@jajajacker
Por ti he cometido ya tres delitos tipificados. También alguna inmoralidad. "Qué disparate", dice en voz alta mi mejor amigo. "Yo te apoyo", dice en voz baja la novia de mi mejor amigo, "yo te apoyo, pero acuérdate también de que tenemos que hacer cosas grandes. De que tenemos que cambiar el mundo".
Sé cómo se cambia el mundo porque me lo explicó la persona más importante de mi vida, mi Amor sin adjetivos, una madrugada de primavera en barbecho. A él con 11 años le escribía canciones que nunca vas a cantar. Le he dicho 'te quiero' tantas veces con los ojos que a veces me atrevo a presumir de que tenemos la relación más perfecta del globo terráqueo. La más eterna e inmutable. Porque qué es enamorarse de otro más que una nimiedad. Qué connotaciones tiene, qué daño puede hacer la sola presencia de otro humano en un corazón, cuando el corazón ya tiene una bandera clavada desde antes de formarse del todo. He dejado sonar el teléfono tantas veces, mientras mi Amor me buscaba, que en ocasiones elucubro que no merezco que me quiera; pero pronto me acuerdo de que no es cuestión de méritos, de que él me quiere porque sí y me busca porque le sale, como a mí me sale recordarle que jamás me casaré con él. "Menos mal", sonríe entonces, y prefiero que se aleje, a ser posible a otro continente, para dedicar mi vida a cuestiones tan sumamente absurdas como enamorarme de ti.
Lloro. He llamado a mi familia para evadirme con ellos. No les elegí nunca, pero se me da bien fingir. Puedo ser buena hija, buena sobrina, buena hermana en ocasiones. Lo único nuevo que has traído a mi vida ha sido la rabia. Rabia de categoría, rabia roja con la que puse un candado al Comonunca, pasándome por el forro que este espacio hace tiempo que dejó de pertenecerme. Que ahora es de todos. De mi equipo.
Esta mañana me llamó por teléfono el miembro de mi equipo al que más admiro. Me habló de seguir. Luego sentí pánico, por imaginar. Imaginé que lo perdía todo, y me acordé, en un chispazo, de que yo misma escogí hace unos días dejar de ser Larisa para ser una mala mujer. Una mujer demasiado solemne que destila veneno y echa la culpa de todo a las impresoras. Alguien feo.
Larisa no era mi plan B. Aunque fuese mi salvavidas. Larisa era yo en esencia, la que dejé al Amor de Mi Vida que matara. He estado equivocada siempre. La muerta de Jose tenía capas de mugre. Y debajo estaba Larisa.
Estoy enamorada de ti, pero es temporal. Se me pasará y dejará de importarme el juego. Quizás me acuerde de ti en Navidad, quizás amague con mandarte un SMS que no te mandaré, porque no me sé tu número de memoria. Estoy enamorada de ti, pero va a terminarse. La que no va a terminarse soy yo. Me quiero un poco. No te voy a dar la vida entera. No te la puedes comer ni te la puedes beber, no puedes convertirla en un teatro ni llenarla de humanos que te quieran por inercia. Ningún sentimiento auténtico se impone: se inspira. También el asco. Una amiga me ha contado que una noche, en un brote, le grité por teléfono que tú me dabas asco. Digo mentiras y no me doy cuenta. No logro perdonarme el haberte dicho eso, aunque no te lo haya dicho a la cara, y me horroriza pensar que mi castigo por la blasfemia puede ser no volver a tocarte. Estoy obsesionada contigo y soy consciente de que se acabará. De que no eres mi Amor, ni el Amor de Mi Vida, ni siquiera Vida. Todos esos puestos están cogidos, y a mí los sentimientos no se me pasan: se me acumulan.
Me estoy dejando la piel para que tú la toques. Para que sonrías aunque sea una noche. Para que vuelvas a decirme que puedes, aunque no puedas. Y quizás, como en esta fantasía, quizás pueda ser yo quien te cuente a ti cuál es el secreto para cambiar el mundo. Tengo que releer mis notas al respecto...
Estas son mis reglas. Tan insensatas como inexistentes. Si no te gusta Dadá, que no existe, no sé qué hacías sonriéndole a Dadá, cantándole a Dadá o pidiéndole a Dadá que luchase por ti.
Ya me dejé morir de hambre una vez por un ser humano. Tú eres especial, maravilloso, increíble,
Voy a vivir.
15 commenti:
Pásame un poco de cordura, que veo que a ti empieza a sobrarte. Yo también tengo días en los que veo la luz, me hago fuerte y me voy contenta para casa pensando que yo soy, y que yo puedo. Luego me llega un wasap (puta mierda la de los wasap) y me vuelvo absolutamente indigna.
Me alegro de que vuelvas. Tú y todas tus personalidades enfermas. Besos.
Esa es la actitud, cielete.
Tú y yo y Dada, sólo nosotros tres lo sabemos.
Y a los cuerdos que les den...
Sonrío.
Besos, Lari.
Me voy ya, que me están saliendo los moquitos
:P
Tu sabes. Y tu puedes.
En ocasiones...veo muertos decía aquel niño de cara blanquecina. Yo en ocasiones me atrevo a leerte sin máscara y me despierta ternura tu proceso de reconstrucción, estoy segura que lo va a lograr, segura.
Yo es que lo tengo que leer otra vez, espera...
Ole tus ovarios!
abrazos, sin más florituras
Ya.
Sin anunciarlo, como Sue, también lo he tenido que leer varias veces. No es que lo haya entendido todo, pero lo que se sugiere entre líneas suena bien. Trabajoso, enredoso; pero bien.
Aquí estamos, para lo que gustes.
¡Con un par!
Venga, que nadie diga que olvidaste vivir.
Ay, Larisita...
Un abrazo
A veces eres tan tu que me inspiras ternura cuando eso sucede.
Vivir sin más y dejar todo lo demás.Cuando los sentimientos se acumulan haz como las cosas: tíralos,sin miedo.
Si no te hace la vida fácil no merece la pena aunque el amor vaya por su cuenta y siga su camino.
Aún puedes llegar a tu vida si te das prisa :*
y tu sabes vivir como pocos/as...
:)
Todos los esfuerzos que empeñó ese espíritu diabólicamente sutil, Marcel Duchamp, para disolver lo simbólico en el arte sólo han servido para procurarle una caterva de acólitos, que él mismo, llegando a vivir lo suficiente para conocerlos a centenares, detestaba. Quizás le recordaban su fracaso. Además, algo para él absolutamente insoportable, carecían de ironía, el arma con que él pretendía acabar con el arte a favor de la creatividad generalizada.
Duchamp, dadaísta consciente, apuntó al corazón del arte, sabiendo que el problema no consistía en cómo se dibujaba la nariz de la modelo, sino, por así decirlo, en quitarle la silla. La silla de la modelo, que, sentándose en falso, se rompía la nariz, pero sobre todo, la silla donde se apoyaba el arte que era el símbolo. La forma destructiva era, además, sencilla, y, por tanto, eficaz: volver la ironía contra lo simbólico (y yo añado, para ti, lo solemne) dejar al arte en vacío, carente de sentido, condenado a romperse la nariz…
Lo leí en “Extravíos”, de Calvo Serraller, y recordé.
y vivir no es poco cuando las cosas se tuercen , sobrevivir aun cuando buscas la vida debajo del sofá porque está totalmente caída a tus pies y no tienes ganas ni de agacharte a por ellas, mas que nada por la mala digestión que se hace después de digerir tus propias entrañas por no mandar al mundo a chorrarla, pero de pronto decides sacar tu munición y liarla a tiros con los monstruos que paralizan y sacas el alma del puño y ahí estas de nuevo... sobreviviendo larisa.. asi.. sin darte cuenta, sin maña y sin fuerza pero estando....
Me ha gustado mucho como has pintado la vida y lo efímero de ésta, los sentimientos encontrados que se tienen cuando uno vive intensamente desde el mundo de las emociones.
Es realmente bella la reflexión y las letras que dan cuerpo a ésta.
saludos desde argentina
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