Hoy quiero confesar, como dice la canción, que la otra noche me acosté pensando en ti y sonriendo mucho. Que, hoy por hoy, creo que el único ser vivo por el que podría replantearme romper mi promesa de celibato voluntario eres tú. Que llevaba muchos meses sin coger una mano masculina que no fuera la de mi mejor amigo en una borrachera de Lunes. Y que tienes los ojos del color del Santa Teresa con Coca-Cola, a la par que transparentes y profundos. Vamos, abono de primera para volverse cursi.
Dado que tú sí apoyas la valía del amor en los tiempos del Feisbuc, y mi Nieve también, sé que te gusta toda la música que a mí me repele, que aborreces a una de las cantantes de quien me sé todos sus temas, que no te pierdes un partido de fútbol y que babeas por Pilar Rubio lo mismito que yo por Marc Clotet. Seguramente eres extraordinario, pero eso no lo pones en tu perfil.
Yo, que soy más de vida verdadera, de sudar a medio metro de tu cuerpo antes que a medio metro del ordenador, yo llevo un par de semanas alegrándome la vista y la vida cada vez que te veo. Es decir, todos los días. Atención, se avecina cursilería:
No sé tu edad, ni sé si estás casado, si tienes novia, si eres homosexual, zoofílico, copófrago, virgen o devoto de San Antonio. No sé si te duele el alma o si lloras algún día, no sé si te gusta la mostaza dulce o si conoces las canciones de Rafa Pons. No sé si quieres a tus amigos o los mantienes para no estar solo, no sé si has salido de España, si has visto llover ante el Coliseo o te ha golpeado la sal del Tajo junto a la Torre de Belem. No sé si estás enamorado ni si volverás a estarlo, si has sido puta, traficante o agnóstico. No sé absolutamente nada de ti. Sólo sé que me gustan tus dientes, las arrugas que se te forman en el rabillo de los ojos cuando sonríes, los lunares que tienes en el cuello y la sensación que me pincha en la sangre cuando te intuyo en mi retaguardia.
Junio de 2008. Vida manifiesta que odia el tabaco, así que antes de besarlo fumé más y mejor a propósito.
Hoy en día. Tú manifiestas que odias el tabaco y yo voy y me lo dejo de cuajo.
Dime, dime, dime si estoy loca...
Te cuento que también pienso dejar los tacos y sugieres que no lo haga. Que en La Ladera city los tacos están a la orden del día. Ahora estás de fiesta, como te encargaste de repetir ayer por activa y por pasiva, y yo estoy con las luces apagadas. He invitado a mi ex marido a tomar una copa esta noche para hablar de lo divino, lo humano y de lo mucho que nos necesitamos pese a llevar cinco años sin tocarnos y seis sin querernos. No sé si le hablaré de ti. A medida que pasan los minutos, con mi Nieve en los toros, mi Mari en su convalecencia espiritual y E. bebiendo ginebra y tónica para celebrar su liberación sindical, no hago otra cosa que pensar en ti. Esto no lo tenía yo en previsiones. Pero, qué coño, va a ser que esto sí es vida, que estoy sintiendo algo.
Se parece a la ilusión.
13 commenti:
Enhorabuena por todas estas sensaciones que despiertan por dentro sea o no sea tangible...
Curioso e interesante texto!!!
Beso y gracias por venir a visitarme, Lascia
Hola, eres bienvenida en mi casa, como has llamado a mi blog. Por lo que leo eres interesante y muy humana, por eso supongo esta necesidad de escribir.
¿Lo de la cofiguración en italiano es por algo? Io adoro l'italiano!!!!
Je, je...
Eso... vete al dicho: "Que sarna con gusto no pica" y que "Para granos, la molienda"
Je, je...
No querías tacharlo, ¡se siente!, nunca mejor dicho.
El beso de hoy pídelo a Dani, je!
Jajajajajajajaja, me encanta, me encanta leerte!!!
Y ser cursi a quién le importa Larisa, al fin y al cabo la vida es un segundo!
He disfrutado miles, jajajaja.
Un abrazo grande sin humo.
Mardita zea!
No consigo arreglar el Messenger....
Besitos y salud
Dicen por aquí en Escandinavia que si tienes mucho dolor es porque estás llena de vida.
Genial tu manera de escribir.
un abrazo sonriente de mañana con sol.
Ian.
Me he quedado enganchada a tu modo de describir las cosas. Me ha llamado mucho la atención el subtítulo de tu blog (te lo dice alguien que estuvo años viviendo la vida a travás de una pantalla, y ahora ha descubierto la bella y cruda realidad).
En cuanto al amor lacerante, yo ya dejé de creer en él, y es toda una liberación... pero quizá valga la pena sentirlo de vez en cuando... sólo de vez en cuando... dos o tres veces en 80 años.
Un abrazo, te sigo.
Pues te darás cuenta de lo que brilla una cuando la ilusión la habita. Te transforma desde dentro e irradias a las afueras y, aunque la tormentas se sucedan a tu alrededor, no hay gota que te moje.
Niña, no renuncies a eso nunca y si no cuaja, que te quiten lo gozado.
Besos
Mira que eso que cuentas engancha más que el tabaco y cuesta más dejarlo.
Un paso antes de saltar, solo un pensamiento, vivir sin vivir no vale la pena.
Suerte.
Así que estamos de confesiones... bien, me gusta escuchar. Pero en silencio, no opino, esto es demasiado personal. Sin embargo, sí puedo desear cosas, y te deseo lo mejor, ¡que todo sea para bien!
Saludos.
Muchas Gracias Total
Nada de cursi, tu escritura es inconfudible, niña. Sincera como pocas.
Abrazotes,
Es tan auténtica y refrescante tu manera de (d)escribir que me tienes enganchada jeje
Así que dejas de fumar por un Dani, mmmmm... bueno, apunta cuántos cigarrillos fumabas para luego no duplicar la tasa de nicotica... jo, qué borde que soy
espero me des abrazo a pesar de :)
Qué bien me vendría un Dani en mi vida para dejar de fumar... Es una bonita etapa ésta en la que te ilusionas con alguien a quien todavía no conoces bien y te entra la impaciencia por conocerlo del todo... Yo lo echo de menos.
Besitos
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