diez minutos seguidos
@miriammillan
Cinco años y un día. En verdad parece una condena. Cinco años y un día desde que los efluvios de Baco (qué cursi te ha quedado eso, hija mía, "los efluvios de Baco", no puedes decir simplemente "la borrachera", "la melopea", "el pedo", que es lo que básicamente llevabas encima, en fin, sigue, criatura) me empujaron sin mesura a tus brazos y tú no sólo no te apartaste, sino que te dejaste hacer. Yo era Niña y tú eras Vida. No importaba nada más. Ni la vida verdadera, en barbecho y con la tregua, ni la sangre a borbotones, ni las cinco de la tarde, ni la metástasis. No importaba nada, porque tú en unas horas cogerías un avión y dejaríamos de existir, y lo sabíamos.
Y todo volvió a su estado natural, tú bien, yo mal, tú risas, yo dolor, como dice la canción. Al día siguiente le lloré tanto al Amor de Mi Vida que tuvo que intuir que te quería, aunque mi boca te negase más veces que dientes me quedan en ella. Cinco años y un día. Cinco años y un día desde que crucé la pasarela, y no hicieron falta aplausos ni vítores ni instantáneas. Me aferré al tacto de tu cintura y tú al de mi culo, porque los seres humanos sí tenemos tacto. Ni tú ni yo habíamos pasado todavía por el quirófano y, a día de hoy, te sigo queriendo por encima de mis posibilidades. Y los dos hemos escrito ya varios libros que hablan de eso.
Si una vez fui capaz de permanecer quieta en esa terraza de Atocha sabiendo que en minutos bajarías del AVE, si fui cabal y controlé mi psicopatía, creo que seguiré siendo capaz de no acosarte quizás durante cinco años y un día más. Debo de ser demasiado subnormal, o amarte demasiado, porque, con la que está cayendo, me basta con tu sonrisa. Sonríes, todo va bien. En qué pedazo de cursi de mierda me estás convirtiendo...
Te mentí cuando te dije que no te vería más en lo que me quedaba de Vida y, cuando te volví a ver, sudé tanto y tan fuerte que se derritieron los árboles del Retiro, aunque hubiera pingüinos de atrezzo. En cinco días tenemos una cita y podría contártelo todo. Relaciones fallidas, relaciones estúpidas, las veces que me morí, el ángel que me tocó, las preguntas que me aseguraste que cambiaban siempre, y que por eso eran eternas. Evidentemente, no te diré nada. Te quiero tanto que se me quedan pequeñas todas las hipérboles, todas las metáforas. Te quiero tanto que jamás has dolido. Aunque sigas perdido entre aviones, entre canciones y carreteras, como dice la canción. Cinco años y un día, y nadie podrá negarme que, al ganar en lo tuyo, he ganado en todo.
Soy consciente de que un día me moriré, no creas que me asusta. Pero me moriré repitiendo en bucle que yo te besé en la boca. A ver cuántos de vosotros, pedazos de humanos, a ver cuántos podéis moriros presumiendo de semejante epopeya. Rabiad de envidia.


7 commenti:
Yo creo en lo que dices. Y eso es todo lo que te voy a decir hoy.
Un beso
Pues yo no me creo nada.
"porque los seres humanos sí tenemos tacto"
Me has hecho acordarme de una cosa que me debes. ¿Dónde está? ¿Dónde está ése que no tenía tacto?
Modo cursi ON incluso me sigue encantando saber de tí (e imaginarte en Atocha derritiendo árboles rodeada de pinguinos, eso querida, no tiene precio)
Besos mil
Bueno,como tú misma te afeas la cursilería, no tengo nada que añadir... siempre que estés contenta.
No voy a repetir las palabras de Pilar V así que me voy de espaldas y sin hacer ruído
Beso y abrazo
No puedo presumir de haber besado a "ese" en la boca, ni en ningún lugar, pero yo esperaba que vinieras para ver-te a ti hacerlo de nuevo, marcarnos una foto -y yo salir como mi madre, pero en fea- y luego emborracharnos con el jubileta y la jóvena en Malasaña escuchándote hablar de Amor y Puerto Hurraco con la misma pasión.
Qué te gusta a ti un crimen y un culo blandito, eh.
Venga, que siempre nos quedará Agistri.
Posta un commento