Durante 20 años trabajé limpiando los baños de El País un periódico. A pesar de que no sé leer ni escribir, estar allí me daba autoridad en ciertos aspectos. A veces alguno de los periodistas (¡periodistas!) tenía el detalle de dirigirse a mí. Generalmente lo hacían para decirme: "María, ¡a ver si repones el papel higiénico, coño!" Pero otras veces, cuando se hacía tarde y la redacción permanecía casi adormecida y atestada de humo (sí, se podía fumar en los trabajos, incluso estaba mal visto no hacerlo), entonces yo aparcaba el cubo y la fregona, me sentaba tímidamente en una silla y, como no sabía leer, miraba las fotos de los papeles. Me gustaban mucho las que salían en color. Y me estoy desviando del asunto. Se nota que soy de Badajoz.
Cada día, los redactores llegaban a sus puestos de trabajo y encontraban en sus ordenadores un alzado en blanco. El alzado no es más que un plano, la plantilla de cómo será el periódico que saldrá al día siguiente. Cada una de las páginas, con su número, e indicando si, además de información, lleva publicidad. Mi hijo mayor, que es maestro, me ha ayudado a colgar la foto de un alzado. Esto es un alzado:
A lo largo del día, el alzado iba cambiando. Se modificaba dependiendo de las publicidades que entrasen, de si era menester insertar alguna plancha (página completa) referente a una promoción, y dependiendo también, por supuesto, de la actualidad del día, de las noticias que iban aconteciendo, que eran las que en realidad marcaban tanto el ritmo como la estructura del producto que al día siguiente llegaría a los quioscos. Si una mascletà explotaba y hería a la gente, si unas chicas desaparecían, si un president era procesado por corrupto, la distribución variaba, como variaba irremediablemente el esfuerzo, el trabajo y, por añadido, el horario de los redactores, que jamás fue estable y provocó que al final todos se divorciaran y se diesen al alcoholismo.
Durante las dos décadas que estuve reponiendo rollos de papel higiénico en esa redacción, ni un solo día dejó de salir el periódico. Por muchas incidencias que se dieran, por mucho vodka en vena que llevasen los redactores, por muy ridículas que resultasen las intervenciones de algunos políticos a horas intempestivas, el alzado, nacido blanco, terminaba completándose. Entero. Aunque a veces el alzado superase las cien páginas. Ejemplos imaginarios: se caen unas torres en New York o se casa un príncipe de España.
("Pequeñas cosas")
Sin embargo, por muy bien que lo hiciera el redactor y por muy pulcras que le quedasen las páginas, al día siguiente, cuando volvía a la oficina, el alzado volvía a estar delante de él. Y volvía a estar en blanco. Como si de una moderna versión de la condena de Sísifo se tratase.
Cambiar el mundo es como hacer el alzado. Da igual que lo cambies un día, lo completes y la empresa te quede perfecta, porque al día siguiente vuelve a estar ahí, esperándote, en blanco. Y en blanco se quedará si no vuelves a actuar, si no vuelves a rellenar las páginas, aunque en ocasiones haya que repetir que se han caído unas torres en New York o que cierto president ha sido procesado por corrupto, por si alguien no se ha enterado. Cambiar el mundo no es una tarea que pueda completarse nunca, porque, por mucho que lo consigas, al día siguiente vendrá alguien a ensuciarlo otra vez. Cambiar el mundo es como limpiar el váter de ese periódico. Yo lo dejaba perfecto, impoluto, pulcro, un váter de mármol tallado por Miguel Ángel parecía después de restregarle yo el estropajo. Sin embargo, mi artesanal trabajo, aunque me esmerase, se iba al garete cada vez que uno de los humanos que allí trabajaban usaba el servicio y dejaba caer una real bosta al agua de la taza. Cambiar el mundo es como eso. Cambiar el mundo es la broma infinita.
Claro que yo no sé nada de esto. Porque sólo soy una pobre mujer extremeña analfabeta a la que su hijo le está escribiendo esta carta. Sí o qué.
("Podría ser peor")







12 commenti:
Jack Lemmon (a todos los periodistas reunidos en la sala de prensa de la cárcel, que le hacen una fiesta de despedida):
“Si alguno de vosotros va a Filadelfia alguna vez, por favor, que no vaya a verme. No quiero trato con rufianes”.
Una abraçada!
Vale, aceptamos Sísifo como animal de compañía, incluso a estas horas y sin muchas ganas de aprender algo nuevo. Pero yo voy, pincho en el enlace y me lo leo. Soy así de idiota.
Lo que no entiendo es cuando has tenido tiempo para estudiar fisioterapia y dar masajes en la espalda y/o zonas bajas a tus pacientes. No sé, tus anónimos me confunden. Ahora ni siquiera tendrás el culo gordo y además serás periodista. Qué cosas.
Si cambiar el mundo es como hacer el alzado, quizás lo único que podamos hacer por él sea mejorarlo. Algo es algo.
Besis.
¿El alzamiento nacional nació así?
La prensa tiene mucha fuerza(sobre todo si es hidráulica)
Bss
Leyendo este post me he acordado de aquel razonamiento de postguerra respecto a la merluza según el cual cuando ésta entraba en casa de un pobre era señal de que uno de los dos estaba malo.
Pues lo mismo, oye, es la primera vez que te leo y entiendo todo a la primera. Una de las dos debe de estar mal, me temo.
Sólo una salvedad: a los periodistas ya no se les proporciona el alzado general, eso sería en tus tiempos. Ahora encuentran en la pantalla de su ordenador únicamente la maqueta de la página o páginas que habrán de rellenar. ¿P'a qué más?
No olvides que el alzado no se modifica por las noticias, que son secundarias (salvo que una mascletà explotara y hería a la gente, si unas chicas desaparecían, si un president era procesado por corrupto) van en función de la publicidad que se inserta. ¡Ah! y de lo que el Jefe de Redacción diga que es noticia ese día... y que no se me olvide, de lo que el dueño del medio diga que lo que hay que poner es exactamente eso... o que el dueño del dueño del medio (generalmente un banco y unos cuantos políticos) diga que es más importante esto que aquello...
Salu2
Si eso yo ya vuelvo cuando el alzado esté completito. Marcharé antes de que vuelva a estar en blanco, por supuesto. Trabajar es de pobres.
Ya me parecía a mí que vivía el día de la marmota...
Las noticias que se niegan a poner son
Martes: “Una mascletá de recortes hiere a la gente y en la confusión un político desaparece con unas chicas”.
Miércoles: “El político sale desfallecido y resacoso y dice que no lo hará más”.
Jueves: “Las chicas reaparecen y dicen que con él tampoco. ‘Ni de coña`, añade la de Burgos”.
Domingo: “En la Mascletá de Celebración del Perdón, por un error pirotécnico muere el 85% de los pobres que cobraban del Estado”
Martes: “Fue un accidente y no tengo que pedir perdón por el hecho de que ahora las cifras de gasto cuadren mejor, dice el Pirotécnico Jefe del País”.
Venga, pasame un trozo, que entre más manos seguro que lo rellenamos antes y aseguramos que las casillas de mañana estén dispuestas, pero claro siempre que tengamos a tu hijo a mano para escribir, o a mi gato que para el caso hace el mismo papel, apoyar, estar, leer, hablar, aportar y confiar en que hay ediciones que se imprimen en bronce y perduran, bueno, vale, solo la portada.
Y, cada día.
Siempre volver a empezar.
Es aburrido a veces, pero mucha gente le llama vivir.
Cómo mola rellenar un alzado. Debe crear vicio.
No creo que haya héroes absurdos; todos los que creen que se puede conseguir algo protestando, saliendo a la calle, manifestando públicamente su desacuerdo son valientes insignes, otra cosa es que logren/mos aquello por lo que se patalea, alcanzan otras metas: movilizar a los demás y hacer llegar más información a los ciudadanos. Ahora sabemos cuanto cuesta una campaña electoral, cuantos coches oficiales continúan desplazando a los altos cargos, cuanto cuesta el menú de los diputados, etc.
jajaja
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