Yo venía aquí a escribirle una carta al Amor de Mi Vida. Una carta unilateral de desgarro e hipérboles, de esas que no se mandan jamás pero se cuelgan en el blog, para que seres virtuales te digan: "Oh, hermoso, cariños, cuánta pasión reflejan tus letras, se nota que eres poeta y un alma sensible, oh, amiga". Yo venía aquí a llorar las penas y a secarme los mocos con la literatura, ese arma estupenda y estúpida de la que una no se puede deshacer en un descampado. Pero he decidido que no. Que no se la voy a escribir a él. Que él lleva demasiados meses sin ejercer como Amor de Mi Vida, y se va notando. Si no, de qué me iba yo ahora a encaprichar de ti. Esta carta, querido mío, y no por ello dejará de ser unilateral, esta carta te ha tocado.
("Qué le vamoh a hazé")
Hace dos años y seis meses, cuando no me acordaba de ti, le pedí un deseo a la Luna. La Luna de Agosto, ya sabes. La que concede los deseos más y mejor. Sé que la Luna de Agosto concede los deseos porque así me lo explicó en 1997 Carmen, una chica de Madrid que tenía el corazón roto y trataba de recomponer los pedazos en la playa. No he vuelto a ver a Carmen, y en realidad nunca me dolió demasiado cómo tuviera ella el corazón. Pero me explicó lo de la Luna de Agosto, y es cierto. Sin embargo, conocer ese misterio (¿se puede decir 'misterio'?) no era sólo patrimonio de nosotras, y la gente empezó a pedir cosas a la Luna. Cosas disparatas, como han de ser los deseos. Cosas contradictorias que, de cumplirse a la vez, destrozarían vidas e imperios intangibles. Cosas Dadá sin percatarse de que Dadá no existe.
Y la Luna empezó a acumular lista de espera.
Hace dos años y seis meses, cuando ni me imaginaba que un día iba a querer besarte, le pedí un deseo a la Luna. Hoy la Luna me ha concedido el deseo.
("¡No jodas!")
O quién sabe si ha sido la Destino. La Luna es muy suya. Selene es muy suya. Hace dos años por estas fechas, cuando dudaba de todo y no quería dudar de nada, un par de veces le pregunté qué coño estaba haciendo con mi vida, pero qué coño. Y Selene adoptaba forma de D. No sé si lo hacía porque el Plan D le gustaba tanto como a mí o porque nunca me perdonará haber tenido un hámster al que le puse de nombre Endimión. Quizás la Luna sea un poco solemne de vez en cuando. Porque quién no es un poco solemne de vez en cuando.
Esta tarde (atención alerta cursi), con la Nix ya encima y las luces de Navidad, oh, centelleando en los grandes angulares, sonó un correo en el móvil y paré de insultar a Wert para mirarlo. Remitente: Carlota. Asunto: "Hecho". Y tan hecho. Efectivamente, mi socia es más válida y más valiente que yo, y cambia el mundo en modo experto cuando le da la gana. Sonrisa. Calor sabrosito en el alma. Carlota lo ha conseguido, y yo quiero regodearme, brindar con ella y hacer un repaso mental y verbal de cómo nos lo hemos montado en estos meses para llegar a este punto. Porque somos un equipazo. Porque tú también cambias el mundo, aunque no lo sepas.
("¡Mola!")
En medio de la euforia, levanté la cabeza. Y ahí estaba. El cataclismo. El deseo pendiente. Me había tocado mi turno en la lista de espera de la Luna.
Cómo explicarte a ti, precisamente a ti, lo que no he logrado explicar del todo a mis báculos más importantes. A él tampoco creas que le expliqué mucho. Me temblaba demasiado la voz (que no 'La Voz', que también), pero creo que dije Amsterdam, creo que dije París, creo que dije Grecia y creo que dije Madrid, huida, seguramente dije huida, o lo pensé, qué cojones, si sé que dije su nombre y decir su nombre escocía, porque llevaba más de dos años sin decir su nombre mientras le miraba las cejas, el lunar en el cuello y esa sonrisa, qué puedo decirte de esa sonrisa, esa sonrisa que, mira si será bonita, que jamás le he hecho un poema.
Sé que dijo "sé feliz". No me vale. No es la primera vez que me dice "sé feliz", lo lleva repitiendo en bucle en esas fechas tan señaladas en las que el correo electrónico da una tregua y parece que aún nos importamos. Había muchos humanos alrededor. Humanos de colores, algunos cabreados, otros felices. En realidad creo que no nos dijimos nada. En realidad, una de las cosas que más rabia me dan es que el deseo me había interrumpido el chute de felicidad (¿se puede decir 'felicidad'?) que te tocaba. Que me tocaba.
Hacía demasiado tiempo que no temblaba en la calle. Hacía demasiado tiempo que no temblaba abrazando a un ser humano. Mirar a los ojos al hombre que me mató -prefiero pensar que fue un homicidio involuntario- me hizo darme al vino y al tabaco, incluso al bochornoso acto de dejar de pensar en ti. Tú ahora te mereces más que él que piense en ti. Aunque de tus homicidios ya hablaremos. Tela.
("Mí no comprender")
Así que, cuando nos despedimos, cuando yo eché a andar rumbo a ese trozo de vida, a ese ejército diezmado que una vez abandoné por su culpa causa, enganché el teléfono, llamando, puta mierda que no me pueda echar a esta mujer en el bolso y llevármela encima cada vez que cambie de ciudad. - Carlota. - Ya estabas tardando en llamarme. ¿Has leído...? - Sí. Y no te he llamado porque acabo de cruzarme con el Amor de Mi Vida. Muy fuerte. Estoy mal. Voy a comprar tabaco. Ahora voy a ir soltándote mi rollo a trompicones mientras ando por la calle a no sé bien dónde, pero luego tú me lo vas a contar todo. Sitio, hora, día. Quiero pensar en eso.
("Esa es la actitud")
Y Carlota me lo contó todo. Y, minutos después, me mandó una foto del escenario elegido en el que seguramente fracasaremos perpetraremos algo, lo que sea, pero algo. Porque yo no sé si eres un capricho o un deleite. Ni siquiera sé si podría llegar a quererte o si te daría ahora mismo toda la sangre que llevo en el cuerpo. Creo que no. Creo que eres un sucedáneo. Pero un sucedáneo tan válido que estoy obligándome a pensar en ti mientras la herida supura en caliente. Quizás seas un fármaco experimental. Un sentimiento Dadá. Una gilipollez. Una puta mierda de la que no me acordaré el mes que viene y a quien jamás volveré a escribir una carta. Pero tampoco es la primera carta que te escribo. Lo cual me preocupa.
("Podría ser peor")
Yo no te quiero. Que no te conozca o que no existas no es inconveniente. Podría quererte de todas formas, quererte a lo bruto, hablamos de querer, no de racionalizar ni de emprender una sociedad anónima juntos que también. No te quiero, y probablemente de aquí a un mes, justamente un mes, no me quede ánimo para coger otro tren, ni me quede ánimo para retomar el Prozac, Orfidal, Dopubal, Esertia, cuidado con Esertia, incita al suicidio. No te quiero, pero eres futuro. Te cuento esto a ti porque a ti no te diría la serie de barbaridades que me ha quedado pendiente decirle a él. A ti quizás ni te diría hola. Por primera vez en dos meses, el mareo de esta noche no es cosa tuya. Hay que remediar eso. Me vas a gritar algo en bucle.
Ya. En realidad te escribo a ti porque a ti no tengo nada que decirte. Porque para qué contarte a ti que me arrepentiré toda la vida de no haberle dado un beso en la boca.
("No vamos bien")
Pero una cosa sí te digo. Atención al ego. Lleva cuidado conmigo, pedazo de humano. No subestimes los disparates de los que puedo llegar a ser capaz. Porque no sólo soy una superviviente: soy una zombie. Me morí una vez. Me morí y hoy he mirado a los ojos a mi asesino. Y no he sentido ganas de venganza, ni siquiera una chispa de rencor. Soy un ser atípico, enfermo, demente y extraordinario para mal. Soy una humana, sí, pero soy una humana que tuvo el santo coño de meterse a cambiar el mundo sólo por besar en la boca al seguramente verdadero Amor de Su Vida. Y, además, ahora tengo un equipazo. Así que cuidadito. Como se me meta en la cabeza quererte, no respondo. Anda, mira, igual que tú.
Quizás deberías haberle pedido el deseo a otra luna. Ese fue mi gran secreto: pasaba de Selene y me dedicaba a Febe. Tenía muchos menos asuntos pendientes, y así, de paso, me sentía más lista que los demás. Pero la luna de Saturno y yo rompimos relaciones en algún momento que ya no recuerdo... Me pierdo en lo que cuentas, no distingo bien entre tu pasado y tu presente, ni entre el Amor de tu Vida y el otro al que le cuentas todo... No me entero de nada porque soy una humana inferior, probablemente discapacitada y con muy poca capacidad para decirte cosas bonitas. Pero como se acercan ciertas fiestas y yo he sacado mi gorrito de lana del cajón (con él me siento más Dadá, pero como Dadá no existe... pues eso)me han dado ganitas de mandarte uno de esos abrazos chillaos. Si no te llega, avisa, que ponemos una queja. Beso.
Cuando me dicen algo de pedir deseos (por ejemplo con las estrellas fugaces), me cuido mucho de no decírselo yo a alguien que pueda tener deseos contrarios a los míos, p'a no cagarla. Soy así de idiota. Mal momento para que apareciera por allí y te jodiera la sonrisa, nena... por qué cojones será que nos pegamos meses (tú dos años y pico, pero por tu propio retraso, no te preocupes) pensando en algo, soñándolo, deseándolo... y llega justo cuando no debe. Lista de espera en la Luna, o que ella es un poquito cabrona, también...
Con que sea un placebo nos vale, maja. Así que veamos, ¿capricho o deleite? Cómo, (el cuándo ya lo se), dónde. #cuentamelotodo #luegobocatas
No me he enterado de nada y me he enterado de todo. A veces las marcas blancas no están tan mal, sobre todo teniendo en cuenta que la marca suele ser veneno. Biquiños!
No le pido cosasa la luna, porque sé que está en la luna de forma permanente y a mi me gusta que me escuchen. Supongo que el nombre de lu hamster se debía a su afición a soltar "vientos". Mis perros también tienen la mala costumbre: peste de Eolo, abuelo consentidor.
Pues decirte nada me parece feo y callar lo que pienso gemelo de lo anterior, así que le mando un beso a tu socia y que el de arriba, abajo o a la derecha, reparta suerte, mejor que justicia.
Paso como la luna en D, y ejerzo mi derecho de compañera humana y cursi. Cuando se te mete algo en la cabeza... Apolo nos libre (aunque él no sabe de esas cosas)
Puede que lo quieras menos que al primero(aún),pero eso no quiere decir que no lo quieras... una no se lo curra tanto si no se trata de un sentimiento real, y además de real, que mientras sirva de algo quizá no importe tanto si es real o no, de un sentimiento poderoso. Mehe encantado la última frase, esa que tachas. No sé qué pasará después, pero creo que le aguarda una buena bronca... Abrazos. Rosa.
18 commenti:
El amor de tu vida te ha sumido en la locura.
Quizás deberías haberle pedido el deseo a otra luna. Ese fue mi gran secreto: pasaba de Selene y me dedicaba a Febe. Tenía muchos menos asuntos pendientes, y así, de paso, me sentía más lista que los demás. Pero la luna de Saturno y yo rompimos relaciones en algún momento que ya no recuerdo...
Me pierdo en lo que cuentas, no distingo bien entre tu pasado y tu presente, ni entre el Amor de tu Vida y el otro al que le cuentas todo... No me entero de nada porque soy una humana inferior, probablemente discapacitada y con muy poca capacidad para decirte cosas bonitas. Pero como se acercan ciertas fiestas y yo he sacado mi gorrito de lana del cajón (con él me siento más Dadá, pero como Dadá no existe... pues eso)me han dado ganitas de mandarte uno de esos abrazos chillaos. Si no te llega, avisa, que ponemos una queja.
Beso.
Cuando me dicen algo de pedir deseos (por ejemplo con las estrellas fugaces), me cuido mucho de no decírselo yo a alguien que pueda tener deseos contrarios a los míos, p'a no cagarla. Soy así de idiota.
Mal momento para que apareciera por allí y te jodiera la sonrisa, nena... por qué cojones será que nos pegamos meses (tú dos años y pico, pero por tu propio retraso, no te preocupes) pensando en algo, soñándolo, deseándolo... y llega justo cuando no debe. Lista de espera en la Luna, o que ella es un poquito cabrona, también...
Con que sea un placebo nos vale, maja. Así que veamos, ¿capricho o deleite? Cómo, (el cuándo ya lo se), dónde. #cuentamelotodo #luegobocatas
Muacas, maifren.
Lo estás haciendo muy bien,
muuuuuy bién.
Los estás haciendo muy bién,
muy bién, muy bién.
No me he enterado de nada y me he enterado de todo. A veces las marcas blancas no están tan mal, sobre todo teniendo en cuenta que la marca suele ser veneno. Biquiños!
Oh, hermoso, cariños, cuánta pasión reflejan tus letras, se nota que eres poeta y un alma sensible, oh, amiga
No, en serio, muy bonito...
¡Trampolín! ¡Trampolín!
Apolo te persigue y te castiga con un montón de gente a la que querer.
Pero tú tienes un equipazo y algo que perpetrar. No es poco.
No le pido cosasa la luna, porque sé que está en la luna de forma permanente y a mi me gusta que me escuchen.
Supongo que el nombre de lu hamster se debía a su afición a soltar "vientos". Mis perros también tienen la mala costumbre: peste de Eolo, abuelo consentidor.
Pues decirte nada me parece feo y callar lo que pienso gemelo de lo anterior, así que le mando un beso a tu socia y que el de arriba, abajo o a la derecha, reparta suerte, mejor que justicia.
Paso como la luna en D, y ejerzo mi derecho de compañera humana y cursi. Cuando se te mete algo en la cabeza... Apolo nos libre (aunque él no sabe de esas cosas)
Pero quererte es algo sin tiempo... lo digo yo.
Puede que lo quieras menos que al primero(aún),pero eso no quiere decir que no lo quieras... una no se lo curra tanto si no se trata de un sentimiento real, y además de real, que mientras sirva de algo quizá no importe tanto si es real o no, de un sentimiento poderoso.
Mehe encantado la última frase, esa que tachas. No sé qué pasará después, pero creo que le aguarda una buena bronca...
Abrazos.
Rosa.
Gracias a todos, prostitutas. Os amo y entraré a vuestras casas a robaros el dinero.
Collons, nena.
Decidas lo que decidas...
Siempre nos quedará Tzara y Montparnasse.
;-)
Bacio.
Estas cartas tuyas me siguen haciendo tilín :)
abrazos grandes
pd si lees esto significará que el intérprete de los mayas no tenía ni zorra idea (o faltó a clase de traductores el mejor día de clase)
Que no se te meta en la cabeza quererle, Larisa.
Hay cosas en la vida que no valen la pena. Y mucho menos la tuya.
Vales demasiado.
Posta un commento