…La felicidad abría la boca
enseñándome los colmillos.
Mi amiga no nombra las cosas importantes. Cree que es mejor sugerir.
Y como no hay nada más bonito que llevar la contraria aquí os dejo una palabra, Barraca, pues se me hace muy difícil sugerir cómo huelen las morcillas, la panceta o el café de olla. Sé que su Dios preferido me perdonará, y ella por nombrarle.
Todo empezó antes que Blablacar, pero esta nos echó una mano. No así Eolo and company, y no sería como dice mi amiga por falta de devoción, pues ella durante dos noches, se convirtió en su más bonita imagen. Tanto, que ya no sé si era lluvia o si eran sus babas lo que secábamos de las sillas.
(El enemigo)
Hacía tanto frío, que dos días después aún teníamos ganas de resguardarnos pensando en destinos vacacionales tan queridos por ambas como Córdoba o las Islas Canarias. Pero nuestro desprecio a etnias y razas inferiores nos volvió a la realidad.
Si tuviera oro lo vendería para que se repitiese y poder verla de nuevo todo el día enseñando los dientes de tanta felicidad, como su cantante favorita, Isabel Pantoja. Pero ella tiene razón cuando dice que hay ciertas cosas que han de ser efímeras para poder valorarlas.
Pero no fuimos a filosofar, por un día no. Pues el Yo Niño de Freud brilló más que el padre o el adulto y tanta ilusión en el mismo tarro lesionó a mi amiga un dedo y aprovechó la sangre para pintarse las uñas. Un golpe en la nariz me llevó de nuevo al Yo Padre, pero mi tamaño menguó de nuevo al ritmo del chocolate caliente y de la coca como relajante nasal.
Una vez en casa visualizamos los regalos y decidimos dar la mayoría a familiares. Después hicimos experimentos Dadá con el gatete y lógicamente terminó enseñándome las amígdalas. Amígdalas es una palabra que me gusta.
No os voy a contar más porque no sé sugerir más, de hecho no lo he hecho, espero que sea José Luis quien perpetre esta entrada para que mi Nix, Larisa, no se dé cuenta.
Socia, que te quiero.
Al resto, bello y cariños.
("Un beso")
Carlota.





11 commenti:
Genial que lo pasarais tan bien,mira por donde por un pelín no pude conocerte, una pena, así hubiera pasado del nivel de "un comentarista del blog"
Besos y salud
Por aquí te espero, besitos
Y yo no estaba. Buahhhh.
Estoy espeso, no me entero de na.
Saludos Carlota.
El que habría hecho auténticos experimentos Dadá con las morcillas habría sido el gatete.
Veo que la felicidad(como la música) amansa a las fieras. :)
besos, mujer feliz.(Sólo lo sugiero, ¿eh?)
Yo quiero verte vestía de huertano!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!..
¿Lo cualo?
Ainsss esta cabeza mía.
Bess
veo que "yo estoy bien, tu estás bien" de William Harris ha dejado huella juas! yo es que tengo un pelin caos mental entre la niña, la madre y la adulta jamía pero a pesar de tener la cabeza un tanto hueca o de ser igual algo etéreo que no efímero, intentaré hacerme una idea.. me lo repite mi padre cada día.. jatétú que fue el primero en darme a conocer semejantes tochos.. dato_ no dio resultado pero eso ni se lo digo por razones que me guardo...
en definitiva.. que no me pego un tiro en la rodilla, me las dejo largas y espero a que me digas si mojaste churros con el chocolate.. la curiosidad me desespera!!
chorrada que te he largado diossss
Que bueno verus ese día tras la morcilla. Nos vemos de nuevo el 23 con Marcelo en el 2D.
Id rasuradas, por favor, no me dejéis mal.
Besos y cariños.
A mi me parece también que sugerir es mejor que decir las cosas a la cara.
Decía una psicóloga amiga mía, que no se puede convencer con la razón desde la razón y que lo que hay que hacer que el sujeto lo descubra. Pues eso. Que no tienes que decir el sabor de la morcilla. Le das un trozo y ya está.
Sí, sí. ya lo sé. Soy muy mala haciendo gracias. Y mucho menos diciéndolas. De verdad Larisa, hacer humor no es mi fuerte.
Pero sé otras cosas que igual te encantan. ¿Quieres que te deje mi sombrero? Te sienta tan bien.
Un abrazo, princesa.
Carlota,
No dejes que esta mala muhé perturbe tu ego.
Esconde el oro.
Y no la dejes dormir a tu vera... que ronca.
Besos a las dos.
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