De un tiempo a esta parte se me pasa a diario por la
cabeza robar carteras en el metro. Quizás debería avergonzarme de ello, pero en
realidad de lo que me avergüenzo es de no haber tenido aún el valor de sustraer
ninguna. Quién sabe si entonces, con el parné hurtado a simpáticos turistas y/o
ejecutivos medios con residencia en el extrarradio, podría pagarme el viaje a
Delfos sin necesidad de recurrir al dinero de mis hijos, esto es, sin necesidad
de donar óvulos.
La semana pasada robaron el bolso de una amiga de
una manera sencilla y temeraria. Tan sencillo y temerario como es dejar tu macuto
encima de la mesa de un local de Lavapiés –barrio cuyos moradores no hacen
honor a su nombre– mientras sales a la puerta a echar un cigarro. Todo ocurrió
antes del recital de un señor que tiene ego para abastecer a todos los emos de
Europa, que gritaba muy fuerte que ¡¡SIN VIVIENDA NO HAY VIVIENDO!! y que fue
el impulsor de aquel maravilloso blog de poetas feroces que tantas alegrías nos
reportó una madrugada. No obstante, Neorrabioso se merece mis respetos, porque
también es responsable de pintadas como esta:
Volviendo al robo en sí –yo no he venido aquí a
hablar de poesía, dado que no sé leer–, la damnificada, nerviosa, me pidió que
fuera yo quien telefonease al 091 para proceder de los trámites habituales en
estos casos (denunciar los hechos, que se han llevado el DNI, deme usted el
número para anular las tarjetas, etcétera). Llamé, se puso un señor, di los
datos pertinentes, blablá, sí, sí, y el poli me facilitó el presunto teléfono
de Caja Madrid al que acudir en estas urgencias. Vale, llamando, oh:
El número marcado no existe
Valga por delante el beneficio de la duda, quizás he
pillado el número mal, vuelvo a llamar al 091, sí o qué, se pone otro poli, me
pasa un teléfono diferente, vale, llamo a este, pero…
El número marcado no existe
("Qué le vamoh a hazé")
Menos mal que el 091 es gratis. Tercer intento. Se pone
un poli diferente. Tercer teléfono. Esto es más difícil que entrar en directo
con René Philippe Vilmont. Oh, al menos este da línea. Al tercer tono descuelga este señor.
- Buenas noches, le atiende Néstor de María, ¿en qué
le puedo ayudar?
- Hola, buenas noches… Mire, es que me han robado el
bolso esta noche, he llamado a la Policía y me han dado este número para anular
la tarjeta.
- Sí, cómo no. ¿Cómo se llama usted?
- Larisa.
- Bien, doña Larisa, lo primero, ¿cómo se encuentra?
- ¿Perdón?
- Sí, cómo no. ¿Cómo se encuentra? ¿Cómo se encuentra
usted tras el robo? ¿Está tranquila? Esté tranquila, nomás. Lo importante es
que esté usted bien.
- Eh… Sí, sí, estoy bien. Pero quiero anular la
tarjeta. Es lo que me urge.
- Bien, dígame el titular de su American Express.
- Ehmm… No, no tengo American Express. Mi tarjeta es de
Caja Madrid. Creo que la Polic…
- Este es el teléfono para anular su tarjeta American
Express, doña Larisa. Pero lo importante es que usted esté bien.
- … se ha confundido. Vale, vale, muchas gracias,
buenas noches, chao…
Cuarto intento. A ver si por fin entro en directo y puedo
hablar con René, que lo veo todas las noches. Ay.
(Ay)
- Policía, buenas noches.
- Eh… hola. Mire, he llamado cuatro veces, no sé si he
hablado contigo o con un compañero tuyo, la cuestión… que me han robado el
bolso, estoy intentando conseguir el teléfono de Caja Madrid para anular la
tarjeta y me habéis dado ya dos que no existen y otro que corresponde a
American Exprés. A ver si tú…
- Pues llama a los Pelochos.
- ¿Perdón?
- Llama a los Pelochos -insiste el agente-. Llama al 11888. Ellos lo saben
todo, seguro que tienen el teléfono que necesitas.
- Va… vale…
Que la Policía de Madrid nos remitiese a los
Pelochos es una anécdota al lado de lo que presenciamos un rato después en la
Comisaría, con agentes ociosos en la puerta y un jefe literalmente durmiendo en
la oficina a quien despertó nuestra presencia y la intención de formalizar la
denuncia del robo, sí o qué.
Dado que, al sustraer el bolso, también se habían
llevado las llaves, tuvimos que emplear nuestro ingenio, encanto y belleza
natural para convencer a los policías de que era importante, cuando no
imprescindible, que una patrulla nos acompañase al hogar, no fuera a haber en
el salón una comuna de rumanos o, peor aún, extremeños.
Al final, uno de los muchachos que terminaba su
turno se ofreció amablemente a acercarnos, haciendo uso de su coche particular,
y hasta subió al piso e inspeccionó cada una de las habitaciones –ducha incluida–
para cerciorarse de que no había extremeño ratero alguno en el habitáculo. El diligente
agente completó la misión y se retiró, aunque personalmente no me habría
importado que se quedase en el sofá haciendo guardia toda la vida, o al menos
toda la noche, porque su sola contemplación inspiraba a entonar esto:
Por cierto, los Pelochos nos facilitaron a la
primera el teléfono de Caja Madrid para anular tarjetas que, por cierto,
también podríamos haber hallado en cualquier cajero de la ciudad, pero es
retraso mental tiene estas cosas.
Luego, a gran escala, ves hostias en las calles y a
portavoces de la Policía diciendo en Twitter esto…
... y esto...
… y al simpatiquísimo director de La Razón denunciando
que el Sábado en Neptuno lo que aconteció fue un gran botellón, pues se
consumieron 5.000 cervezas, el mismo número que Ortega Cano guarda en el que
fuera vestidor de Rocío Jurado, que consumirían Massiel, Leandro de Borbón y Mila
Ximénez si quedasen a tomar el aperitivo o que Esteso y Pajares demandaron
durante el rodaje de ‘Los bingueros’.
(Peligroso colono mahometano incitando al alcoholismo el Sábado en Neptuno)
No me salen las cuentas. Si, según datos manipulados oficiales y
tirando por lo bajo, allí éramos 6.000, mil de nosotros nos quedamos sin birra –mis
acompañantes y yo, por ejemplo, pasamos la tarde a fuerza de Cola-Cao– y los
otros 5.000 sólo tomaron una. Si, calculando la capacidad de la plaza basándonos
en convocatorias como la misa del Santo Padre en verano de 2011 o cualquiera de
las victorias del Atlético de Madrid, allí había decenas –cuando no cientos– de
miles de personas, 5.000 cervezas me parecen pocas, Paco, sí o qué.
De lo que piensan los responsables de este blog
sobre los movimientos sociales, la Revolución y el cómo gestionar estas cosas
hablaremos otro día, aunque detallaremos que nos preocupa bastante que el señor
Enrique de Diego, autor de estas perlas a los catalanes…
Se una ahora al pueblo al que tanto escupió desde
las filas de Intereconomía, escriba esto…
… y se haga fotos como esta. Pero otro día, que esto
está tomando tintes muy solemnes y yo hoy tengo que rellenar unos papeles sobre
la PAC.
Con lo de Madeleine, mi caso favorito Ever, aprendí
que, cuando quisiera asesinar a alguien, lo mejor era llevármelo a Portugal. De
un tiempo a esta parte, y viendo casos como el de José Bretón o hace unos años
el de Dolores Vázquez, cada vez se difumina más la idea de que la Policía
española pueda ser así…
... cuando en realidad es así:
De momento, seguiré viendo si me atrevo a robar
carteras en el metro. Lo cierto es que, si no estuviese en el Ministerio, me
resultaría bastante más fácil. Soy una bellísima persona. Y, si me tienen que atrapar, que sean los Pelochos.





















25 commenti:
Y te dio la poli también el dinero de llamar a los pelochos? Porque llamar ahí sí que es un atraco. Biquiños!
Maaaadre míaaaa, cómo está el patio, por un lado los funcionarios policiales (imagino que pasará con los de todos los ministerios) han firmado con Telefornica un protocolo secreto para hacer llamar a los denunciantes a varios teléfonos falsos y cuando apareces en la pantalla como "a este usuario ya lo hemos malencaminado tres veces", te dan el de los pelochos.
Comprendo que hay que compensar los recortes, pero en este momento tengo aquí a mi bisabuela que le está dando un infarto, y ya le he dicho que tenga un poco de paciencia, que acabo este comentario y llamo a Urgencias, pero ahora tengo miedo de que cuando llame me digan "Esto es una peluquería, caballero" tres veces antes de mandar la ambulancia o, directamente, a un comercial de una funeraria.
Lo de robar carteras en el metro es buena idea, pero como no sean de Gucci o Loewe (auténticas), lo más que vas a encontrar dentro es un bonometro. Así que afina la puntería. Si ves a Lucía Figar, esa va forrada fijo.
Mandarica:
Oiga, señor, en este blog no se permiten dialectos en desuso como el gallego. Rectifique, por favor.
NáN:
Usted aboga por sustraer carteras de Gucci y Loewe, lo cual dañaría a marcas fuertes y consolidadas en nuestro país. Usted desprecia a España. A quienes hay que robar es a esos sucios inmigrantes, africanos y sudamericanos en especial, que ensucian nuestras calles y pretenden beneficiarse de nuestro sistema sanitario. Mire, señora, voy a poner este comentario suyo en manos de mis amigas Cristina Cifuentes y Sonia Monroy, y ellas me aconsejarán qué hacer.
Ai, entón, eu voume.
No la entiendo, señora. ¡Separatista!
Le aconsejo quedar conmigo y tirarnos de las pelucas, que usted y yo tenemos ya edad de ser calvas.
Pobres policías, confundir a los que están en comisaría con los probrecicos que fueron aporreados en la manifestación del 29S por ud. y otros energúmenos como ud. ¡Vergüenza le debería dar!
Y nada de robar carteras, a ver si va a ser a mí a quién se la robe y entonces me deje sin mi bonobús y mis 4'62 euros. ¡Sólo faltaría!
Salu2
Piensalo bien, si te decides puede pasar que no te pillen y aciertes con el que trabaja en negro y lleva pasta, o que te pillen y te inviten a vivir una temporadita a la sombra, eso sí espabila que dicen que los presos salen muy caros y los veo apagando incendios junto a los parados y quien dice apagando incendios dice controlando pequeñas reuniones al aire libre donde se consume alcohol sin iva.
Besitos
Ay ay ay, qué risa con el "Cómo se encuentra Sra Larisa".. tuve una similar, no recuerdo a tenor de qué (es lo q tienen los estupefacientes en cerebro) hace un par de años.
A mí me robaron la cartera en un karaoke en Londinium-por darlo todo-. Nán lo recordara pq llegué pedo a casa y me metí en el blog. Pero cutting a long story short, lo q quería contar es q llamé a la poli, pq con lo q sacó de mis dos tarjetas el joputa lo tenía localizado en sendas cámaras y la poli:
-"Te ha devuelto el dinero el seguro?"
-Sí, agente
-"Pues entonces déjanos en paz"
Así q yo tb me voy a hacer carterista, pero de karaokes, muhco más glam q de metro,
bacios
di
Eres muy grande Pelocha :)
"En este mundo suceden cosas que uno presume imposibles. El ser humano es capaz de cualquier cosa, llevado por todo tipo de impulsos, sin darse cuanta de qué hace ni porqué lo hace".
Primera nieve en el monte Fuji
Yasunari Kawabata
Petons!
NáN:
Vendo los óvulos y hablamos, Cuca.
Juan Carlos:
Con lo que cuesta un metrobús, puede una persona desayunar, comer y cenar en los '100 montaditos' durante tres días. Aprovecho para saludar a mis compañeros del restaurante chino 'El parque' de Vicálvaro, que me estarán viendo.
Pilar:
No he entendido nada de lo que dice usted, pero la subida del IVA fue una medida necesaria que el presidente jamás habría tomado si la realidad no le hubiese obligado a ello. Si usted rezase más, quizás no sería necesaria esta aclaración.
Di:
Me ponen muy nerviosa las personas que van a karaokes, por lo que veo bien que le hurtasen el dinero. No le robaron la dignidad porque se la dejó sobre el escenario, probablemente al ritmo de una de Pimpinela. ¿Qué va a ser lo próximo, defender el 'Ulises' de Joyce? Qué pena.
Marta:
Gracias, papá.
Ignasi:
Oiga, no sé usted, pero yo no soy un ser humano. Además, ese señor, con ese nombre, seguro que es japonés. ¿Ha visto usted algún ministro del Gobierno de España japonés? Pues eso.
¿Y si no robas?
¿Qué pasa si no robas?
Nunca he tenido un novio policía, ni relación directa con alguno... pero si salí con un tipo (de los perroflautas que a mi me ponen) que se parecía bastante a un pelocho.
Mi máximo robo fue comerme algo de chocolate en el carrefoure.
Pero soy gallega con genes extremeños y portugueses, no me pidas más.
Así nos va...mi más sentido agradecimiento a los teleoperadores tan amables que nunca dicen nada de provecho pero, eso sí, son amables...
Joé, se te echaba de menos por aquí, desertora.
A mí y a una amiga nos robaron el bolso en una discoteca y tuvimos que ir a la comisaría de los Mossos un poco piripis. Pero los policias fueron muy amables, y llamaron a todos los sitios que tenían que llamar delante de nosotras (gracias a dios, porque mi amiga estaba llorando como si se le hubiera caído un brazo y yo me estaba riendo como si se lo hubiera arrancado yo).
Aunque recuerdo que mi novio tuvo problemas con Booking por la reserva de un hotel, que no el daban bien el número del Hotel en Sardegna y al final le dijeron: "Llama a los pelochos". Hahaha suerte que están ellos para solucionar las cosas. Me gustaría llamar un día yo. A ver qué tal.
Sarco:
Si no robo, la tormenta de armarios destruirá una vez más el municipio de Lorca (Murcia). Y no es plan.
Palabricas:
Tú qué vas a tener un novio, joven. Los chicos como tú tenéis que dedicaros al mundo de la informática y dejar de aspirar a mezclaros con el resto de la sociedad. Es muy duro no tener piernas ni brazos y la cara llena de granos, pero sé que con ayuda y la web de Telecinco podrás superarlo. En realidad no sé qué estoy escribiendo.
Wendy:
Son amables para paliar su condición de indígena. En el fondo dan mucha lástima.
Alba:
Al menos no nos mandaron a tomar Fanta. Hay que pensar en positivo, sí o qué. Ahora me retiro a escuchar el nuevo disco de Alejandro Sanz. A ver si me vas mandando material, mujer, que estamos ociosas.
Pero a quién se le ocurre dejar el bolso en el bar mientras sales a fumar (por cierto, ¿no lo habías dejado?) Eso ni en el barrio Salamanca chiquilla. Mal por ese lado. En segundo lugar, ¿a quién se le ocurre tener cuenta en Bankia? saca tus ahorros de ahí ya, estás contribuyendo a la podredumbre del país. Mal también por ahí.
En tercer lugar: ante un hurto nunca digas que ha sido un hurto. La próxima vez dices que ha sido robo, te inventas un tirón con intimidación y le sacas algo al seguro de hogar de donde estés empadronada. Aunque sea te vas a Murcia y mientes allí. Mal por ahí también.
Lo de robar carteras me parece bien, pero mejor en la milla de oro, allí hay gente mala y con mucho parné que quiere prohibir los macrobotellones en Neptuno. Dejalés sin blanca, así aprenderán.
Je.
Joder, Alejandro Magno! qué bueno! (pero, ¿hay que escuchar la canción?)
....
Uff.
Besos con sabor a atún.
No pensaba contestarle a usted porque no tengo costumbre de hablar con rojos, señor. Eso que propone de robar carteras en mi barrio está mal. Mahoma te va a castigar. Y Alejandro Magno, sí, ¿qué pasa? APRENDED A RESPETAR, SUCIOS COMUNISTAS.
Buenísima entrada Larisilla, como siempre.
La incompetencia que hay en este país es legendaria. Y toca ya mucho las narices.
Lo que me ha echo casi sangrar los ojos ha sido ver ese friki vídeo de la que un día tenía un espacio televisivo para los niños. Desconocía por completo que hubiese grabado semejante aberración y asesinato contra la música y el buen gusto. jajajajajaja
Oiga, señor, que yo me crié viendo 'A mediodía, alegría' y he salido tan normal. ¡¡¡OKEY MAKEYYYYYYY!!!
jajajajajaja Sí, ya por aquel entonces se le notaba la venita del trastorno. ajajjajajajaja
Desde luego parece un sainete de Wenceslao... me lo creo porque tú me lo dices, ciertamente es ¡bo-chor-no-so!
y lo dice una andaluza ¿pasa?
Dos abrazos y dos besos
muchacha! de haberte encontrado con la panda/comuna de extremeños/rumanos en tu piso habrías tenido lo oportunidad de explicarles lo que te pasaba y ellos habrían localizado tu bolso, sin necesidad de buscar el teléfono para anular tu tarjeta de Caja Madrid.
No dejes de comprobar cuantas personas pueden ocupar plazas, calles y demás espacios públicos. Te necesitamos :)
Un abrazo
Mariluz:
Me puedo creer que una andaluza lo diga, pero no que sea capaz de escribirlo. Ojalá el ministro Wert termine pronto de españolizar catalanes y se centre en dotar vuestras escuelas de pupitres y pizarras. Quizás en un tiempo podáis prosperar. Fijaos en los indios que descubrió Colón, algunos hasta ya vocalizan como personas. Ánimo.
Esilleviana:
Confirmo que esta noche 80 personas ocupamos un espacio privado, en concreto una sala de conciertos, para asistir al recital de Rafa Pons y Santi Noriega. Especialmente hermoso fue el momento del 'Supongo'. El público, siempre en pie, reclamó insistentemente que el cantante interpretara el popular tema 'La historia del loro cabrón', por lo que Pons se vio prácticamente obligado a volver al escenario tras haber finiquitado el concierto (al ritmo de 'Voy persiguiendo a la Luna', el colofón habitual de sus espectáculos) para tocar esta copla de un ave peculiar que no lleva muy bien el abandono de su amo. Sara Carbonero, desde unidad móvil de Telecinco, devolvemos la conexión.
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