Si hay algo que odio de las redes sociales, es que detrás de los avatares hay humanos. Si hay algo que me gusta de las redes sociales, es que detrás de los avatares hay humanos. Esto es plagiarme a mí misma, puesto que semejante sentencia ya la solté hace unos días en Twitter -con moderado éxito, todo sea dicho-, ese estercolero en el que paso mi abundante tiempo libre porque, por raro que parezca y pese a los acosadores y los dementes, Twitter es divertido. En la Blogocosa, ya os lo he dicho muchas veces, la mayoría sois demasiado solemnes. El Asperger está extendido y es contagioso, siguen quedando resquicios de haikus y muchos de vosotros parecéis verdaderamente gilipollas, tanto en las patadas que le dais a la ortografía como en la esencia parnasiana que os corre por las arterias. Qué le vamoh a hazé.
("Qué le vamoh a hazé")
Yo, que soy más gilipollas que todos vosotros juntos, cada vez tengo menos gana de hablar de mí. Por eso escribo en un cuaderno las cosas de la vida verdadera. En la vida verdadera hay gente tóxica. Quizás tengo imán para dar con ellos. Pero también hay gente que tiene un don. El don del enormísimo poder. Y podría hablar de varios, pero quiero hablar de uno. Y virtual, porque El Comonunca es virtual y tú, lector, eres virtual. Amiguitos y amiguitas, les presento a:
¡¡¡CASIOTONES!!!
Casiotones es ese ser vivo -espero que no sea humano- que tiene la capacidad de hacerme soltar una carcajada -no una sonrisa, una carcajada, como la de vuestros falsos "jajaja"- cada madrugada que es menester. Cuando me da por ponerme más imbécil de la cuenta especulando sobre entelequias, amores estúpidos, páginas de Facebook, mierdas inmundas, escribo una parafilia y su réplica me borra de un plumazo la neurosis. No soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme. Como dice la liturgia.
Le haría la pelota, porque lo quiero mucho, y jamás se me ha pasado por la cabeza desvirtualizarlo, espiarlo, amarlo, puesto que prefiero a un perrete sobre fondo azul que a un hipotético ser humano, con las taras que eso conlleva. Prefiero esto:
El perrete al que ya todos adoráis -de lo contrario, sois imbéciles y os quiero fuera de este blog- ha participado, junto a otros seres virtuales, en el librico 'No cabe en un tweet', una recopilación de textos que se lee del tirón y que se puede descargar gratis pinchando aquí. Sí, he dicho gratis.
En el libro -las culpas, a Jesús Malpartida- también sale mi ídolo twittero por excelencia, aquel cuyas frases plagiaba nuestra amiga gOtaSMar (¿dónde está gOtaSMar) en sus ocurrentes comentarios en esta y otras bitácoras. Hablamos de Violencevintage, el maestro. Como veis, paso más tiempo en Twitter que en la Blogocosa porque allí son mejores que vosotros. Moved el culo y espabilad.
("¡Coñoyá!")
Y ahora, autobombo. Si algo bueno tiene Internet es que puedes despertar una risa en otro sin necesidad de meterte en su casa. Que humanos anónimos me escriban asegurando que han soltado una carcajada con este blog me da alegría Macarena. El objetivo está en marcha. El enormísimo poder de la risa, de la auto-risa incluso, sigue su curso con normalidad. Sí, la vanidad me puede, soy tan imperfecta como vosotros, se me queda cara de boba cuando alguien que no tengo ni la más remota idea de quién es me manda un correo dándome las gracias por una frase, una reflexión, una chorrada del tamaño de la catedral de León. Así de precaria está mi autoestima. Y ahora hablaré de mi mierda sin nombrarla en plan cursi y patético.
("¡Estupendo!")
Tengo la sensación de que en Alicante no puede dolerme nada. De que estoy protegida, como en una burbuja en la que no caben las adversidades y nadie te molesta. El aire de Alicante no da asco. El sol no es una neblina tóxica que tímidamente se intuye a veces en el asfalto, sino una enorme cara amarilla de Dios, como decía el niño de 'La habitación', el libro que devoré el Lunes. En Alicante voy a libro por día. En Alicante hay alegría de verdad, no de artificio, como esa alegría banal y postiza que desprenden los señores que venden castañuelas made in China frente al Museo del Prado. Alicante es un oasis y bien podría albergar, en unas de estas calles por las que no me pierdo, un hogar para mí. A veces me canso del exilio. A veces comprendo que la condena de mi dios favorito sí fue una condena.
(Hoguera de Alicante que cumplió su misión y ya no existe)
En unas horas vuelvo a Madrid, la capital mundial de la amargura, a oler a cemento, podredumbre y Esperanza Aguirre. No me preocupa no saber qué pasará mañana, porque preocuparse por algo que no existe es propio de gilipollas. No me preocupa qué puede salir mal o si me caerá un reto nuevo o esencial a la espalda. Tengo unas revelaciones tan buenas (aquello de lo que no hablamos, ya tú sabeh', Carlota, socia) que podría sobrevivir a un bombardeo de ranas sobre la ciudad. Esto de estar viva es una aventura preciosa. Así que me preocuparé de pisar la arena del Postiguet una vez más antes de coger el autobús. De comer cualquier cosa. De dejar de buscar una motivación artificial, porque la mayor motivación es aguantar esta paz. Mi colega Ángel y su optimismo me lo recordaron la otra noche. No pasa nada. Saldremos. Y a veces, con la pequeña razón que me dan los rayos que se filtran por las palmeras de la Explanada, a veces, y sólo a veces, intuyo que ya hemos salido.
Hay cosas que son ciertas. No importa si las crees o no. 'City of Angels'.
Amiguitos y amiguitas, dado que me considero superior a ustedes y tras detectar que son todos unos ignorantes, homosexuales y extremeños, voy a dedicar esta preciosa tarde de Sábado a darles una lección, que buena falta les hace para ir limpiando este planeta de gilipollas. Gilipollas. Se me llena la boca al decir la palabra, dado que están por todas partes. Están en el metro, en los ascensores, en Sol, en la torre de Bankia, en mi casa, en el Altaria, en el Poder Judicial, incluso en Twitter -donde se dan cita las mentes más estables del orbe- he visto algunos:
Por tanto, y debido a que todos ustedes son imbéciles, cobardes y decrépitos -y yo un iluminado que me permito el lujo de juzgar sus estupideces- hoy voy a hablarles de algo de lo que carecen. Sin más preámbulos, me estoy refiriendo a...
¡¡La Virtud de la Todopoderosa
Paciencia Mágica!!
La Virtud de la Todopoderosa Paciencia Mágica (VTPM) es aquella ley no escrita y universal que vosotros, humanos, conocéis bajo el manido nombre de 'nada es imposible'. Mal. 'Nada es imposible', debido al constante uso de la frase, se ha quedado desahuciada, tópica, estúpida y, además, es una canción de Ricky Martin.
Me he referido en numerosas ocasiones a esta circunstancia, pero, como sois andaluces retrasados, no os he convencido prácticamente a ninguno. En realidad, es todo un detalle por mi parte que vuelva a incidir en lo mismo. Pero es que, aunque la mayoría no os merezcáis ser salvados, conservo la pequeña, diminuta, ínfima esperanza de que me lea alguien válido. Alguien como tú.
A veces me pregunto si la VTPM funciona sólo conmigo. Me lo pregunto cuando veo a Tontxu pasando droga malviviendo en el Libertad 8 y a su alrededor no aparecen las hordas de fans que en los años 90 le gritaban "te quiero" en los conciertos. Me lo pregunto cuando visita el plató de 'Sálvame' alguna vieja gloria que confiesa hallarse en la miseria y residiendo en un cajero. Véase el caso Nadiuska:
Millones de hombres se pajearon en su día -y habrían pagado por acostarse- con esta mujer, quien, después de vagar años como indigente en Madrid y de volverse loca, actualmente es paciente de un centro asistencial de Ciempozuelos regentado por monjas. No analizaremos, porque de momento carecemos de datos, los casos de Loreto Valverde, el Señor Barragán, Albert Ferrer, Jaimito Borromeo, Cañita Brava o Jaime Bores, pero intuimos que no son mucho más esperanzadores que el de la desgraciada Roswicha Bertasha.
Si estas personas, observo, en su momento despertaron tanto amor, ¿que pasó para que no quede ni uno de los que aseguraban adorarlas que no aproveche su miseria para ser por fin alguien importante en la vida de su ídolo, un ángel de la guarda, un salvador, un héroe? Claro que algunos sí lo hicieron...
¿Y qué tendrá que ver la VTPM con esto? Mucho, amiguitos y amiguitas. La VTPM nos dice que hoy no se puede acceder a David Bustamante en la cola del supermercado, pero que con toda seguridad en unos años le daremos cien de las futuras pesetas de propina tras servirnos un café en Atocha. La VTPM nos dice que los traumas, los pálpitos y las obsesiones pueden ser bien gestionadas y con final feliz de por medio si tienes eso, paciencia. Porque, si tu sentimiento es eterno y verdadero, ¡no sólo no morirá, sino que se asentará y hará fuerte con los años, las tormentas y las contradicciones!
Una vez le pregunté a una fan de Justin Bieber si de verdad estaba dispuesta a consagrar su vida a la lid conquistar el corazón de su amado. Me dijo que no, que si acaso pensaba que estaba loca. Ni ella misma creía en el "I love Justin" que se había escrito en la frente. Era una fan que se ponía cortapisas a sí misma. Era una imbécil.
Me apuntan mis amigos imaginarios que la VTPM también vale para los traumas. Yo, sin ir más lejos, tengo uno, un trauma. Claro que José Luis tiene otros...
Mi trauma, decía. Mi trauma es el más común, lamentable y asqueroso de los traumas: un mal de amores. Incapaz de seguir adelante sin acordarme de la vida perdida, desperdicio mi vida alegremente con la certeza de que no podré volver a hacer nada bueno en la Tierra y sin encontrar el método para que se me quite el sentimiento. Porque a mí los sentimientos nunca se me pasan: se me acumulan. Jamás ha dejado de gustarme una canción de la que me enamoré con 12 años, ni un color, ni un libro, mucho menos un humano. Sin embargo, al igual que sé que no hay conjuro para dejar de querer a quien no me quiere o dejar de extrañar lo que ya es extraño, también sé que la Virtud de la Todopoderosa Paciencia Mágica me ayudará. Manejando dos variables: la desaparición del Amor de Mi Vida y mi propia desaparición. Cuando la muerte juegue la carta, que la jugará, quedaré liberada del yugo -qué bonito palabro, yugo- y, sea como fuere, estaré en paz. Después de haber desperdiciado vegetando décadas de mi vida, todo sea dicho. Pero espero que Caronte, que es de la familia, no me tenga demasiado en cuenta esto.
Ahora la versión corta de esta entrada:
Ojalá dentro de diez años esté Risto durmiendo en un cajero de Barcelona, para así poder rescatarlo, llevarlo a casa, ducharlo y follármelo de una vez.
España no sabe tratar a sus artistas. Y no lo digo sólo por la injusticia cometida con el gran Teddy Bautista o porque David Bisbal permanezca libre tras la canción de la Eurocopa. España, si por algo se caracteriza, es por ser una tierra desagradecida, llena de sucios herejes que pronto olvidan las bondades disfrutadas. Sin más dilación, El Comonunca quiere rendir tributo a esos creadores malamente denostados por la opinión pública, de ahí que hoy promovamos el...
¡¡Top 5 de artistas
olvidados e inolvidables!!
5. Tontxu.
Autor de maravillas como 'Corazón de mudanza' (donde rimaba 'demasiado' con 'tanto', rompedor), la pegadiza 'Treintaytantos' y aquel 'Somos de colores' que llegó a ser sintonía de las cortinillas de Telecinco a finales de los 90, Tontxu ahora malvive en el más puro olvido. Tras su paso por 'Gran Hermano VIP', donde se codeó con personalidades como Marlene Mourreau y Juan Camus, el artista etarra vasco perdió la cabeza y dejó de salir en los papeles. No obstante, desde El Comonunca queremos desmentir que resida en uno de los cajeros de Plaza Castilla. Nos comunican nuestras fuentes que se gana la vida como camello cantando de vez en cuando en el Libertad 8 y que dedica su ocio a alternar con travelos salir sanamente por un after en el que jamás se han visto sustancias estupefacientes. Una lástima que no se postule como nuestro próximo representante en Eurovisión. Lo detendrían petaría.
4. Pozí.
Tras deleitar al mundo con su poesía urbana de fácil comprensión y profundo trasfondo ("Amparo, ¿tas' fumao un porro?), el showman cayó en el más profundo olvido. Aunque media España se rió de con él, y pese a que se postulaba como ministro de Cultura, finalmente su candidatura fracasó y otros cómicos como Esperanza Aguirre, Carmen Calvo y José Ignacio Wert fueron ocupando el puesto que él merecía. Hace unos meses, Manolito Reyes murió en la indigencia. Y la indigencia no es una pedanía de Murcia.
3. Ángel Garó.
El verdadero impulsor del movimiento Dadá en España, que se hizo de oro en los 90 con la única ayuda de su genialidad, vaga ahora por las calles de la Línea de la Concepción como un espectro. Una vez, en el apogeo de su fama, un zagal que se parecía a él quiso sacar tajada del asunto y firmó unos cuantos autógrafos en un avión. Este hecho, de por sí nimio, hundió y afectó a Ángel hasta extremos absurdos, llegando a acabar con su prometedora carrera de maricón humorista. Tras lustros desaparecido, el año pasado pudimos verlo en el plató de 'La noria'. Demacrado, hinchado de bótox y triste, Ángel habló poco de él y mucho de una de sus obsesiones: que el diario 'El País' siga sin rectificar la noticia en la que afirmaba que fue un hermano suyo y no un zagal físicamente parecido el que firmó aquellos autógrafos que le costaron la vida. Creo que, cuando vi esa entrevista, supe -por primera vez en 30 años- qué se siente al sentir pena.
(Pena)
2. Pulpillo.
Simpático mozalbete que quiso cumplir su sueño de entrar en la casa de 'Gran Hermano'. Lo hizo en la edición 8, con un vídeo que a todos cautivó:
Después, llegó el horror. Tras meses de juergas codeándose con lo más granado de la jet española, comenzó 'Gran Hermano 9', y el público, siempre voluble, centró sus ojos en dos gemelas analfabetas de Los Palacios y en una transexual de nombre Amor. La estela de Pulpillo se iba apagando, pero él, siempre aguerrido, tenía un as en la manga: aprovecharía su incuestionable atractivo físico para adentrarse en el mundo del porno. Y así lo hizo. Para que nos hagamos una idea de lo fructífera que fue su carrera, la última instantánea que tenemos de él la publicó el compañero Kiko Hernández en su blog de Telecinco. Y es esta:
1. Nahuel.
Paraguayo cantor, el flamante ganador de la última edición de 'Operación Triunfo' demostró al país entero de qué calibre es el talento que le corre por las venas con actuaciones como esta (den al play y escuchen-lo con los ojos cerrados):
Pero, sin duda, fue su dominio del léxico lo que nos cautivó de él, nombrándole entonces musa de este blog. Recordemos cómo explicaba el propio Nahuel sus aventuras:
Erase una vez en operacion triunfo.. nahuel un chico sencillo con muchas ganas de triunfar en el mundo musical ycambiar su vida como un professional. Esta persona pensando en los grandes artistas queria ser uno de ellos pero el sabia que para eso tenia q trabajar para ser lo queria ser un cantante pero no un solo cantante sino un gran interprete amar lo que ace y que asi los demas puedan amar lo que el interpretaba, alegrar, emocionar y enamorar todos estos requisitos para ser un buen cantante.
Cumplio su sueño que eradejar de cantar por la calle por los autobuses y por los trenesy el por fin pudo cantaar en un gran escenario y no solo un escenario sino quelo viera toda españade norte sur este y oeste . El se prometio que no se defraudaria asi mismo ni tampoco a su publico y segun sigue el cuento el lo estaba notando que estaba evolucionando como un gusano en su propio caparazon llegar ser la hermosa mariposa que esta dentro y luego poder lograr volar poco a poco asta lo alto.
ESPEROque os haya gustaOESTEPEQUEÑOCUENTO.os quiero a todos un beso y un abrazo muy grande chau volveremos a estar en contacto hasta mañana
Ignoramos si Nahuel ha vuelto a cantar en los transportes públicos. Pero yo juro por la Estigia que, si lo veo alguna vez en el metro, no sólo le doy un euro, sino que le compro un bocadillo y una de las ramas de romero que lleve en la mano. Soy una fan.
La razón -precioso panfleto- por la que desde que tengo uso de ídem he deseado visitar París ha sido siempre esta:
Aunque ahora y desde que pisé la France por primera -y por segunda vez-, más prioritarias son estas:
Sin embargo, hay una cosa maravilla de París que, a estas harturas de la película, aún no he logrado echarme a la cara, por lo que a día de hoy, que diría Sergio Alix, empiezo a considerar seriamente que me esquiva. Y la maravilla es...
¡¡¡La Virgen de las Rocas!!!
'La Virgen de las Rocas' estuvo cedida en esa apestosa metrópoli que es Londres casualmente las dos veces que pisé la patria de Sarkozy. En 2006 ya me eché a la cara a su gemela en esa asquerosa bazofia que tienen por capital los británicos Londres precisamente, y el subidón fue de tamañas proporciones.
(Ay)
Bueno, no tanto.
(Hey)
La cuestión es que, analizando los hechos, en ocasiones veo técnicos sospecho que 'La Virgen de las Rocas' me está evitando. Me esquiva, quizás porque intuye que la escudriñaré sin piedad, que me arrodillaré ante ella buscando símbolos inventados por Javier Sierra y Dan Brown o que le haré fotos con el móvil para a continuación colgarlas en un corcho junto a pegatinas paganas y entradas de cine. 'La Virgen de las Rocas' no quiere verme y estoy empezando a asumirlo.
("Qué le vamoh a hazé")
El tema es que no es la única. Sin más preámbulos, amiguitos y amiguitas, pasemos a desgranar el...
¡¡Top Five
de piezas imprescindibles
de las que prescindo!!
5. El 'David' de Miguel Ángel.
Asumamos-lo: Buonarroti está sobrevalorado. Aparte de tener un carácter imposible, de estos que te dan gana de meterle dos hostias, y de ser un asqueroso invertido, el escultor se quedaba justito. ¿Dónde están los matices que sí le salían a Bernini? ¿Dónde la fuerza, el alma del mármol? Y, si 'La Piedad' cabe en un bolsillo de la bata de Falete, el 'David' me aseguran que es grande y hasta imponente. Yo sigo viéndolo una mala copia de la Venus de Milo...
... y, no, no he hecho escala en Florencia para hacerle fotos. Ni para mutilarle el dedo del pie, que dicen que está fácil. El Comonunca siempre dando ideas.
4. 'Ronda de noche' de Rembrand.
Os presento el Rijksmuseum:
Bonito, ¿verdad? Pues está cerrado. Cerrado a cal y canto, en obras, chapado, búsquese el sinónimo favorito. ¿Qué hizo 'Ronda de noche' entonces? Esquivarnos. Esquivarnos como una perra, hacernos la cobra, darnos falsas ilusiones y dejarnos en la puerta, mirando verjas y bicicletas. Suerte que en una cafetería colindante con la casa del pintor hallamos, sin embargo, una copia bien lograda de la obra. Y le hicimos una foto. Carlota llama a esa foto "pena".
3. La casa de Kafka.
Pasar cinco horas en Praga y no ver Praga es cosa de retrasados principiantes. Yo hace unos años era retrasada principiante en muchas cosas y preferí guardarme las espaldas y pasar las cinco horas de escala en el aeropuerto, en lugar de bajar a la ciudad y ver, por ejemplo, la casa de Kafka. Kafka era un zagal atormentado y esas mierdas que, sin embargo, vivía en una choza de colores en la que difícilmente se imagina uno a Gregorio Samsa. Claro que el pobre Franz también dejó dicho a su colega Max que quemase todos sus manuscritos y Max, por el contrario, los público y se forró a su costa. Exactamente igual que harán mis sobrinos conmigo. Hasta hoy, he planeado unas 23 veces volver a Praga, la penúltima con Carlota, que tiene capricho. Y no he ido. A veces pienso que, si la casa de Kafka me esquiva, probablemente es porque alguna vez he dicho de su morador que era un gilipollas al que le faltaban dos hostias y un rabo. Y que 'La metamorfosis' está sobrevalorada. Así que no lo diré más.
2. El Auriga de Delfos.
He estado siete veces en Grecia -pocas son-, dos de ellas con parada en Delfos. Me conozco de memoria el Oráculo de Apolo -no en vano lo he profanado, y me enorgullezco de ello-, he pasado horas delante del Tolo, me faltó un suspiro para emular a Byron y tirarme a la fuente Castalia y, sin embargo, nunca he visto al Auriga. Por unas o por otras, entrar al Museo que linda con la cafetería más cara del Parnaso ha sido un veto. Quizás es que el Auriga no quiere que nos veamos porque sabe que me da asco su jefe y protector, quizás es que a su alrededor hay muchas prioridades. Cuando ponga mi tienda de regalos en el pueblo y lleve allí viviendo 35 años, a lo mejor me acerco. Pero sólo a lo mejor. Siempre he sido más de Artemisa.
1. Los frisos del Partenón.
Corona la lista la serie de piezas que el pirata ciudadano Lord Elgin robó tomó prestadas del templo sagrado de Palas Atenea, sin duda alguna con afán de preservarlas en mejores condiciones que en una Grecia atestada de miseria y podredumbre, como ya sabemos vive el país heleno. Lord Elgin fue una buena persona, un amante del arte sin paliativos, un hijodeputa señor, y por suerte de nada sirvieron las reclamaciones de ignorantes como Melína Merkoúri y amigos para que los frisos regresaran a su emplazamiento original. Dado que estos relieves permanecen en el Museo Británico, y mientras así sea, los veré en foto. He de admitir que una vez pasé cerca de la puerta del British. El asco fue tal que vomité café y bilis, eso sí, dentro de uno de esos autobuses rojos que salen en las postales. No digo yo que haya que aislar Reino Unido y aliarse con los egipcios para recuperar todo lo robado, ni propongo quemar gente en Trafalgar Square, qué va. Vamos, nunca. God Save The Queen. Kalise para todos. Matar.
Desde que volví a ver a mi Vida, este blog viene dando asco. Vamos a remediarlo.
Antes de nada, José Luis y yo queremos dirigirnos a esas sabias y sensatas voces que, en su afán de censurarnos, cosa que está muy bien, esgrimen el manido argumento de "si no te gusta un blog, no vayas más, pero no lo critiques". Véase:
El argumento en sí nos parece un error. Carlota -antes de que me demostrara que nuestra amistad le resbala y dejase de darme besitos en la nariz- y yo solíamos pasar noches, incluso madrugadas, visitando bitácoras que no sólo no nos gustan, sino que nos repelen. Y es que la monstruosidad es muy atractiva, amiguitos y amiguitas. Vamos a intentar explicar por qué.
("Mí no comprender")
Ahondando en blogs que no nos gustan, mi pandilla de fracasados Dadá y yo hemos logrado deleitarnos con productos que nos suben la moral y nos convierten en mejores personas. Y nos hemos reído mucho. Nos hemos reído del contenido de los mismos y también de los autores. Reírse de algo o de alguien no está todavía tipificado como delito en el Código Penal español. Reírse entretiene y libera la psique de preocupaciones estériles de la vida verdadera. Además, alguna vez hemos hallado, en esos blogs que no nos gustan, tamañas obras de arte que nos hacen pensar:
("Qué bonito")
Por eso, os invito a que hagáis lo mismo y os riáis de nosotros. Podéis reíros de mí -hay entradas híper-mega-cursis en las que doy pena, como las dos anteriores a esta-, podéis reíros de José Luis -que es un pedazo de fascista- y podéis reíros de Carlota, aunque a ella le resbale todo lo referente a mi humilde persona. Podéis reíros y llamarnos enfermos, locos e hijosdelagranputa. Lo somos, nos vino dado y en ocasiones nos enorgullecemos de ello. También podéis hablar de 'Gran Hermano', pedirnos dinero para viajar a Argentina con una novia o recalcar vuestro deleite ante el carisma de Mariano Rajoy. Y eso que...
Es curioso que, en todas las webs que hemos visto este cartel de apoyo a la libertad de expresión, no se apoya la libertad de expresión en absoluto. Alguien con más labia y más bondad que nosotros podría explicarle a estos bloggeros que en 'libertad de expresión' vienen incluidos los pensamientos que no te doran la píldora ni acaban con un "hermoso, cariños". Nosotros ya expusimos una vez qué entendemos por respeto.
Por otro lado, desde El Comonunca nos gustaría felicitar a las minorías étnicas, puesto que un gitano, homosexual y retrasado se ha alzado con la victoria en 'Gran Hermao 12 + 1'. Eso nos llena de esperanza y nos invita a creer que algún día conseguiremos trabajo y podremos dejar de prostituir pedir dinero a nuestros hijos.
Para terminar, quiero aprovechar para saludar a mi amiga Marian, a quien admiro desde que me mostró un carné falso que había usado en el extranjero para acreditarse como estudiante de Bellas Artes, nada menos que de una universidad ¡¡¡de Extremadura!!!
Quiero que Marian se haga un blog para que inter-actúe con nosotros y conozca a los maravillosos poetas que pululan por la Blogocosa, nuestra casa, el hábitat donde podemos ser verdaderamente idiotas humanos. Ella tiene potencial y cosas que decir. Desde aquí la animo a que se una a nuestras filas y descubra el poder de la amistad verdadera, oh, amistad que, como todos sabemos, queda reflejada en comentarios como...
Si no ves amistad verdadera y apoyo incondicional en estas palabras, tu corazón está hueco y tu mente es la de un perroflauta asqueroso que no sabe lo que es el amor. Probablemente también seas un homosexual, una feminista, un asqueroso moderno de Malasaña y un adicto al Twitter.
Y ya está. También quiero decir que me moriré amando a Tristan Tzara por los siglos de los siglos.