mercoledì 5 giugno 2013

The best place for business

Estaba yo ante mi fantástico Mac viendo porno la web de 'Gran Hermano' los periódicos digitales, como hombre informado del siglo XXI que soy, cuando, en-de-repente, al abrir la sección de Economía de un conocido diario español, me topé con este banner:



Voy a acercar y concretar, por si acaso hay andaluces y/o mujeres entre nosotros:



"Invest in Extremadura. The best place for business". Esto es: "Invierta dinero en Extremadura. El mejor lugar para los negocios". Evidentemente, mi mente se teletransportó aquí:




("Zoofilia. The best place for business")

Y aquí:



 ("Puerto Hurraco. The best place for business") 

Cómo me gusta, realidad, cuando me das los post hechos.


lunedì 3 giugno 2013

Cinco años y un día. La condena

Y mi propósito de esta semana será ser feliz 
diez minutos seguidos
@miriammillan 

Cinco años y un día. En verdad parece una condena. Cinco años y un día desde que los efluvios de Baco (qué cursi te ha quedado eso, hija mía, "los efluvios de Baco", no puedes decir simplemente "la borrachera", "la melopea", "el pedo", que es lo que básicamente llevabas encima, en fin, sigue, criatura) me empujaron sin mesura a tus brazos y tú no sólo no te apartaste, sino que te dejaste hacer. Yo era Niña y tú eras Vida. No importaba nada más. Ni la vida verdadera, en barbecho y con la tregua, ni la sangre a borbotones, ni las cinco de la tarde, ni la metástasis. No importaba nada, porque tú en unas horas cogerías un avión y dejaríamos de existir, y lo sabíamos.



Y todo volvió a su estado natural, tú bien, yo mal, tú risas, yo dolor, como dice la canción. Al día siguiente le lloré tanto al Amor de Mi Vida que tuvo que intuir que te quería, aunque mi boca te negase más veces que dientes me quedan en ella. Cinco años y un día. Cinco años y un día desde que crucé la pasarela, y no hicieron falta aplausos ni vítores ni instantáneas. Me aferré al tacto de tu cintura y tú al de mi culo, porque los seres humanos sí tenemos tacto. Ni tú ni yo habíamos pasado todavía por el quirófano y, a día de hoy, te sigo queriendo por encima de mis posibilidades. Y los dos hemos escrito ya varios libros que hablan de eso.

Si una vez fui capaz de permanecer quieta en esa terraza de Atocha sabiendo que en minutos bajarías del AVE, si fui cabal y controlé mi psicopatía, creo que seguiré siendo capaz de no acosarte quizás durante cinco años y un día más. Debo de ser demasiado subnormal, o amarte demasiado, porque, con la que está cayendo, me basta con tu sonrisa. Sonríes, todo va bien. En qué pedazo de cursi de mierda me estás convirtiendo...



Te mentí cuando te dije que no te vería más en lo que me quedaba de Vida y, cuando te volví a ver, sudé tanto y tan fuerte que se derritieron los árboles del Retiro, aunque hubiera pingüinos de atrezzo. En cinco días tenemos una cita y podría contártelo todo. Relaciones fallidas, relaciones estúpidas, las veces que me morí, el ángel que me tocó, las preguntas que me aseguraste que cambiaban siempre, y que por eso eran eternas. Evidentemente, no te diré nada. Te quiero tanto que se me quedan pequeñas todas las hipérboles, todas las metáforas. Te quiero tanto que jamás has dolido. Aunque sigas perdido entre aviones, entre canciones y carreteras, como dice la canción. Cinco años y un día, y nadie podrá negarme que, al ganar en lo tuyo, he ganado en todo.

Soy consciente de que un día me moriré, no creas que me asusta. Pero me moriré repitiendo en bucle que yo te besé en la boca. A ver cuántos de vosotros, pedazos de humanos, a ver cuántos podéis moriros presumiendo de semejante epopeya. Rabiad de envidia.