sabato 25 febbraio 2012

Amsterdam: las tasas de la ciudad y el niño que vino del frío

Algunos podéis pensar que Carlota y yo hemos ido a Amsterdam a drogarnos mucho y pasar de todo, pero nada más cerca lejos de la realidad. Lo nuestro ha sido contemplar bucólicos paisajes y pasear asidas del brazo mientras cisnes, cuervos y los suspiros de Eolo decoraban nuestro fermoso caminar.


(Bucólico)

Pero, antes de entrar en harina, quiero deciros una cosa: la sensación de perder un avión es de las peores que he sufrido en 55 30 años, por delante de la del cáncer y la de perder un empleo, y sólo por detrás de la de perder al Amor de Mi Vida. No perdáis nunca un avión, amiguitos y amiguitas. Se os queda cara de Sergio Ramos retrasado.


("Mí no comprender")

Además, si pierdes un avión en Barajas y por casualidad se te ocurre echar el rato en esas áreas de juegos y asueto habilitadas especialmente para los niños, puedes toparte con algo tan terrible como esto:




¿Quién es el sádico que determinó que este pájaro con pinta de salidorro era el personaje ideal para inspirar confianza en los padres y que estos dejasen ir a sus hijos tras esa malla sospechosa? ¿Qué significan estos puntos suspensivos tras el confuso 'ven a jugar conmigo'? ¿Qué va a ser lo próximo? ¿Quizás esto?


("Ven a jugar conmigo...")

¿O esto?


("Ven a jugar conmigo...")

Tras este inciso, y a la espera de la crónica del viaje que Carlota va a escribir -y que será convenientemente colgada en este blog, para que por una vez leáis algo elegante-, os cuento, o-sea. Os cuento que, tras perder el vuelo y, por consiguiente, emplear nuestro dinero en comprar otro billete -suerte que de buena mañana vendimos el oro de mi amiga, a la espera de recibir el vuestro, escorias-, tras eso, digo, hicimos acopio de los pocos euros que nos llevábamos en el bolsillo para subsistir cinco días en Holanda. Y, cuando la miseria llama a tu puerta y no te queda otra que sobrevivir, hacen aparición en escena mis colegas...


¡¡MENDICIDAD Y CLEPTOMANÍA!!

Mendicidad practicamos durante pocos minutos. Carlota sigue teniendo dignidad y no le pareció del todo apropiado el cartel con el que me aposté en Dam, a la vera del obelisco...


(Tal que aquí)

... cartel que decía alguna mentira piadosa: que éramos españolas (hasta ahí es verdad) y que nos habían robado nuestro dinero y aceptábamos un café o la voluntad. 


(Pena)

Dado que tuvimos el mismo éxito como mendigas que Nahuel como cantante, tuve que emplearme a fondo en una práctica que espero perfeccionar y convertir en un modo decente de ganarme la vida. Hablo, por supuesto, de robar.


("No vamos bien")

Aunque, en mi caso, sólo cometí pequeños hurtos -zuecos diminutos, casitas típicas a modo de imán, meretrices en bolas de nieve, vasos de chupito- con afán de hacer felices a mis parientes, me he dado cuenta de que robar me gusta, me proporciona un buen subidón y, si de aquí a un rato me las apaño para casarme con una Infanta de España, posiblemente me den la inmunidad en bandeja. 


(Me la pido)

Y, ahora sí, procedamos a detallar el más que esperado...


¡¡Top 10 de las maravillas de Amsterdam!!

10. Podría ser peor.
Como no entendemos una miedda de holandés -sólo sabemos decir 'danke', que es 'gracias', y 'citroen', que es 'limón'-, ignoramos qué pone en el muro, junto a la efigie de ese gran hombre retratada en uno de los puentes del río Amstel. No obstante, intuimos que se trata de un mensaje de esperanza y buen rollo.  Nos moló mucho verlo.




9. Apetitoso documento.
Parece una verdadera bosta, pero no lo es. Es una frikandel tamaño estándar de la que disfrutar por 1,50. Precioso para los amantes de la coprofagia. De nada.




8. Sor On Fire.
En el mercadillo de Waterlooplein nos encontramos con un adorable cacharrito de esos que les das cuerda y andan. No sé por qué, pero nos recordó a alguien.




7. Van Gogh está sobrevalorado.
Si alguien sabe cómo cohones se pronuncia el nombre del pintor, que hable ahora o calle para siempre. Ya es por curiosidad. En el museo dedicado al loco del pelo rojo no está permitido hacer fotos, pero una pareja de invertidos que iba delante de nosotras abrió la veda. Así que aquí tenéis, para vuestro deleite:






De nada.


6. Amor sin barreras.
Al ver este escaparate vi la luz. Qué duda cabe: entramos en la tienda e hicimos acopio de material, para repartir el día 10 entre nuestras amigas más solemnes de la quedada de Barcelona. 




Por supuesto que adquirí uno para mí. El más grande, potente y caro. De hecho, lo estrené el Jueves, viendo la expulsión de Verónica de la casa de 'Gran Hermano'. Qué momento.




5. Él nunca lo haría.
A estas harturas de la película, habré comentado un billón de veces la ternura que me despiertan los objetos inanimados tristes. En este caso, detectar a este pobre, ahí solo, como fuera de lugar, abandonado en la calle, me dio cosa. Así que me lo eché al bolso. Bueno, no. Le hice una foto. Os pido un minuto de silencio por su alma.




(Pena)

4. Cuidadito.
¿Deseas librarte de tu esposa/suegra/cuñada/jefe y que parezca un accidente? ¡Las escaleras del Eden Hotel son la solución!




Sin ir más lejos, Carlota arriesgó su vida para hacer esta foto. Para premiar su valor, le robé un imán con el cuadro de la habitación de Van Gogh.




3. Tu gran amigo fiel.
¡Eh, chicos, tengo una idea! ¡Hagamos una tienda dedicada al váter! No al cuarto de baño en general, al váter en particular. ¡Todo para su váter! Papel del culo, tapas al gusto, aromas para dejarlo súper-o-sea-de-la-muette. ¡Y pongamos inodoros previo pago al fondo de la tienda! Lo veo, lo veo, lo estoy viendo. ¡El váter se merece eso y más! ¡El váter nos une!


(Existe y está en Amsterdam)

2. City tax.
Traducción al castellano modenno de la conversación que el recepcionista del Eden Hotel y servidora mantuvimos, mitad en espanglis, mitad en holandés, casi todo el rato por gestos y al final con improperios:


- La tarjeta de crédito que nos proporcionan no es aceptada. Tienen ustedes que dejar 50 euros en concepto de depósito. Se le devolverán cuando abandonen la habitación.
- No tenemos 50 euros. ¿Qué coño le pasa a la tarjeta?
- No es aceptada. 
- ¿Para qué narices quieres los 50 euros?
- En concepto de depósito. Por si veis películas en la tele o tomáis algo en el bar.
- ¡¡HGTALYGJJYTFFBH!! No vamos a ver películas. Quítanos la tele del cuarto si hace falta, pero no te voy a dejar 50 euros porque no me sale del coño no los tengo, ¿vale?


("Money, money, money")

Cambio de tercio media hora y una puesta en común de cuartos después:


- Oye, que sí, que toma los 50 euros -me mata recular, pero más vale prevenir.
- Ah, OK, great. Eh... las tarjetas ya no valen. Tomad las nuevas.
- ¡¿Nos habías cerrado la habitación, pedazo de mamón nórdico?! ... Vale. Nos los devuelves el Jueves, ¿no?
- Serán 36 euros. 50 menos 14. Las tasas de la ciudad.
- ¿Las qué?
- Las tasas de la ciudad. Hay que pagar las tasas de la ciudad. Es así. 


("¿Por qué?")

Aún no me queda claro por qué Carlota y yo tuvimos que hacernos cargo de la limpieza de canales u otros servicios de corte similar. No obstante, los souvenirs que robé hurté durante mi feliz estancia sobrepasan la suma de 14 euros. Amsterdam, estamos en paz.


(En paz)

1. El niño que vino del frío.
Cada día tengo más claro que, dado que a veces ni yo aguanto mi ritmo de vida, jamás llevaré al lado a alguien que desee sincronizar sus pasos con los míos. Vamos, que eso de tener una pareja estable y presentable en sociedad no sólo me repele, sino que se me empieza a antojar una condena más que un deleite. Además, últimamente ya no sé ser yo mismo, como dice la canción vengo pensando que hemos dotado al concepto 'amor' de un halo demasiado solemne. Yo la primera, ojo. Yo la primera, hablando del Amor de Mi Vida con 'modo cursi' o 'modo víctima' on, sin acordarme de que tener sentimientos está sobrevalorado, como le he dicho más de una vez al que seguramente sea el verdadero Amor de Mi Vida. Todo es mucho más divertido cuando no se tienen sentimientos.


("Esa es la actitud")

Por tanto, y visto lo visto, he decidido que voy a enamorarme más a menudo. Voy a enamorarme sin ese rollo sacro que le inyectamos los humanos al concepto. Humanos, algunos hasta distinguen 'enamoramiento' de 'relación madura', porque no se atreven a decir 'amor'. Voy a enamorarme sin análisis que valga, voy a enamorarme a lo bruto y porque sí, voy a enamorarme sin preguntar el nombre y sin necesidad de tocarle la piel. Voy a enamorarme, pero, ojo, no a fornicar. El buen Dior no querría eso.


("Está feo")

Voy a enamorarme porque enamorarse es la hostia. Enamorarse por enamorarse. Sin perspectiva de estropearlo luego convirtiendo el reconcomio en relación. Los humanos sois retrasados.


("¡Bravo!")

Digo esto porque, en Hefesto, en este viaje me he enamorado mucho. Es híper-guapísimo, híper-majísimo y no sé ni la edad que tiene. Ahora su foto, nuestra foto, cuelga en un corcho de mi cuarto temporal, junto con la foto de la tumba de mi novio y una perspectiva del Olimpo.






Y poco más. Cuando Carlota tenga a bien mandarme su visión, plagada de dignidad, de esta semana on fire, la colgaré en esta humilde y burda bitácora. Entonces descubriréis que en realidad hemos estado en la cárcel. 




La justicia holandesa es diferente, allí no toleran un mínimo robo. Haber pasado una semana entre rejas, sin embargo, ha servido para suavizar mi carácter y percatarme del daño que puedo llegar a hacer a personas buenas y sanas de la Blogocosa, personas que no tienen pérdidas de orina ni sida. También vi la luz al encontrar en una tienda de Amsterdam al mismísimo Jesucristo...




Por tanto, hice propósito de enmienda. Confesé a las autoridades que llevo más de un año dedicándome a ofender gente por la Red y, de paso, confesé el incidente con aquella meretriz. Cuando sacaron su cuerpo del canal, ya era demasiado tarde. No obstante, estaré bien. Las cárceles nórdicas son diferentes. Saldré en unos días. Espero que me dé tiempo a llegar a la quedada de Barcelona. Más que nada, para deshacerme de los dildos. Si no, los remitiré a un convento de Valencia al azar o se los entregaré a un colega invertido. Él sabrá qué hacer. 


(Canal sin meretriz a la vista)

giovedì 16 febbraio 2012

ARCO y Franco on Fire

Lo más bonito de ARCO es la risa que da todo. Entrar en el pabellón sin expectativa alguna, pero consciente de que vas a ver mucho retraso mental y mucha chorrada reverenciada como si de pis de unicornio se tratase. Lo mejor en estos casos es ser irreverente. No ocultar tu descojone. Es más, intensificarlo, en plan Nelson. 


Así es, amiguitos y amiguitas. No hay nada como ponerse al lado de una verdadera bosta -en ARCO van sobrados de ellas- y mostrar tu impresión sin tapujos. A la vera de esto (atención, foto real):



O de esto (tan real como que estás respirando):



Ir a ARCO me divierte. Cierto y verdad es que siempre he ido a robar cosas por trabajo, lo cual no me ha impedido disfrutar con algunas de las obras más magnas y alucinantes que ha sido capaz de imaginar un humano, véase:




Lo mejor de ARCO, no obstante, no son las piezas: son los autores y, cómo no, los críticos. Todos se drogan mucho. Merece la pena esperar a la que la feria chape y bajar a Madrid a interactuar con estos curiosos seres. Escucharles. Permitir que, vino arriba, vino abajo, te expliquen por qué y cómo una escalera retorcida, un barril común o un lienzo totalmente blanco se convierten en metáforas del tormento del alma humana. Todo ser humano tendría que tener esta experiencia al menos una vez en la vida. Es tan Dadá...

 ("Qué bonito")

Y qué sería de ARCO sin sus solemnes. Cada día estoy más convencida de que los solemnes se levantan de la cama con la imperiosa necesidad de ser ofendidos durante las horas que tienen por delante. La ofensa es su droga. Y, dentro de los solemnes, tenemos a la sub-especie de los fachas. Ya sabéis a lo que me refiero. Los que se han ofendido por la circunstancia que podéis leer pinchando aquí.


Me hace mucha gracia el alegato de los facha-ofendidos por esta obra, especialmente cuando dicen que actúan...

"Contra quienes permiten esta zafiedad, 
esta carencia de escrúpulos contra la dignidad de las personas"

Me gusta porque parece un comentario de mi blog hecho por algún insigne poeta y/o mujer de Dior. ¡Un beso!

("Un beso")

Dejando a un lado las connotaciones nostálgico-políticas que rondan a algunos, y el asquete que ronda a otros, hay una cosa en la que no podéis más que estar de acuerdo, queridas escorias. Y la razón de peso inapelable en la siguiente:

Esta obra se sabe lo que es

No es una absurda abstracción en blanco, no es una tomadura de pelo con cascabeles, no es un esqueje metido en un enchufe y-si-cuela-cuela...


Es una estatua de Franco metida en un congelador. Está bien hecha, el personaje es clavadito y, encima, la explicación que da Eugenio Merino -el autor- no se anda por lo absurdo de absurdo malo, sino que es tan mundana como en ocasiones real: 

 "Quería reflejar cómo es España, cómo tenemos en la cabeza esa imagen, que es nuestro icono, y que está como congelada en nuestro cerebro. Franco es como un Walt Disney".

(Disney on Fire)

Este blog apoya y aplaude a Eugenio Merino, no sólo por su capacidad para cabrear idiotas (ya lo hizo otro año tocando las narices a los fanáticos religiosos), sino por su osadía al presentar en ARCO una obra que se entiende. Eso es transgresión y lo demás es tontería.

("Esa es la actitud")


Personalmente, sueño con algún año ver en ARCO una enorme pantalla de plasma, del tamaño del Camp Nou, proyectando en bucle esto:



Y, como todos sabéis ya, mi opinión está por encima del bien y del mar. De ahí que me permita el lujo de odiaros a todos. ¡Hey, putas! Os quiero mucho.



martedì 14 febbraio 2012

Ahora me enfado y no respiro. La metáfora del sida

Hay barreras que el humor no puede traspasar. Vuestro humor.
@Surlefilplayer


En Twitter, mi segunda red social más favorita después del casino de Torrelodones, hace un tiempo se puso de moda la palabra 'sida'. El uso indiscriminado de la palabra 'sida'. El vocablo fue despojado de su carácter terrible (enfermedad, muerte, epidemia) y se convirtió en un sinónimo de la tontería. De repente, todo daba sida. Desde lo más estúpido, como ponerse un jersey, a lo más épico, como asesinar dinosaurios. Y el absurdo tomó carrerilla, con diálogos como este, del maestro @casiotones:


- Doctor..¿qué tengo?
- Alzheimer y sida.
- Jaja. Que gracioso ¡Parece un chiste de twitter!
- NO es gracioso lo suyo.
- Jaja. Twitter.



("¡Mola!")

De un plumazo, o quizás paulatinamente, el tan temido sida había perdido toda connotación solemne para convertirse en un sustantivo bufo. Una metamorfosis maravillosa. El enormísimo poder de la risa. El enormísimo poder.


("Esa es la actitud")

No obstante, ahí estaban los retrasados. Los retrasados están en todas partes. Ser retrasado no es sufrir una discapacidad: ser retrasado es un estilo de vida. 


("Mí no comprender")

En esta ocasión, los retrasados -demasiado solemnes- se echaron las manos a la cabeza ante el alegre empleo de la palabra sida, ya despojada de su aura de terror. Y las consignas fueron las de siempre: hay límites que el humor no debe traspasar, se está jugando con algo que destroza vidas, te has pasado tres pueblos, qué falta de respeto, qué atropello a la razón, como dice la canción. Hasta que un ser virtual -y probablemente humano- más espabilado que todos ellos un día dio en el clavo y sentenció algo tal que así:


Los que se ofenden por nuestros comentarios sobre el sida, 
tienen sida de verdad.




Os lo cuento, amigos míos, escorias, para desviar la atención. En realidad, estoy muy triste. Es San Valentín. Mi idea pasaba por sacar un billete para ir a París y pasar todo el día arrodillada delante de la tumba de mi novio, pero, cuando iba a hacer la reserva, vi en la tele que estaban quemando Atenas y me percaté de que mi sitio estaba en Plaka. No obstante, mientras procedía a cambiar la France por Ελλάδα, vinieron unos peluches gigantes a mi casa, una Draculaura y un Fraguel, me amordazaron, me ataron a la cama, me golpearon con un objeto contundente probablemente un dildo y, cuando desperté, Manuel Fraga todavía estaba ahí, tenía en la boca una reserva de hotel para Amsterdam y en las manos purpurina fluorescente.


("Qué le vamoh a hazé")

Todo esto también es mentira. En realidad estoy muy triste porque he vuelto a ofender a unas personas. Tanto, que hasta me han dedicado una entrada en un blog. Pinchad aquí para verla. De nuevo unas personas de bien hacen que me replantee mi actitud en la Blogocosa. De nuevo me veo apesadumbrada por el toque de atención de humanos más bondadosos y más educados que yo. Está visto que algo he de estar haciendo bien mal.


("Mi no comprender")

Una de las cosas que me escama de estos humanos educados es que, sin embargo, me leen. Humanos con los que jamás he interactuado sí están al día de las entradas de este humilde rincón. Véase el caso de Montserrat, precioso avatar...




Que insta a su tocaya a lo siguiente:


No hem de fer cas que cuatre poca-soltes que s´han burlat i hen fet mofa d´una monja que es la bondat en persona.




Claro que vas a su blog y lo comprendes todo:


(Sor Cecilia and friend)

Montserrat, no obstante, tiene unos gatos preciosos y eso la convierte en intocable. Además, por lo visto en su blog -hoy ha sido mi primera vez-, la señora parece maja. Dado que Sor Cecilia (un beso, Sor Cecilia) ya tuvo a bien perdonarme, espero que Montserrat haga lo propio, sin en algo se ha sentido ofendida por mi lengua sucia. Montserrat, un beso.


("Un beso")

Va, en serio, humanos. Me preocupa cuando os preocupáis. Esto es, ¿de verdad el blog escrito por un disminuido psíquico, este blog, os causa tantos calentamientos de cabeza? ¿No sois capaces de ver sátira y estupidez, incluso aburrimiento y retraso mental, por mi parte, en lugar del tan cacareado odio que me achacáis? ¿Acaso vuestras vidas son más tediosas que la mía -la mía lo es mucho, ya sabéis, el divorcio, el paro, el vicio- que caéis en la intrascendente provocación de un gilipollas?


("Mí no comprender")

Imaginad, por ejemplo, que José Luis y yo hoy nos hemos drogado mucho -de hecho, así ha sido- y ahora nos da por escribir un tweet que diga:


La quedada de Barcelona va a oler a pis.


("Qué bonito")

Son nueve palabras, ni más ni menos. Claro que en vuestras mentes puede interpretarse como una velada alusión a la media de edad de las mujeres asistentes al encuentro y a su presunto uso de Tena Lady, lo cual supondría una afrenta mayor que la que perpetró un tal Adolfo cuando quiso invadir Polonia. Sea como fuere, yo jamás escribiría eso, Dior me libre.




No pasa nada, amiguitos. Tenednos pena, haced lo que queráis, llenadnos esto de comentarios alusivos a nuestra irreverencia (nos molan), insultadnos, pero, por Dior, no consintáis que un par de gilipollas como nosotros os hagamos pupa. La vida es mucho más divertida cuando no te la tomas en serio. Que ya bastante mierda toca quemar en España hay ahí afuera como para andar preocupándose de José Luis y Larisa Otero.


(Pequeñas cosas)

Y es que, como esta misma tarde apuntaba sabiabemente @alcharco, lo bueno de Internet es que puedes escribir lo que te dé la gana. Lo malo, amiguitos y amiguitas, es que los demás también.


("¡Mola!")

¡Ah, el día 10 nos vemos en Barcelona! Llevaré amistad, pasteles y jamón ibérico. Y sida.


("¡Estupendo!")