Era un papagayo gigante con pajarita y bombín. De 56 metros. Se llamaba “Brandon”. Su ferocidad era incomparable. Movía su cabeza mucho y era capaz de esquivar los rayos que le salían de los ojos a mi alce Bullwinckle. Y…y…y…
Y realmente no hacia mucho,a lo mejor le daba por moverse un poco y aplastaba una cabina telefónica, y poco más, pero luego se arrepentía y pedía perdón. Pero aún así, realmente temía de qué era capaz esta monstruosidad y al final me quedé paralizado, incapaz de atacarle.
“Mejor será no hacer nada, Bullwinckle” dije.
Y pasaron muchos minutos, incluso años. 56 años. 67. 70. 80. Y cuando cumplí 134 años, dejé de mirar los ojos del papagayo y fijé la mirada en la ciudad que quedó completamente arrasada. Bullwinckle me dijo que mientras miraba al papagayo, un robot que bailaba breakdance del siglo 34 había acabado ya con las vidas de todos los habitantes de la ciudad. Cuando me lo dijo, Bullwinckle murió de un derrame y el cadáver del papagayo me aplastó.
Todo había sido una horrible pesadilla. Me desperté de la cama dando un respingo. Sudando. Miré por la ventana. Nublado. Abrí mi cajón para buscar a los Modern Talking pequeñicos. Me dijeron que era “Martes” y empezaron a cantarme “Brother Louie”. Empecé a tener tics nerviosos como bizquear y mover mucho el hombro derecho, porque cuando una canción me gustaba me pasaba eso, también eyaculaba sangre, pero eso no os interesa, de verdad que no.
Ah, era martes. El día que había quedado con Lucía en la cafetería. Pronto iba a ser su cumpleaños y presentía que esto que guardaba en mi bolsillo era el regalo perfecto. Algo pequeñito y arrugado.
Salí de mi casa con alpargatas de bebé puestas en mis manos, arrastrándome por el suelo. Luego la gente me miraba mal por la calle, me miraban muy mal, pensando seguramente que hay que ver qué mal está que necesita ayuda psicológica estos tipos no deberían salir a la calle mejor están en un psiquiátrico, y yo no estaba loca. Loco, perdón. Yo podía escuchar los grititos de las hormigas al ser aplastadas por un cruel zapato humano. Se ahogaban en su propia sangre. No soportaba sus gritos de dolor, me taladraban el cerebro. “mami mami ayúdame ayúdame mami” y su madre intentaba sobrevivir escondiéndose en una lata abandonada, ignorando a su hijo, sabía que no podía hacer nada, que si intentaba salvarle significaba su segura muerte por aplastamiento. También podía escuchar los gritos de emoción de una lata cruelmente abandonada por la calle cada vez que una hormiga entraba dentro de ella para esconderse, decían “por fin tengo un amigo” y lloraban, lloraban mucho las latas.
Después de pisar una lata sin querer y escuchar algo como un crujido, entré en la cafetería. Ahí estaba Lucía. Era la mujer no imaginaria más hermosa que había conocido. Morena, con una larga melena, ojos azules y penetrantes, soy incapaz de describir a una mujer, y sus senos eran del tamaño de, no sé, de cabecitas de bebé. Éramos amigos desde hace bastante tiempo, demasiado tiempo, pero quizás no el suficiente para ser algo más que..bueno, amigos…tener amigos está bien, pero yo quería algo más con ella, no sé, ay, jopetas. Siempre entre nosotros existía algo de tensión, ella a veces no podía entender las cosas que hacía (Sandra me decía que acostarme con peluches de los Fraggles a los 30 años no era ni medio normal, a lo que yo le respondía con un “ñiah” que no significaba nada). Yo no me atrevía a dar el primer paso, ella tampoco, y si algo funciona, mejor no lo cambies, eso me dijo, no sé, un fraggle.
Al principio confundí a Lucía con un cenicero, luego sorbí un poco de cerveza y algo blanco del cenicero, y me senté para hablar con ella.
- Hola, Lucía.
- Bueno, qué, qué me querías decir.
- Tengo una cosa para ti, te va a gustar, ya verás. Mira (meto la mano en un bolsillo)
- Eh, usted.
- ¿qué?
(un tipo algo irritado disfrazado de trovador con un mostacho gigante, se dirige hacia mí)
- Acabo de notar sus deditos tocando el interior de uno de mis bolsillos.
- Usted perdone. Me he equivocado de bolsillo, quería mirar el mío.
- Y ni siquiera estaba al lado suyo. Estaba fuera de esta cafetería.
- No sé cómo ha podido ocurrir.
- Ni yo. Porque estaba fuera de esta cafetería y, es más, yo estaba en Katmandú, ni siquiera sé qué hago aquí ahora mismo.
- Le prometo que no volverá a pasar.
- Te parto la puta boca si me vuelves a hacer algo así, hijo de puta.
(y se desvaneció. Sandra parecía preocupada)
- Oye..una cosa..¿con quién estabas hablando?
- ¿No le has visto? Un tipo se acaba de cabrear conmigo, sin razón.
- ¿Quién?
- De Katmandú.
- (mirando hacia los lados, nerviosa) si, claro. Ya. Bueno. De verdad, acabemos esto cuanto antes. ¿Para qué me has invitado? ¿por qué en esta cafetería? Odio esta cafetería. ¿y por qué el camarero es un pato?
- Son chulis. Los patos, digo.
- QUE ME DIGAS QUÉ DIABLOS QUIERES, DE VERDAD.
- Bueno, voy a volver a buscar en mi bolsillo, y te daré lo tuyo.
- ¿Qué?
(al fin lo encontré. Lo puse encima de la mesa. Era enorme. No paraba de moverse, estaba algo nervioso)
- Esto es un salmón.
- Uy, perdón.
(volví a buscar en el bolsillo. Lo encontré)
- Es esto.
- ¿Una entrada?
- Pero no una entrada cualquiera. Es…es…
- ¿”CIRCO DE RODY ARAGÓN: AHORA CON UN 5% MENOS DE LEONES INVISIBLES”? ¿qué significa esto?
- Tu regalo de cumpleaños.
- ¿Me invitas al circo….al circo de Rody Aragón?
- Si.
- Sorprendentemente, iré encantada porque de alguna forma u otra la trama debe avanzar. Debes reconocer que no tienes ni puta idea de escribir una historia decente que no se haga tediosa y aburrida al leerla.
- Intento mejorar :/
- ¿Eso es un emoticono?
+ si.
- Y acabas de poner un símbolo de sumar en tu última frase. Mira, de verdad, me voy de aquí. Y espero que el circo valga la pena.
- Te prometo que va a ser el día más feliz de tu vida, Irene.
- Me llamo Sandra.
- Es verdad.
- Tu salmón se acaba de meter en mi pantalón.
- Quiere comerte la uretra. Es normal.
Dejé la cafetería, y regresé a mi piso. Cuando abrí la puerta los Modern Talking pequeñitos se habían multiplicado de una manera asombrosa y de sus bocas salían pterodáctilos del mismo tamaño con corbatas con forma de piano. Asustado, salí del piso y puse un cartel de “NO ENTRAR. ¿¡¡¡¡PTERODÁCTILOS!!!!?” porque eso era lo mejor. Debía abandonar mi hogar, le había cogido cariño a ese pisito, recuerdo aquel día que jaja, dios, qué risas. Muchas lesbianas acabaron ahogadas.
No me quedó otra que vivir en los anillos de Saturno. Pero esa es una historia mucho más interesante que esta, y no creo que os interese, es más, dudo que alguien pueda soportar leer más esto, muchos se habrán suicidado por mi culpa. No, tú no. No te metas esa pistola en la boca, no aprietes el gatillo, que los gatillos hacen “plingui flojer” y no les gusta que les toques eso. A mí tampoco me gusta que me toquen el plingui flojer.
Y por fin, después de demasiadas cosas triviales que no aportan absolutamente nada al texto, por fin era el día.
Estaba excitado, casi en periodo de ebullición: Era el día del circo de Rody Aragón.
Sandra estaba, no sé, mustia, si. “Mustia” es la palabra. Dudo mucho que alguien en este mundo estuviera tan feliz como yo, ya que los edificios, las nubes, y los pajaritos a mi alrededor no paraban de sonreírme y de cantarme “Chim chímeni, chim chímeni,
chim chim cherí, la suerte, la suerte detrás va de mí”. Sandra decía que no veía ni escuchaba nada, pero claro, si es que es mustia, qué va a ver, de verdad.
Y allí estábamos, llegamos al lugar más feliz en el mundo después de Disneylandia o Auschwitz: EL CIRCO. Y esperaba todo lo chachipiruli del circo: La gente que traga fuego, los osos con gorritas con hélice montados en monociclos, los elefantes que devoran gente que tragan fuego y defecan osos con gorritas con hélice que saben montar en monociclos…pero…nada más lejos…Solo veíamos una minúscula carpa y un cartel clavado en el suelo que decía “vienvenudos a Álcacer”. Parecía escrito con sangre.
Decidimos entrar a la carpa. Nos sentamos y Sandra insistía en marcharnos de allí. En la carpa solo estábamos nosotros, nadie más estaba ahí. “Tengo un mal presentimiento”, repetía Sandra mientras sus manos no paraban de temblar, y yo le tranquilizaba con un “yo aún recuerdo a Brandon”. De repente, empezó a sonar “La tía Enriqueta” de Chimo Bayo, y con varias ráfagas de luz, apareció una vaca con una gorra puesta al revés y una camiseta de “HEIDI METAL”, en el escenario. Una voz estruendosa nos anunciaba el comienzo del espectáculo. “El mejor espectáculo del siglo, una lluvia dorada de adrenalina demasiado épica para sus ojos y para su paladar. ES LA MONDA. ES LA RISIÓN. ES EL CIRCO DE RODY ARAGÓN” y justo cuando acabó esa frase, la vaca empezó a hacer el sonido de un pavo y a volar.
- Esto supera a lo que vi en el útero de mi madre, Sandra.
- Es imposible que esto sea REAL, esa vaca..esa vaca seguro que está sujeta con cables y puede volar, si, eso es, por eso vuela.
- ¿Pero has visto lo que está haciendo ahora mismo la vaca?
- Esto es….no sé….no se puede describir con palabras.
- Nadie puede.
- Ni tan siquiera el autor de este texto.
- Bastante ambiguo esto.
- Ya ves.
Cuando acabó la vaca de hacer…eso…un oso salió al escenario. Pero no un oso normal. Era un oso que lanzaba rayos láser con sus ojos. Y por alguna extraña razón, tenía piernas de bailarina de cabaret..
- No creo que puedan superar esto, Sandra.
Y 20 minutos después, vaya que si, elefantes montados en motocicletas saltando un aro gigantesco en llamas, gladiadores contorsionistas que explotaban, gallifantes con zancos haciendo juegos malabares. Pero eso si, lo de la vaca superaba todo eso. Increíble, en serio.
Poco quedaba para el final. Se abrió un telón al fondo del escenario mostrando una pantalla enorme. Era Rody. Solo aparecía su cabeza. Parecía flotar.
- ESPERO QUE LO ESTÉIS PASANDO BIEN. HAHA RISA DE RODY ARAGÓN CON LA QUE TE RIES MOGOLLÓN. VOY A HACER ALGO DE MAGIA, VOY A SACAR DE MIS DIENTES A MI HERMANO. MI HERMANO EMILIO.
- HOLA SOY EMILIO ARAGÓN Y MOLO MOGOLLÓN.
- VAMOS A EMPEZAR A REÍRNOS AL MISMO TIEMPO POR EL MISTERIO Y ESO (se empezaron a reír de forma estruendosa, y de repente todas las luces se apagaron)
Noté cómo Sandra apretaba intensamente mi mano derecha. Estaba confundida, y mustia, siempre eso, mustia siempre..o al menos eso creía-
- Tengo miedo, tengo mucho miedo. Nunca te he dicho esto, pero creo…creo que te quie
Y justo en ese mismo instante, Rody se apareció al lado de nosotros. Estaba sentado, sus ojos brillaban de forma intensa. Empezó a hablarnos.
- Chicos, quiero que me sigáis.
- ¿Dónde, Rody Aragón?
- Vais a conocer MI SECRETO. Os lo merecéis, por ser un público tan excelente.
- ¿Por qué?
- Llevábamos años en la más absoluta miseria, años sin acoger a gente tan ilusionada como vosotros. Estábamos por renunciar a nuestros sueños por culpa de la falta de espectadores, pero vosotros nos habéis devuelto la fé y la esperanza en esto. Es mi manera de agradecéroslo, enseñando los secretos de algo tan inmenso como esto.
- Qué bonito, de verdad.
- Pues cerrad bien fuerte los ojos, esto no ha hecho más que comenzar.
Rody chasqueó los dedos y de repente, comencé a sentir lo mismo que Sandra. Sentí miedo. Pavor. Escalofríos. Nos había teletransportado…y estábamos encerrados en jaulas. Como si fuéramos, no sé, negros.
- BIENVENIDOS AL CIRCO DEL HORROR.
A nuestro alrededor veíamos a personas también encerradas en jaulas, como nosotros. Pero algo les había pasado. No parecían normales. Muchos tenían trompas de elefante como nariz, piernas de avestruces, tentáculos saliendo de las orejas, e incluso podía ver a un papagayo parecido a Brandon. Sentíamos repulsión al ver esto. Sandra se mostró osada y decidió preguntar que a cuento de qué venía esto si antes le había gustado lo de la vaca. Rody frunció el ceño y la respondió.
- ¿A qué viene esto? Quiero crear al ser humano más esperpéntico posible, quiero crear un ser tan vomitivo que su sola visión provoque suicidios en masa. Eso quiero. Y lo hago con esta máquina tan enorme y tan propia de alguien tan malvado como yo, Rody Aragón, QUE CAIGAN RAYOS LE PIDO A DIOS. No en serio, que caigan rayos, que quiero un ambiente así como tenebroso o algo, algo así chupi. Y bueno, hasta que no caigan rayos no voy a volver a hablar, que soy muy tozudo yo, eh. Venga, todos a mirar vuestros relojes y que nadie ose en dirigirme la palabra hasta que no caigan unos buenos rayos que acompañen mi risa malvada.
(pasan 4 horas, 59 minutos, y 59 segundos)
- Pues no caen rayos ni nada.
- Sandra, de verdad, no te metas que esto lo veo chungo.
- NO HAN PASADO NI 5 HORAS Y
- ahora si que han pasado
- QUE TE CALLES, VACA FLOTANTE.
- Aquí ya no se sabe quién habla, hay muchos interlocutores.
- SOY YO. UNA VACA QUE VUELA.
- Qué cosa tan subnormal.
- ¿ME LO DICES A MÍ, A RODY ARAGÓN?
(sus ojos empiezan a ser de un rojo intenso, casi diabólico)
- No, no, espera, no, se lo decía a la vaca, esa vaca que tienes detrás, que puede volar. La de la gorra al revés. No sé qué estoy diciendo. Estoy algo confusa. Y mustia. Eso también.
- VAS DERECHITA A LA MÁQUINA DE MUTACIONES ESPERPÉNTICAS. FOFITO, CÓGELA.
Sandra no paraba de patalear, de gritar, de pedir socorro, yo no podía hacer nada…se la llevaban…se la llevaban…al amor de mi vida, debía hacer algo.
- TE QUIERO, SANDRA.
- Perdona, ¿qué has dicho? Es que estoy dentro de la máquina y todo se oye, no sé, como a lata, o algo.
Intenté abrir la jaula a cabezazos, pero no servía de nada. De repente, algo salió de mis pantalones.
- Muy buenas, soy yo. El señor Salmón.
- ¿Puedes coger las llaves y liberarme de aquí?
- Claro, hombre. Vaya pregunta.
El salmón escapó de la jaula, y Rody empezó a agitar los brazos.
- Dios santo, mi archienemigo, el señor Salmón.
- Cuánto tiempo.
- 325 años, nada menos.
- Esta vez no te saldrás con la tuya, Salmón.
- Dame las llaves.
- No quierou.
- Unas hostias como buenos panes te vas a llevar, mameluco.
De repente, el señor salmón fue devorado por el papagayo que se parecía tanto a Brandon. Y Rody se empezó a reír muy fuerte, y decidió regocijarse del momento justo antes de darle al botón que ponía en funcionamiento la máquina de mutación esperpéntica.
- Pues ahora he decidido que voy a pulsar el botón de la forma más lenta posible para regodearme de este momento tan tenso que acabo de crear, y para nada ningún papagayo con cierto parecido al mismo papagayo con el que sueño a veces y se llama Brandon me va a chinchar el momento este tan intachable que me he creado yo, vuestro Rody, amo y señor.
Justo en ese mismo momento, el papagayo le dio un sonoro puñetazo a Rody por alguna razón desconocida, quizás sirva para dar cierto giro dramático a esto que está a punto de terminar, de verdad. Falta poco. La autora de este blog acaricia su revólver en este mismo instante y más me vale que esto tenga un final, no sé, con cierto sentido, aunque bueno, papagayos y salmones parlantes, que le jodan a esto.
- NO PUEDE SER. DERROTADO POR UN PAPAGAYO. YO. RODY. ARAGÓN. PAPAGAYO. RODY ARAGÓN SUFRE SOBRECOMBUSTIÓN POR PENSAR DEMASIADO Y ESTÁ A PUNTO DE HACER CATAPUM. JEJE JEJE MIS OJOS MIS OJOS ME HE QUEDADO CIEGO MI MASA CEREBRAL SE DERRITE Y SE SALE POR MIS ORIFICIOS NASALES DESCRIPCIONES HORRENDAS YO. FIN. SE ACABÓ LA FUNCIÓ
Y Rody, explotó. Sin más. Sus sesos esparcidos por toda la habitación. Pero el papagayo también explotó con él, y el mandó cayó al suelo provocando un cortocircuito en la máquina. Salían rayos de la máquina, ruidos espantosos. La máquina paró de funcionar. No se veía nada, una nube de humo lo inundaba todo. Una sombra algo borrosa podía contemplar. Era ella. Sandra. Estaba bien.
- Sandra, ¿estás bien?
- Creo...creo que si…no sé…me noto extraña. Noto como cosquillas.
- Deben ser los sesos de Rody, que acaba de explotar. O los restos del salmón.
A Sandra la notaba un poco rara, no sé…un poco más alta de lo habitual.
- Dios santo, Sandra, te noto un poco más alta de lo habitual.
Y Sandra empezó a crecer. Al principio, 2 metros, 3, 4, 5, 6, luego ya no. Pasaron 5 horas. Ahora si. Pero no mucho.
- SALID TODOS DE AQUÍ.
- Sandra, Sandra..por todos los frijolitos, qué está pasando.
- NO LO SÉ. AY DIOS, CREO QUE ACABO DE APLASTAR A TODAS LAS PERSONAS ENCERRADAS EN JAULAS.
- No, queda el niño deforme. Bueno, ya no.
- NO SÉ QUÉ ME VA A PASAR, PERO ANTES DE QUE ESO OCURRA QUIERO DECIRT
- No, no, perdona que te interrumpa, pero, yo, yo te quiero decir algo…ya sé que no es ni el tiempo y el lugar, pero…es algo que te pensaba decir desde hace mucho tiempo.
- DE VERDAD, QUE YO TE QUIER
- Yo, Sandra, tú, que eres Sandra, y yo, que yo soy yo y tú eres Sandra, yo, he dicho yo, y no otro, es decir, yo, que no estoy muy seguro de si vas a decir que sí o un no, y yo siempre he temido un “no” por respuesta, eso es lo peor. Recibir un “no” por respuesta. Es como si de repente, no sé, tú, yo, yo, tú, yo, y, la vaca..vaya lo de la vaca. Imposible de olvidar
- AAAAAAAAAAA
Sandrá, explotó. No entendía qué acababa de pasar. Miraba alrededor, aturdido. Acababa de explotar como aquel globo con cara feliz que dibujé de pequeño con un rotulador azul para tener (al menos) algo parecido a un amigo. Mi madre explotó aquel globo porque decía que el globo apuñaló a la abuela, no sé, siempre mi abuela tenía prejuicios con los globos, los miraba con cierta aversión, y eso, eso al final nadie lo puede soportar.
Salí de aquella especie de fábrica abandonada, nunca podré olvidar lo que me pasó aquel día. Contaba los cadáveres con un nudo en la garganta. “345, quizás más, habría que pegar los pedacitos que se han quedado en los árboles” conté. Pero eso es lo de menos. Creo que murió hasta la vaca.
Lo que prometía ser el día más feliz de Sandra, se convirtió en uno de los más tristes, porque claro, la palmó de una forma absurda e ilógica. Nunca la olvidaré. Y quizás, en algún hermoso sueño, pueda ver a Sandra y haga con ella todo lo que no fui capaz de hacer en la vida real.
Me he quedado sin piso, la ciudad acaba de ser arrasada por pequeños pterodáctilos que vete tú a saber de dónde han salido.
Es hora de cerrar los ojos, y tener el mejor sueño de mi vida. Quizás aparezca Brandon. Y hasta la vaca.
Y si incluso aparece ella también, por mí, que sea el último.
By Casiotones


11 commenti:
APLAUSO SONORO.
Odiogel.
y te lo reitero: ¿te quieres casar conmigo?
Brutal, el ácido nos hará libres. Muertos, pero libres.
Cásate conmigo. Luego nos divorciamos.
No les creas, no han leido la entrada entera... Yo me quedé a la mitad, porque es muy temprano, no estoy despierta y los Modern Talking ahora me producen sudores frios (en una época muy lejana, me gustaba el moreno). Luego vuelvo, cuando mi jefa me deje bajar a tomar café y mi cerebro sea capaz de asimilar tanto talento. Bruja. Muaks
Con entradas como esta, hago palmas hasta con las orejas.
Un abrazo.
Me he masturbado quince veces durante su lectura, expléndido.
Comento como anónimo porque no quiero que nadie sepa que soy El Citador y me la meneo con estas cosas.
Vaya que largo y surrealista post, me he quedado como al principio. No sé qué pasó con la vaca o con Sandra o con yo no sé quién.
Aggg me mato con pastillas anticonceptivas de un jalón.
Dadá, dadá, dadá
como diría nuestro más querido expresidente Josemari hablando en perfecto italiano: É totale!
Larissa, siempre que me paso por aquí tengo mucho que leer
Un abrazo, amiga
au revoir!
¿No pretenderás que me lea todo esto?
Soberano, Espléndido,
Garvey
Hola, soy Wendy; si te apetece, entra en mi blog, porque es uno de mis cinco elegidos para otorgar el Premio Liebster. Bicos.
"Un niño negro cuyos padres han sido devorados por ñus está mirando un arcoiris. Los del Ku Klux Klan bajan del arcoiris y el niño explota :(".
Casiotones
Mucha imaginación :))
Posta un commento