Visualizzazione post con etichetta dame un abraso. Mostra tutti i post
Visualizzazione post con etichetta dame un abraso. Mostra tutti i post

lunedì 15 luglio 2013

Los hombres de mi vida

Yo creí que éramos el fuego, pero no: era que ardíamos. 
@LorenzoKraus

P., mi P. primigenio, el mismo con el que me puse contenta en el Barrio Gótico de Barcelona abonando los cubatas con dinero público, me lo decía estaba mañana.

- Se trata de sobrevivir, Lari. De sobrevivir.
- Sobrevivir es una mierda, P. -alego y, como de costumbre, llevo razón-. Sobrevivir es asqueroso, es vomitivo. Es secundario.
- O no -apostilla el que fuera un príncipe y ahora es casi un escombro de sí mismo-. Si te das cuenta, es sobre-vivir. SOBRE-VIVIR. Sobre, por encima de vivir. ¿Ves?
- Si es que en el fondo eres un poeta....


Mi ángel, que me salvó, se murió y resucitó para volver a salvarme, lo señalaba en una de nuestras místicas conversaciones sin voz, días antes de morirse otra vez.

- Yo no puedo estar siempre, pequeño saltamontes -apuntaba y resulta que es verdad-. Te enseñé a hacerlo, no se te puede estar olvidando siempre. Eres muy tontica -esto también es verdad-, mucho. Ahora toca dar carpetazo. Y quemar la carpeta.
- Gracias...
- A mí no me des las gracias, me obliga nuestra religión.


R., a quien no me follé nunca, me acerca en su coche a la trinchera y me habla de las bajas de la última batalla. Veo de lejos a un soldado del bando enemigo que montó el Amor de Mi Vida, pero no le digo que él fue el Amor de Mi Vida y que, probablemente, lo siga siendo. R. es la causa por la que mi amiga L. tuvo que dejar la ciudad precipitadamente, tras admitir, en una de las confesiones públicas y colectivas a las que también le obligaba su religión, el Opus Dei, que bebía los vientos por ese humano, casado a los ojos de Dios y con dos descendientes en su libro de familia. A L. la exiliaron y me la quitaron por amor, el suyo, pero hoy R. me ha acercado en su coche a la trinchera. Me gusta el colegueo antiguo con alguien a quien conozco trece años y que jamás me ha besado en la boca. No por falta de ganas.

- Es que, quien vale, vale -considera mi amigo que no es mi amigo, entre semáforo y semáforo-. Tú no has caído en la limpia por eso. Porque vales.
- No lo tengo yo tan claro, R.
- Vales.


Desde que E. me besó en la boca, sólo sé beber Santa Teresa con Coca-Cola, y pido uno en el bar donde me besó por primera vez, y cuento a mi respetable público cómo me besó por primera vez. A., que también quisiera ser besada por E., me aplaude, se lleva una mano a la cabeza, me aplaude otra vez, sonríe, me envidia, me regala el oído. Yo también me lo regalo. En voz alta. Es justo y necesario.

- … y por eso, a veces pienso: tengo que valer algo por cojones, porque E. me besó en la boca. Aunque haya besado a cien mil tías en cien mil ciudades distintas del globo, una de esas tías he sido yo. Entonces tengo que valer. Porque E. no besa a cualquiera. Ya sabes. E.
- Qué fuerte, tía, cómo molas, joder, tía, qué fuerte.
- Pues la verdad es que sí.


Llega carta desde China y el matasellos está sellado en 1992. La paradoja de lo efímero y lo eterno somos nosotros. Miro grafías en un idioma que no conozco y sonrío por inercia. Sé el secreto para cambiar el mundo, y no pasa por salvar a nadie. No se pueden imponer las salvaciones, no a quien no quiere ser salvado. El Seguramente Verdadero Amor de Mi Vida triunfa y yo me hago eco de su triunfo como planeamos cuando lo sabíamos todo, esto es, cuando teníamos 11 años. Ahora ya apenas sabemos nada, pero de vez en cuando nos acordamos de que sabemos el secreto para cambiar el mundo. Lo verbalizamos juntos en un kebab a las cuatro de la mañana, y luego me amaneció sobre sus rodillas, y el mundo era perfecto y estaba en orden. A nadie le gusta coger autobuses llorando, pero, en nuestro caso, cogerlos significa que hemos vuelto a ganar en todo. Efímero. Y eterno.


El Amor de Mi Vida no me quiere y yo fantaseo con cruzármelo en todas las esquinas de la ciudad. Quiero contarle que me enamoré de otro hombre que tampoco me quiere, y que la culpa la tiene él, por dejar de quererme en 2010. Quiero recordarle que, en caso de que vuelva a quererme, mantengo lo dicho en aquel correo en el que le mandé mi dignidad como archivo adjunto, y que volvería a quererle con todas mis fuerzas, aunque cada vez me queden menos. Quiero complicarme la vida, porque hace demasiados meses que ya no lloro por él, aunque hubo un tiempo en que no sabía dejar de hacerlo. Quiero contarle que sale en un libro que es el spin-off del libro que siempre me insistió en leer, pero que jamás le pasé, porque vale más que él mismo. Quiero pasarle mi dirección, para que venga a casa, en el caso de que algún día quiera tener otra casa. Quiero comentarle que es factible seguir queriéndolo sin tenerlo en primer plano. Sin prácticamente acordarme de que lo quiero.



Y, al final, estoy sola, fumando compulsivamente, comiendo de microondas, en pijama, y la única voz de hombre que suena en casa es la de Horatio Caine en la tele. Qué pena más grande das, Larisa Otero o como te dé la gana de llamarte. Qué asco, qué podredumbre y qué bendición.

martedì 21 maggio 2013

Lyrics

Ay, humanos, que no somos originales ni en la pena. Venía yo aquí a vomitar toda la mierda que inoculas, el daño que haces, la desesperanza que impones, y resulta que  hace años ya te escribieron una canción. Lo que viene siendo que te den el post hecho. Cariño.

 

lunedì 20 maggio 2013

32 mierdas

"No importa cuántas veces fracases: siempre habrá alguien que fracase con más estilo, más surrealismo y más sentido del humor que tú"
Mi ángel, inspirado


Tener un ángel es tener línea directa con el Cielo. Con el Olimpo, si eres una friki politeísta. Bueno, con el Olimpo no: con los aledaños del Olimpo, con los Propileos de lo que sería la entrada principal al edén inmaculado de Zeus y sus solemnidades, sus rayos, sus liras y sus efebos menores de edad. No sé por qué llamo ángel a quien no sé si debería llamar ángel, no sé por qué uso la terminología cristiana en algo que tiene más de magia que de liturgia, más de porque sí y misterio que de dogma institucional. Mi ángel ha resucitado, y eso me indica que estoy peor de lo que pensaba. Más herida, más tocada y más hundida. Y todo, qué paradoja, por jugar a que yo también podía ser el ángel de alguien.




Cuando me peleé con mi amiga Claudia, su único argumento para la paz era eso, que ella era mi amiga. Le solté, en el fragor del cabreo, que no me interesaban los amigos: que me interesaban los aliados. Ella, con su sabiduría de pacotilla forjada a base de leer citas célebres y apenas libros enteros, alegó que los aliados eran temporales, pero los amigos perennes. Seguramente tiene razón, pero no tengo gana de reconocérselo. Porque en esta lid me quedé pronto sin aliados. Pero no quiero intuir que me haya quedado sin amigos.

Mi ángel me manda el emoticono de un puño por whatsapp y comprendo que me guarda una hostia psíquica de las suyas, que siempre terminaban con una caricia y una carcajada. Mi ángel me recomienda "dar carpetazo y luego quemar la carpeta". Y el Amor de Mi Vida, que no pinta nada en esta histeria, abre la boca y defeca:



"El amor es tonto, ciego e inevitable. Sé libre"


Tiene gracia que me pide que sea libre precisamente el humano que me esclavizó, el que no consentía un tinte de pelo que no le gustase o un pintalabios que le pareciera demasiado atrevido. No contesto a su defecación y me echo a dormir en el sofá. Empiezo a notar los años. 54 32 no son demasiados, pero el cuerpo no es lo que era: los riñones se resienten, los dolores de cabeza se amplifican y la tristeza se expande. No termino de tirar las flores de jardín que se han muerto sobre la tele, ni las fotos hechas con la Blackberry que muestran a una pareja sonriente agarrada por la cintura. No termino de asumir mi fracaso como ángel, porque lo he dado todo. Mi tiempo, mis ganas, mi cuenta corriente, mi salud mental. A la hora de la verdad, no di nada. Sólo proyectos, entelequias, deseos y un par de libros de arte comprados en El Corte Inglés. Aburre seguir en una lucha que sabes que está acabada, que no merece más la pena que contarle los lunares del cuello a Taylor Swift, chupar candados o participar en una orgía con Jacobo Ostos. 





Se lo pregunto a mi ángel. Cómo se hace. Cómo, para que se vaya esta sensación de derrota, de fracaso, de ser inevitablemente subnormal, cómo se evita la pena, la rabia, cómo se calma la angustia, la soledad y la melancolía. Y él se ríe, se parte, se descojona, se lo pasa de cine para recordarme que hay abismos en cada esquina, pero que sería muy aburrido si no los hubiera. Mi ángel se ríe de mí, mi dios favorito se ríe de mí. 

Y me encanta. Porque eso significa que le importo.

martedì 29 gennaio 2013

3.24 a.m

Encontrarte a ti mismo. Y devolverte.
@jajajacker

Por ti he cometido ya tres delitos tipificados. También alguna inmoralidad. "Qué disparate", dice en voz alta mi mejor amigo. "Yo te apoyo", dice en voz baja la novia de mi mejor amigo, "yo te apoyo, pero acuérdate también de que tenemos que hacer cosas grandes. De que tenemos que cambiar el mundo".

Sé cómo se cambia el mundo porque me lo explicó la persona más importante de mi vida, mi Amor sin adjetivos, una madrugada de primavera en barbecho. A él con 11 años le escribía canciones que nunca vas a cantar. Le he dicho 'te quiero' tantas veces con los ojos que a veces me atrevo a presumir de que tenemos la relación más perfecta del globo terráqueo. La más eterna e inmutable. Porque qué es enamorarse de otro más que una nimiedad. Qué connotaciones tiene, qué daño puede hacer la sola presencia de otro humano en un corazón, cuando el corazón ya tiene una bandera clavada desde antes de formarse del todo. He dejado sonar el teléfono tantas veces, mientras mi Amor me buscaba, que en ocasiones elucubro que no merezco que me quiera; pero pronto me acuerdo de que no es cuestión de méritos, de que él me quiere porque sí y me busca porque le sale, como a mí me sale recordarle que jamás me casaré con él. "Menos mal", sonríe entonces, y prefiero que se aleje, a ser posible a otro continente, para dedicar mi vida a cuestiones tan sumamente absurdas como enamorarme de ti.

Fumo. Sé dejar de fumar, pero fumo. No me gusta fumar, pero fumo. No me hace compañía, estropea la casa y amarillea las paredes. Pero fumo.

Lloro. He llamado a mi familia para evadirme con ellos. No les elegí nunca, pero se me da bien fingir. Puedo ser buena hija, buena sobrina, buena hermana en ocasiones. Lo único nuevo que has traído a mi vida ha sido la rabia. Rabia de categoría, rabia roja con la que puse un candado al Comonunca, pasándome por el forro que este espacio hace tiempo que dejó de pertenecerme. Que ahora es de todos. De mi equipo.

Esta mañana me llamó por teléfono el miembro de mi equipo al que más admiro. Me habló de seguir. Luego sentí pánico, por imaginar. Imaginé que lo perdía todo, y me acordé, en un chispazo, de que yo misma escogí hace unos días dejar de ser Larisa para ser una mala mujer. Una mujer demasiado solemne que destila veneno y echa la culpa de todo a las impresoras. Alguien feo.

Larisa no era mi plan B. Aunque fuese mi salvavidas. Larisa era yo en esencia, la que dejé al Amor de Mi Vida que matara. He estado equivocada siempre. La muerta de Jose tenía capas de mugre. Y debajo estaba Larisa.

Estoy enamorada de ti, pero es temporal. Se me pasará y dejará de importarme el juego. Quizás me acuerde de ti en Navidad, quizás amague con mandarte un SMS que no te mandaré, porque no me sé tu número de memoria. Estoy enamorada de ti, pero va a terminarse. La que no va a terminarse soy yo. Me quiero un poco. No te voy a dar la vida entera. No te la puedes comer ni te la puedes beber, no puedes convertirla en un teatro ni llenarla de humanos que te quieran por inercia. Ningún sentimiento auténtico se impone: se inspira. También el asco. Una amiga me ha contado que una noche, en un brote, le grité por teléfono que tú me dabas asco. Digo mentiras y no me doy cuenta. No logro perdonarme el haberte dicho eso, aunque no te lo haya dicho a la cara, y me horroriza pensar que mi castigo por la blasfemia puede ser no volver a tocarte. Estoy obsesionada contigo y soy consciente de que se acabará. De que no eres mi Amor, ni el Amor de Mi Vida, ni siquiera Vida. Todos esos puestos están cogidos, y a mí los sentimientos no se me pasan: se me acumulan.

Me estoy dejando la piel para que tú la toques. Para que sonrías aunque sea una noche. Para que vuelvas a decirme que puedes, aunque no puedas. Y quizás, como en esta fantasía, quizás pueda ser yo quien te cuente a ti cuál es el secreto para cambiar el mundo. Tengo que releer mis notas al respecto...

Estas son mis reglas. Tan insensatas como inexistentes. Si no te gusta Dadá, que no existe, no sé qué hacías sonriéndole a Dadá, cantándole a Dadá o pidiéndole a Dadá que luchase por ti. 

Ya me dejé morir de hambre una vez por un ser humano. Tú eres especial, maravilloso, increíble, se me calienta el coño cual bombilla incandescente cada vez que imagino que le pones la mano encima. Eres único, peculiar y adorable. Pero no dejas de ser uno de ellos. Un humano. Dadá vale más que un humano. Si me muero por ti, no podré salvarte. Déjame con mi estrategia. Cállate y permíteme hacer. El fin de todos mis actos, de todos, es volver a verte en la vida. Pero no me voy a morir por ti. Voy a hacer algo mucho más arriesgado, complejo, difícil. Algo premium, algo sólo reservado para los valientes.

Voy a vivir.

mercoledì 12 dicembre 2012

La lista de espera de la Luna

Yo venía aquí a escribirle una carta al Amor de Mi Vida. Una carta unilateral de desgarro e hipérboles, de esas que no se mandan jamás pero se cuelgan en el blog, para que seres virtuales te digan: "Oh, hermoso, cariños, cuánta pasión reflejan tus letras, se nota que eres poeta y un alma sensible, oh, amiga". Yo venía aquí a llorar las penas y a secarme los mocos con la literatura, ese arma estupenda y estúpida de la que una no se puede deshacer en un descampado. Pero he decidido que no. Que no se la voy a escribir a él. Que él lleva demasiados meses sin ejercer como Amor de Mi Vida, y se va notando. Si no, de qué me iba yo ahora a encaprichar de ti. Esta carta, querido mío, y no por ello dejará de ser unilateral, esta carta te ha tocado.


("Qué le vamoh a hazé")

Hace dos años y seis meses, cuando no me acordaba de ti, le pedí un deseo a la Luna. La Luna de Agosto, ya sabes. La que concede los deseos más y mejor. Sé que la Luna de Agosto concede los deseos porque así me lo explicó en 1997 Carmen, una chica de Madrid que tenía el corazón roto y trataba de recomponer los pedazos en la playa. No he vuelto a ver a Carmen, y en realidad nunca me dolió demasiado cómo tuviera ella el corazón. Pero me explicó lo de la Luna de Agosto, y es cierto. Sin embargo, conocer ese misterio (¿se puede decir 'misterio'?) no era sólo patrimonio de nosotras, y la gente empezó a pedir cosas a la Luna. Cosas disparatas, como han de ser los deseos. Cosas contradictorias que, de cumplirse a la vez, destrozarían vidas e imperios intangibles. Cosas Dadá sin percatarse de que Dadá no existe.



Y la Luna empezó a acumular lista de espera.



Hace dos años y seis meses, cuando ni me imaginaba que un día iba a querer besarte, le pedí un deseo a la Luna. Hoy la Luna me ha concedido el deseo.


("¡No jodas!")

O quién sabe si ha sido la Destino. La Luna es muy suya. Selene es muy suya. Hace dos años por estas fechas, cuando dudaba de todo y no quería dudar de nada, un par de veces le pregunté qué coño estaba haciendo con mi vida, pero qué coño. Y Selene adoptaba forma de D. No sé si lo hacía porque el Plan D le gustaba tanto como a mí o porque nunca me perdonará haber tenido un hámster al que le puse de nombre Endimión. Quizás la Luna sea un poco solemne de vez en cuando. Porque quién no es un poco solemne de vez en cuando.



Esta tarde (atención alerta cursi), con la Nix ya encima y las luces de Navidad, oh, centelleando en los grandes angulares, sonó un correo en el móvil y paré de insultar a Wert para mirarlo. Remitente: Carlota. Asunto: "Hecho". Y tan hecho. Efectivamente, mi socia es más válida y más valiente que yo, y cambia el mundo en modo experto cuando le da la gana. Sonrisa. Calor sabrosito en el alma. Carlota lo ha conseguido, y yo quiero regodearme, brindar con ella y hacer un repaso mental y verbal de cómo nos lo hemos montado en estos meses para llegar a este punto. Porque somos un equipazo. Porque tú también cambias el mundo, aunque no lo sepas.


("¡Mola!")

En medio de la euforia, levanté la cabeza. Y ahí estaba. El cataclismo. El deseo pendiente. Me había tocado mi turno en la lista de espera de la Luna.



Cómo explicarte a ti, precisamente a ti, lo que no he logrado explicar del todo a mis báculos más importantes. A él tampoco creas que le expliqué mucho. Me temblaba demasiado la voz (que no 'La Voz', que también), pero creo que dije Amsterdam, creo que dije París, creo que dije Grecia y creo que dije Madrid, huida, seguramente dije huida, o lo pensé, qué cojones, si sé que dije su nombre y decir su nombre escocía, porque llevaba más de dos años sin decir su nombre mientras le miraba las cejas, el lunar en el cuello y esa sonrisa, qué puedo decirte de esa sonrisa, esa sonrisa que, mira si será bonita, que jamás le he hecho un poema.



Sé que dijo "sé feliz". No me vale. No es la primera vez que me dice "sé feliz", lo lleva repitiendo en bucle en esas fechas tan señaladas en las que el correo electrónico da una tregua y parece que aún nos importamos. Había muchos humanos alrededor. Humanos de colores, algunos cabreados, otros felices. En realidad creo que no nos dijimos nada. En realidad, una de las cosas que más rabia me dan es que el deseo me había interrumpido el chute de felicidad (¿se puede decir 'felicidad'?) que te tocaba. Que me tocaba. 



Hacía demasiado tiempo que no temblaba en la calle. Hacía demasiado tiempo que no temblaba abrazando a un ser humano. Mirar a los ojos al hombre que me mató -prefiero pensar que fue un homicidio involuntario- me hizo darme al vino y al tabaco, incluso al bochornoso acto de dejar de pensar en ti. Tú ahora te mereces más que él que piense en ti. Aunque de tus homicidios ya hablaremos. Tela.


("Mí no comprender")

Así que, cuando nos despedimos, cuando yo eché a andar rumbo a ese trozo de vida, a ese ejército diezmado que una vez abandoné por su culpa causa, enganché el teléfono, llamando, puta mierda que no me pueda echar a esta mujer en el bolso y llevármela encima cada vez que cambie de ciudad.

- Carlota.
- Ya estabas tardando en llamarme. ¿Has leído...?
- Sí. Y no te he llamado porque acabo de cruzarme con el Amor de Mi Vida. Muy fuerte. Estoy mal. Voy a comprar tabaco. Ahora voy a ir soltándote mi rollo a trompicones mientras ando por la calle a no sé bien dónde, pero luego tú me lo vas a contar todo. Sitio, hora, día. Quiero pensar en eso. 


("Esa es la actitud")

Y Carlota me lo contó todo. Y, minutos después, me mandó una foto del escenario elegido en el que seguramente fracasaremos perpetraremos algo, lo que sea, pero algo. Porque yo no sé si eres un capricho o un deleite. Ni siquiera sé si podría llegar a quererte o si te daría ahora mismo toda la sangre que llevo en el cuerpo. Creo que no. Creo que eres un sucedáneo. Pero un sucedáneo tan válido que estoy obligándome a pensar en ti mientras la herida supura en caliente. Quizás seas un fármaco experimental. Un sentimiento Dadá. Una gilipollez. Una puta mierda de la que no me acordaré el mes que viene y a quien jamás volveré a escribir una carta. Pero tampoco es la primera carta que te escribo. Lo cual me preocupa.


("Podría ser peor")

Yo no te quiero. Que no te conozca o que no existas no es inconveniente. Podría quererte de todas formas, quererte a lo bruto, hablamos de querer, no de racionalizar ni de emprender una sociedad anónima juntos que también. No te quiero, y probablemente de aquí a un mes, justamente un mes, no me quede ánimo para coger otro tren, ni me quede ánimo para retomar el Prozac, Orfidal, Dopubal, Esertia, cuidado con Esertia, incita al suicidio. No te quiero, pero eres futuro. Te cuento esto a ti porque a ti no te diría la serie de barbaridades que me ha quedado pendiente decirle a él. A ti quizás ni te diría hola. Por primera vez en dos meses, el mareo de esta noche no es cosa tuya. Hay que remediar eso. Me vas a gritar algo en bucle.



Ya. En realidad te escribo a ti porque a ti no tengo nada que decirte. Porque para qué contarte a ti que me arrepentiré toda la vida de no haberle dado un beso en la boca.


("No vamos bien")

Pero una cosa sí te digo. Atención al ego. Lleva cuidado conmigo, pedazo de humano. No subestimes los disparates de los que puedo llegar a ser capaz. Porque no sólo soy una superviviente: soy una zombie. Me morí una vez. Me morí y hoy he mirado a los ojos a mi asesino. Y no he sentido ganas de venganza, ni siquiera una chispa de rencor. Soy un ser atípico, enfermo, demente y extraordinario para mal. Soy una humana, sí, pero soy una humana que tuvo el santo coño de meterse a cambiar el mundo sólo por besar en la boca al seguramente verdadero Amor de Su Vida. Y, además, ahora tengo un equipazo. Así que cuidadito. Como se me meta en la cabeza quererte, no respondo. Anda, mira, igual que tú.



mercoledì 31 ottobre 2012

Dadá eres tú, a no ser que seas tú


Estimado ser y, sin embargo, humano:
En los últimos días usted, a consecuencia de hechos que no vamos a detallar, ha demostrado que posee las aptitudes y la sensibilidad necesarias (imprescindibles) para formar parte de las filas de este movimiento Dadá siglo XXI. Es por este motivo que nuestro comité de expertos imaginario, en consejo extraordinario celebrado minutos antes de que empiece 'Tu cara me suena', ha decidido proponer de forma-formal su ingreso en el selecto club del Dadaísmo Mágico (DM).
("¡No jodas!")
Si usted en realidad es un ignorante y no sabe nada del Dadá, ni siquiera ha leído 'Siete manifiestos Dadá' y, más aún, ni siquiera tiene intención de hacerlo, enhorabuena, usted es justo el tipo de persona que estamos buscando. Los verdaderos Dadá estamos en contra de Dadá, como los verdaderos anarquistas están en contra de la anarquía y los verdaderos Gusiluz están en contra de series como 'El barco', aunque no sabemos por qué.

Zürich, 1916nosabemoscuándo. Tristan Tzara funda el movimiento Dadá en un garito donde se reunía a jugar al ajedrez con su colega Lenin.

Madrid, 2012. Larisa Otero y Carlota V. refundan el movimiento Dadá en Plaza de España, un parque lleno de parejas de maricones en el que se han sentado por casualidad.

Cuando Tristan Tzara se inventó el Dadá, allá por el siglo pasado, al principio, cuando todo empezó en esencia, cuando la idea le sobrevino en el Cabaret Voltaire, que entonces era el Cabaret Voltaire pero no era el Cabaret Voltaire, cuando comenzó el disparate, no había delante de él ningún historiador que documentase el momento, le hiciera una foto y decidiese comunicar al mundo que justo entonces algo grande pasaba.

Nosotras sí hicimos una foto.

Tristan Tzara, Samuel Rosenstock, no vio Zürich convertida en el remanso perfecto que es ahora, con lingotes de oro en bancos y en imanes que vender como souvenir. Menos mal.

Para demostrar que hemos ido al Cabaret Voltaire, y fardar de ello, vamos a poner más fotos:

La cúpula sensata del equipo de Dadaísmo Mágico la componen una chica de 26 años que escribe poemas de amor en secreto porque sabe que la lírica no aporta nada al bien común; otra chica, también literata y encima roja, que se ocupa de la necesaria labor de tomarse en serio, aunque sea de vez en cuando, la Revolución social, y un señor que se ha leído el 'Ulises' de Joyce y asegura que lo entiende. Luego está Larisa Otero, una persona enferma de megalomanía, con un ego del tamaño de la Catedral de Burgos y una religión de la que dice que no habla por no estropearla, aunque en realidad no lo hace porque no tiene argumentos y se la ha inventado entera. También destaca en nuestro equipo un tipo de Mallorca llamado José Luis, un señor que en realidad no sabemos si existe.

Dadaísmo Mágico es una asociación con ánimo de lucro. No escondemos el deseo de que a la larga nos done usted todo su dinero y todas sus pertenencias, que no sus deudas. Sentimos un gusto especial por el oro, porque el llevarlo a casas de empeño y verlo convertido en billetes es lo más parecido a un orgasmo que tuvimos tuve en un año y medio. Dadaísmo Mágico tiene vocación de convertirse en una secta, anular del todo su personalidad como individuo y convertirle en un juguete que haga nuestra voluntad, aunque nuestra voluntad sea entrar en el Reina Sofía y defecar delante de un cuadro de Miró al grito de “¡¡PINTO POR MI CULO, MARDITO BASTARDO!!”

El objetivo final es, casualmente, el que usted anheló durante toda su vida: cambiar el mundo y ganar en todo. El secreto para cambiar el mundo es tremendamente sencillo, pero no se lo vamos a decir todavía. Paulo Coelho sacaría un libro de 254 páginas estirando este concepto, nosotros vamos a intentar hacer algo parecido. No se olvide nunca de que lo que ansiamos es su dinero y sus órganos vitales.
("Qué le vamoh a hazé")
La banda sonora de Dadaísmo Mágico es la banda sonora de tu vida. Somos tolerantes siempre y cuando te pongas los cascos. No obstante, nos gusta imponer nuestro criterio y tenemos musas incuestionables (como Ángel Garó y Alfonso Díez), artistas a los que admiramos de verdad (como José Córdoba, Luis Ramiro y Daniel Higiénico), artistas eternos (como Encarna Sánchez y Tony Las Vegas) e ídolos recurrentes de los que nos burlamos de forma gratuita, como David Bisbal, Miguel Kocina y Nahuel. Dadá no tiene normas, Dadá no impone nada, porque Dadá no existe, así que usted es libre de venerar a ídolos que no nos gusten, como nosotros somos libres de lanzarle una bofetada en la nuca si así lo creemos oportuno. Nuestro Grial está en la tumba del maestro, la tumba de Tristan Tzara, que todo dadaísta mágico ha de ir a visitar, al menos una vez en la vida. Nos gusta establecer este tipo de reglas, especialmente cuando nos las vamos inventando sobre la marcha y mientras comemos Lacasitos. Somos peculiares. Y todo esto es mentira. Bueno, sólo lo de los Lacasitos.

Bienvenido a nuestro selecto club y póngase cómodo. Si, además de leerlo en El Comonunca, diario Dadá, blog irreverente, plataforma oficial de difusión de esta sarta de disparates, usted recibe en su correo electrónico un texto similar a este -aunque sin fotos, porque nuestro informático es un canguro de peluche y no sabe mandar fotos-, significa que ha sido invitado formalmente a engrosar nuestra de momento humilde organización y actuar como enlace en la provincia en la que ahora mismo se halle residiendo. Lo cual es hermoso. Mucho. Como Dadá. Dadá es que esta entrada no exista y todo haya sido un sueño de Antonio Resines. Entrada escrita a las 0.46 horas desde la buhardilla de un soltero de 46 años que fuma Ducados y jamás ha conocido mujer. Besis. Ay. Esa es la actitud. David Bisbal, como vuelva a oírte decir "esa es la actitud" en tu programita de marras, tendré que entregarte una cosa que te guardo desde que le hiciste eso a Chenoa. Guapo. Crack. Retrasado.
("Esa es la actitud")

domenica 22 aprile 2012

Queridísima Acuario:

Cada vez que me asalta la bajona, el tedio, el hastío de la pérdida, la sensación de llevar dentro una muerta, me acerco al lugar donde pasó lo que pasó, apoyo la mano en la pared donde tú apoyaste el culo y me convenzo de que en esta vida todo es posible, todo. Ay.


(Ay)

Claro que la experiencia de uno no le sirve a otro, y claro que mis métodos para paliar heridas no se pueden extrapolar. De lo contrario, menudo chollo, perla. El negocio del año, el boom literario por antonomasia, disuelva usted sus dolores con la fórmula de Larisa Otero, que ya la querría Jorge Bucay para sí.


(Money, money, money)

Pero va a ser que no. No tengo la palabra precisa, la sonrisa perfecta, ni siquiera tengo las ganas para buscar un empleo en condiciones, limpiar mi casa o acudir a La Posada de las Ánimas a acariciarle la cara a Zergio. Lo que sí tengo, socia, es la experiencia. Sólo puedo hablar de mí. O de quién era yo.  


("Mí no comprender")

Cuando me morí, el piso se me llenó de cucarachas. No me molestaban en absoluto, no pronunciaban palabra. Ignoro cuántos días estuve muerta, porque bajé la persiana del todo y escondí los relojes. Claro que tanteé con cortarme las venas, como se te está pasando a ti ahora mismo por esa cabecita que tienes. Llenar la bañera de agua y hacerlo en plan película, rollo muerte dulce y bonito cadáver, cosas que pensamos las mujeres. 


(Bonito cadáver)

Pero un día, ya cuchilla en mano, consciente de que mi colofón acabaría también con mi familia directa -y con el Amor de Mi Vida en el psiquiatra, atestado de remordimientos-, me percaté de que no había pensado en un detalle. No había pensado en cómo se quedaría él:




Y, claro, tuve que respirar y retirarme al sofá, mando, tele, Jorge Javier Vázquez, eso te lo cuento luego o el post ocupará 18 folios.


(OK)

Si me pongo a desmenuzar -nunca mejor dicho-, creo que me dolió, más que la pérdida del Amor de Mi Vida, la pérdida de los aliados. Ya tú sabeh. Esos humanos con los que cuentas a muette, primo -generalmente uno o dos, más adultera el invento-, de manera cuasi incondicional, que se insertan en tu vida y un día se convierten en imprescindibles, que son los primeros en leer tus poemas, que, del modo más cursi jamás ideado, te complementan y eso. Pero a ti no te fallarán los aliados, perla. Tú vales infinitamente más que yo.




No sé el truco para resucitar. De hecho, nunca resucité. Me conformé con nacer en otra vida, otra ciudad, con otro nombre, otra boca y otra perspectiva, quién sabe si más esencial, quién sabe si equivocada.




Dice el tópico que a veces hay que perderse para encontrarse. Claro que los tópicos dan mucho asco, porque abogan por el respeto generalizado, y es evidente que colectivos como los extremeños, los andaluces o los transexuales no son merecedores de tal, pero eso es otra historia. Con la autoridad que me concede el haber estado muerta, puedo permitirme el lujo de esbozar esta serie de consignas. Y más, las que hagan falta, como si toca arrastrarse por el suelo o salir al parque a gritar hijodelagranputa al viento, me amoldo a lo que vos guste. Sin embargo, el argumento más sólido que se me ocurre, el más elaborado, el más egoísta, el más comedido, es el siguiente:


NO TE VAS A RENDIR 
PORQUE NO ME SALE DEL COÑO


("¡Bravo!")

Así que, si esto es vivir de prestado, si no se nos pasa, si de verdad hemos agotado el cupo de felicidad que nos correspondía como mujeres seres humanos, si estamos acabadas, no pasa nada. Tendremos que enfocar los años que nos quedan en algo más fácil, como cambiar el mundo, forrarnos con una saga de novelas o hacer sonreír a todos los niños de Honduras.




El tiempo no cura nada. Quizás sí la gonorrea, pero no es nuestro caso. He conseguido droga para aguantar en vela las noches que hagan falta, a pesar de que en unas horas empezaré a sangrar por la vagina y no se me pasará en seis días. He decidido que tenemos que volvernos ricas. Para, la próxima vez, poder enganchar un taxi, así me cobre mil euros, y no soportar este intervalo de mierda en el que te estás topando con la ídem a solas. 


(Mierda)

Juro por la Estigia que te ayudaré a buscar por todo Madrid -o por Viena, o por Amsterdam si es menester- la pared donde apoyar tu mano y que todo sea posible, todo. Te veo en un rato -llevaré víveres- y te permito que me pegues por haber sido cursi en mis alegatos y no decir absolutamente nada cabal. 




En 3º de BUP apunté que después de un fracaso amoroso, siempre hay un éxito literario. Quizás sea difícil para los demás. Pero, para alguien que ha posado delante de Artemisa On Fire, juro por la Estigia que no sólo va a estar chupado, sino que va a resultar de lo más entretenido.




Postdata: te quiero. Como dice la película.

domenica 12 febbraio 2012

Φόβος

Queridísimos y amables manifestantes que estáis quemando tiendas, cines y edificios históricos de Atenas:


Os voy a matar.


Besis.

(Subida a la Acrópolis por séptima vez. Agosto, 2011)