-ATENCIÓN, ALERTA CURSI-
Esta entrada contiene desvaríos de madrugada de una mujer que dejó el tratamiento de golpe y sin permiso de su psiquiatra. Si no quiere encontrar incoherencias, no la lea
Estoy tan relajada que no me parezco a mí.
("Hey")
Una vez oí que todo regreso tiene algo de fantasmal. Claro que lo oí en un taller de narrativa de aquellos que servían para convalidar créditos de libre configuración en la facultad, créditos que no estaban precisamente baratos. Entonces lo oí y lo apunté, y hace unas semanas lo plagié en un tweet. Tiene que ver, supongo, porque ahora lo supongo todo, pero me quedan pocas certezas. En lo que se refiere a la vida de los humanos, quizás no me quede ninguna.
("Qué le vamoh a hazé")
- ¡¿He oído bien?! -me grita Betty por teléfono, desde un garito en el que las tapas valen diez euros y dan asco- ¿He oído que al sitio donde dijiste que no volverías a poner un pie así te arrancaran la piel a tiras?
- Lo has oído perfectamente. Pero ahora me pillas en la puerta de mi casa, con mis padres durmiendo, y me quiero dar un baño y masturbarme lavar el pelo, así que ya mañana si eso te lo explico.
- Vale, mañana te llamo.
(OK)
Ayer fui con Rose a la playa. Quién quiere gastarse los cuartos en Malta teniendo a tiro de piedra el Levante español. Allí nos bañamos, pisamos algas, nos quemamos la espalda, recordamos lo mal que nos caímos cuando nos vimos por primera vez y comimos gambas con gabardina en la orilla de los dominios de Poseidón.
- Poseidón no existe, es mitología, es una estatua -sostiene mi amiga.
- ¿Y la Virgen del Rocío no es una estatua?
- La Virgen del Rocío existió de verdad.
- Ah, claro, claro.
("Claro")
A Rose no le da vergüenza admitir que se compra bañadores de 200 euros, pero sí le da vergüenza fornicarse a su amigo sin ser oficialmente novios y residentes en Madrid. A mí no me da vergüenza admitir que en el fondo estaba deseando que se produjese la llamada que se produjo el Viernes pasado. Para volver a volver, como dice la canción. Para no consentir despojarme de una de las cosas que el Amor de Mi Vida decidió me tenía que despojar. Ya me quitó la dignidad, el virgo, hasta la patria. Ahora me dedicaré a recuperar las cosas que estaban antes que él. Y yo estaba antes que él.
("¡Estupendo!")
Tengo todas las papeletas para mañana echarme en la cara a varios de los seres que fueron imprescindibles en aquella vida que se pudrió, lo cual no quita que fuese bonita. Juro por la Estigia que me esmeraré en recuperarlos, en hacer que nuestro trato obligado sea al menos cordial, cuando no maravilloso, porque la pérdida de aquellos humanos me llegó a doler más que la pérdida del Amor de Mi Vida en sí. No sé si soy otra persona, o cuántos viajes iniciáticos he hecho sin querer desde mi muerte, pero, como me dijo Jaime una vez cuando estábamos enamorados, sí sé lo que no quiero. Y no quiero ser fea, sucia, borde o estúpida con los mismos a los que amé. Después de este orgasmo, creo que no quiero ser fea, sucia, borde o estúpida con ningún ser vivo.

De rodillas en París ante la tumba de Tristan Tzara, mi novio muerto, tal vez no aprendí nada. Pasando frío por los canales de Amsterdam, tampoco. Tocando tras la verja las piedras rituales de Eleuisis, Betty me hizo una foto. Desandando exilios en el Olimpo, Paqui me hizo 423. En Zürich quise robar, y robé hasta un trozo de historia, y le pinté al Cabaret Voltaire las 'gracias' con un pintalabios de Carlota. En Almonte pisé barro y le hice una foto mental a las marismas y los caballos. Andando por las Ramblas me enamoré, como me enamoré en Torrelodones, en Alicante, en Granada, en la verdad verdadera e inexplicable, desde la admiración y la historia que me pesará siempre en la identidad. En Toledo, ciudad sin semáforos, me quedé sin saber por qué llora la mujer eterna de la Venta del Alma. En Agistri me decidí a venerar del todo a Poseidón. Al mismo que Rose dice que no existe.

- Pero a mí me han salvado -argumento sin argumentar, cuidando de que la sal exagerada del Mediterráneo no me perjudique las lentillas.
- Si te han salvado, entonces puedo creer un poco en tus dioses.
- Mola.
("¡Mola!")
No he vuelto a escribir poemas, ni el libro-manifiesto que empecé en un autobús, llorando, detrás de los versos de un amigo Dadá, ni siquiera me he sentado a rescatar del Limbo a los personajes que más he querido en toda mi vida literario-oculta. No le he pasado ninguna novela a mi editor, pero tengo un editor. Me he emborrachado en Malasaña al ritmo de unos mezcales que son gloria y no te quitan la conciencia. He comprobado que en Madrid hay, como dijo Ada, más maricones que personas. Ya no me pierdo en el metro, y tengo un amigo que trabaja en Antena 3. La corte de los milagros. La tele que no veo nunca, así me den dinero, y que, sin embargo, permanece como templo soberano en esta psique perturbada, por lealtad histórica. He dormido en El Postiguet y permitido que la arena me salpicase de silencio durante no sé si horas, siglos o sólo minutos. He echado mucho de menos a humanos que creo no me han echado de menos a mí. Me he licenciado una socia con la que cambiar el mundo, aunque sea empleando las pantallas en medio que sé que se pueden traspasar. He mandado a mi hijo favorito a casas de humanos a los que no he visto todavía, para que conozca ciudades que yo no conozco y lo miren ojos que a mí no me han mirado. He incumplido mi designio de no volver a ver a Vida en la vida, y le he dicho sin decírselo que tenemos un polvo mundo pendiente. Ay.

(Ay)
Voces del pasado se me amontonan, como en el Día de la Marmota, y me doran la píldora con vítores que una vez me pertenecieron. Porque, antes de morirme, una vez fui más válida que ninguna, y aún me queda una mala reputación a la que aferrarme. Ya no temo enfrentarme a los seres que más me importaron en el mundo, seguramente porque dejaron de importarme hace mucho y no me di ni cuenta. Tengo las pajas mentales a mil y no me escuecen. A veces me quiero un poco.
("Esa es la actitud")
Con todo el furor encima, a punto he estado de mandar por error un SMS subidito de tono a mi jefe. Gracias a Dior, mi pequeño móvil se ha portado bien y no lo ha hecho. Tener cosas.
Juro por la Estigia que hoy soy feliz.
18 commenti:
En la vida no hay que aprender nada, Larisa, porque detrás de una cosa viene la otra y hagas lo que hagas, siempre aparecerá algo imprevisible que antes no sabías. Porque la vida no se estudia, se vive. Quiero decir que se vive como se puede y nada más. Aprendas lo que aprendas no te servirá para la escena siguiente.
Vámonos pal pueblo Larisa.
Y que sea lo que Dios quiera.
Un día de felicidad vale más que ciento volando.
Mucha mierda en tu primer día de cadalso.
Besos.
Tecla tiene razón: la vida se vive.
Y, curiosamente, se vive aquí y ahora. Nunca ayer ni mañana.
Consentir que el ayer o el mañana nos desgracien el día es un poco tonto.
Aquí y ahora, Larisiña. Ahora que, a pesar de mis malos pensamientos, el códice ha aparecido y no lo teníais ni tu ni la Iglesia Católica(a quien yo adjudiqué el robo, con el consiguiente ingreso de fondos).
Larisa, si todo ese recorrido lo hubieses hecho con una cámara de vídeo al hombro a estas alturas tendrías un programa: Blogueros por el mundo...
Ah! Ahora ya sé en realidad eres un Electricista Gallego, el Códice te ha delatado...
Me alegra mucho que seas feliz (¡por fin!), y que quieras recuperar cosas que creíste perder cuando creíste morir.
Mándale tus hijos a tu editor, mujer. Hay más ciudades que conocer y más ojos que mirar.
Por cierto, espero que sepas quién soy, y espero que no pensaras que te ibas a librar de mí.
No vuelvas al Psiquiatra!!!
Creo en tu juramento, en tu hoy y en tu felicidad. Y en la Estigia, obvio.
Sigue mirando...
Te veo y soy feliz,
Beshos
Yo creo que siempre has sido válida. Otra cosa es que te olvidarás que loo eras.
Si hoy te sientes feliz, apunta la receta para mañana y pasado y...
Besos, locuela
Hey, qué le vamoh a hazé. Lo que tú digas, OK, claro, estupendo... mooola. ¡Ay, esa es la actitud!
Y la virgen del Rocío, ¿cuando vivía iba vestidica así? Como para no creer en ella, si es que la ves doblar una esquina y te da un susto que no se te olvida en toda la vida.
Otrosí: Me gusta cuando tachas, porque estás como presente.
Dentro de todo y dentro de todos y afuera de nada y ya no sé en qué metro podría encontrarte contando las baldosas del suelo, digo, dentro de todo vienes y escribes "Ya me quitó la dignidad, el virgo, hasta la patria. Ahora me dedicaré a recuperar las cosas que estaban antes que él. Y yo estaba antes que él". Entonces pienso que no todo está perdido, que la dinamita es sólo una leyenda de antiguos conquistadores... VEN!!!, vamos a un campo a cosechar verduras y darle zanahorias a los caballos que aran los perfumes de tu transmisión. Me gusta leerte y me gusta perderme en lo puro que hay detrás de todas tus entradas.
- Poseidón no existe, es mitología, es una estatua -sostiene mi amiga.
- ¿Y la Virgen del Rocío no es una estatua?
- La Virgen del Rocío existió de verdad.
- Ah, claro, claro.
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA (Y sabes que me cuesta horrores)
Lo demás, pequeña sonrisa dibuja, que también es valida.
Me encanta la fotico esa de la playa, me encanta la playa en si, tiene pinta de ser de esos sitios donde merece la pena irse para siempre. Donde colgar el remo y disfrutar-por una vez en la eternidad- de la corriente.
Besos-tartessos.
Sí a todos. Estoy fundida.
De vuelta ,te mando un abrazo de socia.
Quiérete más todavía porque sólo tú eres la que manda.
No lo olvides nunca,aunque yo no esté,aunque la arena te siga salpicando de olvido,aunque no cambiemos nada.
Tú y sólo tú.
Besos miles.
Y yo que había venido para que me llevaras la contraria.
Reyes:
¿Y el dinero, dónde está el dinero? Hay que untar a la familia del electricista.
Tecla:
La fiesta no, no puede parar, mi pulso se acelera cuando me besas, cuando me besas, cuando me besas, cuando me besas.
Nena, no words.
Pero yo también te quiero. Genia.
Mientes. Sólo entiendo el amor que se demuestra con zafiros. Dame tus zafiros.
Hoy me has emocionado y te daré un poco de mi oro para que lo vendas en Montera.
Besos.
Así que currando??
:)
Señora, yo no he pasado jamás por esa perniciosa calle que es Montera. Por suerte, Serrano queda lejos de esa chusma. No necesito el oro de cobardes que abandonaron la patria y trabajan para Hollande. Además, usted no tiene pinta de orar. Ore.
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