse una vez se ha disfrutado. Como el que escala el Everest. El que quiere escalar el Everest, se prepara. Y esta preparación no le dura dos semanas, señor: le dura años. Y mientras tanto, aunque no esté aún tocando la cima, ya está disfrutando. Si el Everest se pudiera escalar nada más verlo de lejos, ¿qué mérito tendría? Mire, como el camino al orgasmo. Se disfruta y no es el orgasmo en sí. ¿Ha tenido usted alguna vez un orgasmo, señor...? ¿Cómo se llama usted?
- Sentido Común. Señor Sentido Común.


- Ah, sí, me suena de que algunas amigas del instituto alguna vez me hablaron de usted... Voy a intentar que lo entienda. Lo que le decía. Que tengo muchas ganas. Ganas renovadas, ganas, no me andaré con rodeos, no me gusta la cara que está poniendo. Y que hoy he vuelto a despertarme pensando en lo mismo. Lo cual sólo puede significar una cosa: que mejor no ganar todavía. 
- ¿Qué está diciendo, señorita?
- Digo que tengo el cupo de los caprichos lleno. Que no me interesa que se acabe. Que me lo estoy pasando de cine en el camino y me interesa alargar eso, el camino. ¿Quién dijo esa frase? "No me interesa la meta, sino el camino". Me suena que salía en una agenda que tuve en BUP. Eso, Sentido Común, si es que se me da muy mal hablar, yo lo explico mejor escribiendo en el blog, ¿conoce usted mi blog? 
- No.
- El Sentido Común no conoce mi blog, no sé de qué me sorprendo... Bien, trataré de explicárselo brevemente, a ver si me sale... El caso es que prefiero tenerlo lejos aún un tiempo, para mientras dedicarme a idealizarlo más todavía. Idealizar mola más que comprender lo que significa todo esto. Porque esto significa algo, estoy segura. ¿Sabe usted que yo sé el secreto para cambiar el mundo? Que en Granada una noche nos... Ah, no, que esa noche usted tampoco estaba...
- Señorita Lar...
- Hay que recuperar la épica. Eso lo dijo una vez Violencevintage, que había que recuperar la épica. Hay una canción que a mí me suena súper-épica en un mundo en que la épica ya no existe. Despertar unos sentimientos así, porque sí, es muy bonito, ¿sabe usted? Más aún cuando no estaba en los planes. De nadie. ¿Se imagina usted que el único fin de esto es que unos humanos se tomen unas cañas? Qué maravilla. Mola, es muy Dadá. Épica Dadá, Dadaísmo Mágico, creo que voy a tener que retomar ese libro. Ah, no, no puedo escribirlo todavía, ahora lo estoy viviendo. No me ponga usted esa cara, Sentido Común, que nunca he matado a nadie. Le voy a poner la canción que le digo. Que a lo mejor pega con esto y todo.



- Déjese de metafísicas estúpidas, señorita, que ya tiene una edad. Todos los humanos desean cosas y las desean para ya. Coja ese teléfono y termine con esto.
- Prefiero no hacerlo, señor Sentido Común.
- ¿Por qué?
- Porque ganar a la primera sería muy aburrido.

domenica 28 ottobre 2012

El plan (The Project)

ATENCIÓN, ALERTA CURSI
- El siguiente post contiene las palabras “deseo”, “sentimientos”, “alma” y “corazón”. Si cree que puede ser perjudicial para usted, no lo lea -

Primer movimiento
Hoy me apetece tanto besarte que voy a pedirle a un amigo que me bese para imaginar que te estoy besando. Voy a tuitear esto. Mejor no. Llevaba unas 48 horas buscando-te una canción que hablara de ti, de mí, del nosotros que nunca fuimos, de la imaginación al poder, del Dadá imaginario, del seguir, del ganar, del qué sé yo, y Juana me la pasó sin saber que la buscaba. Como ya suena en su post, no voy a repetirla. Voy a decirte lo que quisiera poder decirte con garantías, porque puedo, porque tengo los medios, las ganas y el socio capitalista. Pero es mentira. Sólo tengo las ganas. Muy poca dote, no soy un buen partido, pero quiero pedirte que pidas una cosa.



            Que pidas un deseo.


Segundo movimiento
Momento confidencia que seguramente active la alerta cursi. La última vez que tuve cara a cara y piel con piel al hombre que seguramente más y de forma más absurda he querido (y quiero) en mi Vida, planeé, y mi amiga lo sabe, horas, minutos, segundos antes de la cita, decirle muchas cosas. Quería decirle cosas cuquis sobre sentimientos e intuiciones, sobre las emociones que no se eligen, que te perfilan la biografía y que tocan eso que Mariló Montero uniría en alma y corazón.



          Como seguramente ya has adivinado, gracias a que pensé y planeé demasiado, no le dije absolutamente nada.


("Qué le vamoh a hazé")
Me gustaría recordarte cosas. Refrescar tópicos universales que seguramente aprendiste antes que yo, sé el secreto para cambiar el mundo, tú también lo sabías, que te he visto hacerlo, sí o qué. Pero me abstengo de dejar mensaje alguno. Me he dado cuenta de que, cada vez que he intentado explicar, de forma hablada o escrita, lo inexplicable, he acabado pareciéndome a un estúpido gurú tipo Paulo Coelho o, lo que es peor, tipo Jorge Bucay.

("Money, money, money")
La sensatez es lo más absurdo que he padecido nunca. El absurdo es lo más sensato que me ha pasado en la vida. No pretendo instaurar un evangelio ni condensar una filosofía de supervivencia en unas líneas de texto. O sí lo pretendo pero reconozco mi incapacidad. La síntesis nunca fue mi fuerza, y el ramalazo cursi, el que me vuelve gilipollas cada vez que me enamoro, empalaga el mensaje hasta tal punto que se vuelve vomitivo, tedioso y vulgar. Quizás alguno de mis socios sí sepa contarlo. Tengo pocos socios en esto de cambiar el mundo. Pero tengo a los mejores.

("Qué bonito")

Tercer movimiento
Ya he brindado por ti, ya te he besado. No te he besado de verdad, pero te he besado.

("Mí no comprender")
Como la humana que desgraciadamente soy, reconozco que tengo tendencia a compartir, cuando no a imponer, a mis prójimos y semejantes lo que, desde mi humilde punto de vista, es la crème de la crème, lo más válido, lo más especial, show must go on. Crees que lo que te ha animado, gustado o incluso salvado a ti puede animar, gustar o salvar a todos. Hasta ese punto nos creemos el ombligo del mundo los humanos. Aunque hace poco me di cuenta de una cosa. No hay nada tan efectivo para provocar rechazo hacia algo o alguien que intentar inculcarlo. Peor aún: ante el convencimiento de que esa cosa o persona es lo mejor del mundo-mundial, ningún error tan flagrante hay como tratar de imponer su mensaje, su ideario, su esencia, llámalo X. El mejor apostolado es el que no se hace. El mejor templo, el que no existe. Creo que fue otra pequeña revelación. De quién va a ser. Y no sé a cuento de qué estoy escribiendo esto, que tiene que ver contigo lo mismo que Carmen Lomana y Ana Obregón conmigo. Mejor lo tacho, va. Bueno, no, que lo van a leer igual, pero entonces lo harán de forma dificultosa y está feo.

("Está feo")
Los que estamos locos hacemos cosas muy raras, pero los que están cuerdos hacen cosas más raras todavía. Hay humanos buscando trabajo, buscando amistad, buscando amor, buscándote, delante de un ordenador o de un teléfono móvil. Yo los he visto, los he olido en el metro, los he observado en el autobús pasarse de parada y levantar la cabeza asombrados de encontrarse en Colón en lugar de en Cibeles. Hay humanos quejándose de todo, humanos robando en los bares de Lavapiés y humanos detrás de una pantalla simulando ser personajes de dibujos animados. Ahora todos estamos detrás de una pantalla, ahora estamos en igualdad de condiciones. Comprendo que los humanos renieguen de ser humanos. Ser humano es una mierda, te limita en todo, no puedes, por ejemplo, lanzarte desde lo alto del edificio de Intereconomía al grito de “¡¡TOWANDA!!” sin que esto tenga consecuencias en tus órganos. Preservar los órganos es importante si queremos preservar el alma.


¿Te he contado que el hobby de mi vida es romper pantallas?

("Podría ser peor")
No hay nada tan peligroso como ganar en todo. Cuando uno gana en todo, cuando está todo hecho y el triunfo ha estallado, sólo cabe esperar dos cosas: el fracaso o el aburrimiento. Y aquí estaban de un tiempo a esta parte oscilando las dos entelequias, amagando con colarse, como dos amenazas asquerosas, tan asquerosas como el expediente académico de David Bisbal.


Tú me has traído la motivación que me faltaba. Es tan estúpido que sólo puede ser verdad. Que huele el viento de otra manera, que hay humanos pensando, que toca inventar conexiones, que pasan cosas. Que pasen cosas es lo más importante.


Así que, fíjate tú qué cosa más tonta, ahora tengo una deuda contigo. No basta con darte las gracias. Ni siquiera hace falta darte las gracias. Dadá te escribiría un soneto, Dadá te ocuparía un teatro, Dadá no existe, Dadá no haría nada, porque los verdaderos Dadá están en contra de Dadá.


Me cuesta mucho admirar a la gente, principalmente porque 'la gente' no es más que un conjunto grande de humanos. Y los humanos tenemos poco de admirable. Cuando me nace el cosquilleo de quedarme fascinada ante el trabajo, la virtud o el don de uno de esos mortales, casi automáticamente salto de estatus y cambio la admiración por un sentimiento no sé si más banal o más peligroso: el cariño. Que ya, que teorizar esto es -otra vez- estúpido, y menos teorizar mi propia psique, la que dos profesionales, dos, dieron por perdida e insalvable. Pero basta de remover mi mierda.


Mejor no añado, porque no es creíble, que durante todos estos lustros quedó un resquicio. Que hubo una melodía, una canción, omnipresente, como un mantra, una canción cuya letra no me aprendí nunca y cuyo estribillo Dadá persistía, como indicio dificultoso a descifrar, más aún cuando no te percatas de que tengas que descifrar nada. Vacaciones. Eeeeeeeeeeh. Tacha-lo.


No me interesa pasar a la historia. Me interesa la historia que está pasando.


("Qué bonito")
Creo que de un momento a otro me va a explotar en la boca el último verso del estribillo de la canción.





venerdì 26 ottobre 2012

Sin título. By Juana, la coja


hoy es el primer día del gesto de tu vida
cuando la caja de cereales te mira con cara de haberse pasado
la noche escribiendo al amor
pero que sus últimas conexiones de whatsapp no coinciden
ahora que nos las damos de solitarios
pero vivimos dependientes de
la aprobación
o sus manos

cuando antes se mataban por hacer fuego
y nos estamos muriendo intentando que no se apague
nos preguntamos con quién estamos y no cómo
y dejamos de comer

una vez tocado fondo
nunca habrá un mechero a mano
cuando saber y subir son verbos

diferentes

somos un poco el tonto que hace el sonido del portazo con la boca
y espera sin moverse a ver si te levantas de la cama
deberíamos empezar a parar a gente por la calle y decir
'oye, no te preocupes por lo de la alfombra',
que es el 'sí, te quiero'
más sincero
en plena guerra
por lo civil

me parece paradigma de ternura lo de ir dando tumbos
una movida lo del pseudoexistencialismo
y un milagro que respiréis
cuando no queréis hacerlo

esperarnos despiertos los unos a los otros
y recordarnos
hasta que se nos vuelva a olvidar
vomitando a las seis de la mañana
un domingo
guapos
rotos
tristes
y ajenos

que no estamos solos

y que antes de estar devuelta de todo
habrá, por lo menos
que sujetarse
el pelo


martedì 23 ottobre 2012

Tu trauma, tu Down

La noche que murió mi abuela, me fui de fiesta a mi discoteca favorita. No porque no quisiera a mi abuela -nada más lejos de la realidad, ella me crió, fue más madre que mi madre durante los primeros 17 años de mi vida-, sino porque su óbito era algo irremediable, concluido, finiquitado, nunca mejor dicho. Por tanto, para mi organismo, que aún se quedaba en la Tierra y estaba por aquel entonces sano y hasta libre de tabaco y alcohol, era mucho más productivo pegarse una farra entre luces de colores y con amigos elegidos que pasar la madrugada en un tanatorio, entre flores tétricas y con familiares impuestos.



Hace poco más de un mes murió el perro que mis padres habían tenido por mascota durante los últimos 11 años. Ellos me lo comunicaron entre lágrimas por teléfono una noche que, por motivos que no vienen a cuento, me hallaba en un teatro junto a José Corbacho, María Teresa Campos y otros artistas de bien. Intenté calmar a mis progenitores, les dije que en breve cogería un autobús para verles y a continuación me fui con mis amigos a un '100 montaditos', donde me enamoré del camarero. Actualmente me enamoro un par de veces por semana, lástima que siempre lo haga de seres irracionales, esto es, de seres humanos. La muerte del can con el que compartí techo durante mis años de facultad me afectó lo mismo que el divorcio de Kim Kardashian.



("¿Sí o qué?")

Me empiezo a percatar de que, a medida que me hago más mayor, voy derivando hacia la empatía cero con la gente que sufre por algo irremediable, terminado. Que no con la gente que padece en lo que vamos a llamar, al más puro estilo de nuestro amigo Paulo Coelho, la lucha. 



De este modo, resulta que siento más compasión por alguien que intenta superar un molesto resfriado que por alguien que explica cómo superó un cáncer de piel. Que comprendo más a una niña de 15 años que llora porque quiere conocer a Justin Bieber que a una de 25 que no supera que su madre fuese alcohólica y le pegase palizas hasta los 18. Porque lo del cantante canadiense homosexual es un asunto abierto, algo que puede mutar en muchas variantes (que a la niña acabe pasándose-le el sentimiento, que no se le pase nunca, que al final sí conozca a su amado, que no lo conozca y hunda su pena en vodka con limón), pero lo de la progenitora maltratadora es, aunque oficialmente una cuestión dolorosa, un asunto terminado en el que el vivo ya no puede actuar, por mucho que lo desee. Recrearse en ello, una vez expulsado el primer llanto, el dolor, es tan estúpido como intentar enseñar a hablar a un Gusiluz.



Por eso no entiendo los traumas. Los traumas son resquicios de situaciones terminadas que nos siguen escociendo dentro. Lo más estúpido del mundo es tener un trauma. Tener un trauma significa sufrir mucho por algo que no puede ser cambiado, ergo, sufrir como un imbécil. Otra cosa es el sufrimiento durante la lucha, pero eso no genera un trauma, sino que fluye ("fluye", qué cursi, ni que fueras Coelho, imbécil). Los únicos que acumulan traumas durante el camino son los gandules, los que se cansan de avanzar. La gente inferior y despreciable, vamos, típicos oriundos de Extremadura.



Precisamente para que la gente de Extremadura, Galicia, Murcia y Andalucía me entienda, pondré ejemplos de situaciones terminadas, por las que sufrir más de 24 horas se me antoja algo estéril, absurdo del malo y ridículo, y de situaciones abiertas, que siguen siendo mutables y en las cuales se hace necesaria la comprensión y solidaridad de los allegados.

Situaciones terminadas:

- Unos cuernos. 

- Una enfermedad superada.
- La muerte de una mascota.
- La muerte en general. De la creencia en otras vidas 'después de', Inframundo y eso, podríamos hablar en próximas entregas, sí o qué.
- El futuro profesional de Chapis.


("Está feo")


Situaciones abiertas:

- Cualquier dolencia en curso. Desde una gripe a un sida.

- La búsqueda de empleo.
- La creación en general. Desde un poema a una escultura de mármol de Napoleón, pasando por una saga literaria tipo 'Crepúsculo' o una pulsera de fieltro para regalar a una amiga.
- El desamor. Las historias de amor-desamor siempre serán situaciones abiertas, mientras uno de los implicados siga sintiendo, y sólo se acabarán cerrando con la muerte (ver apartado anterior).
- El futuro profesional de Tony Las Vegas.



Igual que trato de no pre-ocuparme de nada, porque pre-ocuparse es ocuparse de algo que aún no ha ocurrido, sino que te imaginas que puede ocurrir, cada vez paso menos tiempo recordando situaciones pretéritas que no tienen remedio. 



("Esa es la actitud")

Esta actitud de pasotismo da lugar a que cada vez me duelan menos cosas, lo cual agradezco. Me estoy convirtiendo en la persona que deseé ser, un ser sin ningún tipo de sentimientos, escrúpulos o moral, que juzga a los demás dependiendo del oro que posean, o que estén dispuestos a entregarme. Espero pronto mutar en un ser tan despreciable que al final no se me acerque nadie, con lo cual cumpliré mi ilusión de no convivir con humanos en ninguna de las facetas de mi vida. Por lo pronto, he dejado de ducharme y de afeitarme la barba. Me va hasta bien, ahora que soy el número dos de Al Qaeda.



Y ahora me voy a Cracovia.



Pero, primero, a Zaragoza.





mercoledì 17 ottobre 2012

Es difícil odiar a Hello Kitty cuando llevas las uñas pintadas de violeta


El Comonunca (HowNever) me pide que escriba y yo ya quiero agradecer la oportunidad a la Academia, que tanto ayudó en la filosofía griega y humana en general. Porque yo soy de la LOGSE pero sé que Platón fue un señor sexy del siglo VII (en pleno Renacentismo) que impulsó la teoría de que Dios no existe y no se qué irrefutable. Que tengo estudios, lokers.


Y no voy a ser yo la que hable de política y diga que esto con Franco no pasaba, pero bueno, ya que sacamos el tema, echo de menos cuando conquistábamos el mundo a grito de “¡Santiago y a ellos!” y luego podíamos decir eso de: “tú mejor te callas, que eres indígena”. 

(Extremeños Indígenas)

Y ahora venga a reírse de este Gusiluz con barba que dirige a nueshtro país, país que no sabe que bandera le gusta más (con la de colorines monos que tiene esa de los chicos que llevan pantalones con el culo al aire y son tan graciosos y dicen OMG con mazo de acento de pija de Madrid) y que tiene que aguantar a ese otro abuelo campechano y chingón que se cae todo el rato. Pido respeto para los Gusiluces.

("Respeto")

Pero yo he venido aquí a hablar de mi libro, en este día de hoy en el que hace tres años que me besé por primera vez con el hombre de mis sueños. 

("Qué bonito")

Mi libro se llama: ‘El hombre de tus sueños pero que al final acaba siendo una pesadilla y coges y te despiertas asustada’, con prólogo de Juan Fernández, un tío muy guarro que conoce mi padre. Pero muy guarro. De mancharse comiendo macarrones todos los días. Y mira que no es bueno comer pasta todos los días, que yo se lo digo, Juan, la pasta, pero el tío nada, macarrones. Macaroni que dicen los africanos. (Nota: los africanos son esa gente que creó el ser-de-los-cielos-que-no-existe que está así porque no trabajan nada y están todo el día tomando el sol. Como Carmen Lomana.)


Volviendo a mi libro, trata acerca de la legislatura actual y su vacío legal a la hora de afrontar el tema de la regulación de la caza del zorro con mosca frente a la desventaja que supone la caza empleando el método de gritar mucho para que el zorro se asuste y sufra un Infarto Agudo de Miocardio (que aquí yo expreso mi duda como experta (JAJAJA EXPERTA DICE) en el tema: ¿Acaso existen Infartos Crónicos de Miocardio? Dignifiquemos el lenguaje, by god). 

("Mí no comprender")

También especifico las penas de prisión que se aplican a la gente que sigue utilizando frases como “si el mundo es un pañuelo tú eres mi moco favorito” ó “no me pises que llevo chanclas”. 


Y luego al final hay un párrafo muy chulo sobre por qué no está tan mal hacer pis en la piscina si no te está mirando nadie, con dibujos para colorear de ponis o ponys según si el autor es catalán o no.



Apasionante novela de esta jóven, núbil, bella y esbelta autora que creo que será uno de los booms literarios del siglo XXV. –The New York Times.

La manera de conectar con el lector convertirá a esta refinada señorita de hermosos pechos en la nueva Virginia Woolf. –The Sun.

Mágico, es como Harry Potter pero sin huérfanos y señores sin nariz malvados. Además la que lo escribió está buena. –El Mundo Today.

Flojito. –Sócrates.


(Sócrates con Apolo a la espalda. Va a ser eso)