mercoledì 3 ottobre 2012

:___)

¿Qué pasa cuando un cantante que no te gusta especialmente y que hasta te tiene bloqueada en Twitter por recordarle su pasado menos reciente va y saca una canción que te rinde homenaje? Pues que ya tienes banda sonora para el día 10, que la pones en bucle en casa y que el karma se descojona, sí o qué.





lunedì 1 ottobre 2012

Míster Pelocho, arreste-nos

De un tiempo a esta parte se me pasa a diario por la cabeza robar carteras en el metro. Quizás debería avergonzarme de ello, pero en realidad de lo que me avergüenzo es de no haber tenido aún el valor de sustraer ninguna. Quién sabe si entonces, con el parné hurtado a simpáticos turistas y/o ejecutivos medios con residencia en el extrarradio, podría pagarme el viaje a Delfos sin necesidad de recurrir al dinero de mis hijos, esto es, sin necesidad de donar óvulos.


La semana pasada robaron el bolso de una amiga de una manera sencilla y temeraria. Tan sencillo y temerario como es dejar tu macuto encima de la mesa de un local de Lavapiés –barrio cuyos moradores no hacen honor a su nombre– mientras sales a la puerta a echar un cigarro. Todo ocurrió antes del recital de un señor que tiene ego para abastecer a todos los emos de Europa, que gritaba muy fuerte que ¡¡SIN VIVIENDA NO HAY VIVIENDO!! y que fue el impulsor de aquel maravilloso blog de poetas feroces que tantas alegrías nos reportó una madrugada. No obstante, Neorrabioso se merece mis respetos, porque también es responsable de pintadas como esta:


Volviendo al robo en sí –yo no he venido aquí a hablar de poesía, dado que no sé leer–, la damnificada, nerviosa, me pidió que fuera yo quien telefonease al 091 para proceder de los trámites habituales en estos casos (denunciar los hechos, que se han llevado el DNI, deme usted el número para anular las tarjetas, etcétera). Llamé, se puso un señor, di los datos pertinentes, blablá, sí, sí, y el poli me facilitó el presunto teléfono de Caja Madrid al que acudir en estas urgencias. Vale, llamando, oh:

El número marcado no existe

Valga por delante el beneficio de la duda, quizás he pillado el número mal, vuelvo a llamar al 091, sí o qué, se pone otro poli, me pasa un teléfono diferente, vale, llamo a este, pero…

El número marcado no existe

("Qué le vamoh a hazé")

Menos mal que el 091 es gratis. Tercer intento. Se pone un poli diferente. Tercer teléfono. Esto es más difícil que entrar en directo con René Philippe Vilmont. Oh, al menos este da línea. Al tercer tono descuelga este señor.


- Buenas noches, le atiende Néstor de María, ¿en qué le puedo ayudar?
- Hola, buenas noches… Mire, es que me han robado el bolso esta noche, he llamado a la Policía y me han dado este número para anular la tarjeta.
- Sí, cómo no. ¿Cómo se llama usted?
- Larisa.
- Bien, doña Larisa, lo primero, ¿cómo se encuentra?
- ¿Perdón?


- Sí, cómo no. ¿Cómo se encuentra? ¿Cómo se encuentra usted tras el robo? ¿Está tranquila? Esté tranquila, nomás. Lo importante es que esté usted bien.
- Eh… Sí, sí, estoy bien. Pero quiero anular la tarjeta. Es lo que me urge.
- Bien, dígame el titular de su American Express.
- Ehmm… No, no tengo American Express. Mi tarjeta es de Caja Madrid. Creo que la Polic…
- Este es el teléfono para anular su tarjeta American Express, doña Larisa. Pero lo importante es que usted esté bien.
- … se ha confundido. Vale, vale, muchas gracias, buenas noches, chao…


Cuarto intento. A ver si por fin entro en directo y puedo hablar con René, que lo veo todas las noches. Ay.

(Ay)

- Policía, buenas noches.
- Eh… hola. Mire, he llamado cuatro veces, no sé si he hablado contigo o con un compañero tuyo, la cuestión… que me han robado el bolso, estoy intentando conseguir el teléfono de Caja Madrid para anular la tarjeta y me habéis dado ya dos que no existen y otro que corresponde a American Exprés. A ver si tú…
- Pues llama a los Pelochos.
- ¿Perdón?


- Llama a los Pelochos -insiste el agente-. Llama al 11888. Ellos lo saben todo, seguro que tienen el teléfono que necesitas.
- Va… vale…


Que la Policía de Madrid nos remitiese a los Pelochos es una anécdota al lado de lo que presenciamos un rato después en la Comisaría, con agentes ociosos en la puerta y un jefe literalmente durmiendo en la oficina a quien despertó nuestra presencia y la intención de formalizar la denuncia del robo, sí o qué.


Dado que, al sustraer el bolso, también se habían llevado las llaves, tuvimos que emplear nuestro ingenio, encanto y belleza natural para convencer a los policías de que era importante, cuando no imprescindible, que una patrulla nos acompañase al hogar, no fuera a haber en el salón una comuna de rumanos o, peor aún, extremeños.


Al final, uno de los muchachos que terminaba su turno se ofreció amablemente a acercarnos, haciendo uso de su coche particular, y hasta subió al piso e inspeccionó cada una de las habitaciones –ducha incluida– para cerciorarse de que no había extremeño ratero alguno en el habitáculo. El diligente agente completó la misión y se retiró, aunque personalmente no me habría importado que se quedase en el sofá haciendo guardia toda la vida, o al menos toda la noche, porque su sola contemplación inspiraba a entonar esto:


Por cierto, los Pelochos nos facilitaron a la primera el teléfono de Caja Madrid para anular tarjetas que, por cierto, también podríamos haber hallado en cualquier cajero de la ciudad, pero es retraso mental tiene estas cosas.


Luego, a gran escala, ves hostias en las calles y a portavoces de la Policía diciendo en Twitter esto…

... y esto...


… y al simpatiquísimo director de La Razón denunciando que el Sábado en Neptuno lo que aconteció fue un gran botellón, pues se consumieron 5.000 cervezas, el mismo número que Ortega Cano guarda en el que fuera vestidor de Rocío Jurado, que consumirían Massiel, Leandro de Borbón y Mila Ximénez si quedasen a tomar el aperitivo o que Esteso y Pajares demandaron durante el rodaje de ‘Los bingueros’.

(Peligroso colono mahometano incitando al alcoholismo el Sábado en Neptuno)

No me salen las cuentas. Si, según datos manipulados oficiales y tirando por lo bajo, allí éramos 6.000, mil de nosotros nos quedamos sin birra –mis acompañantes y yo, por ejemplo, pasamos la tarde a fuerza de Cola-Cao– y los otros 5.000 sólo tomaron una. Si, calculando la capacidad de la plaza basándonos en convocatorias como la misa del Santo Padre en verano de 2011 o cualquiera de las victorias del Atlético de Madrid, allí había decenas –cuando no cientos– de miles de personas, 5.000 cervezas me parecen pocas, Paco, sí o qué.


De lo que piensan los responsables de este blog sobre los movimientos sociales, la Revolución y el cómo gestionar estas cosas hablaremos otro día, aunque detallaremos que nos preocupa bastante que el señor Enrique de Diego, autor de estas perlas a los catalanes…


Se una ahora al pueblo al que tanto escupió desde las filas de Intereconomía, escriba esto…


… y se haga fotos como esta. Pero otro día, que esto está tomando tintes muy solemnes y yo hoy tengo que rellenar unos papeles sobre la PAC.


Con lo de Madeleine, mi caso favorito Ever, aprendí que, cuando quisiera asesinar a alguien, lo mejor era llevármelo a Portugal. De un tiempo a esta parte, y viendo casos como el de José Bretón o hace unos años el de Dolores Vázquez, cada vez se difumina más la idea de que la Policía española pueda ser así…


... cuando en realidad es así:


De momento, seguiré viendo si me atrevo a robar carteras en el metro. Lo cierto es que, si no estuviese en el Ministerio, me resultaría bastante más fácil. Soy una bellísima persona. Y, si me tienen que atrapar, que sean los Pelochos. 


domenica 23 settembre 2012

La gran aventura de Sandra y un papagayo de nombre Brandon

Todo transcurrió en un día normal, al menos para mí. Sobrevolaba los cielos de la ciudad montado en mi alce volador llamado “Bullwinckle” en búsqueda del caos, de la destrucción, del mal. El mal está por todas partes, pero cada vez que me enfrentaba a él, salía victorioso. Pero esta vez era distinto. El mal era de un olor fecal, persistente, y esta vez el mal adoptaba la forma de un ser que había salido defectuoso de una fábrica de pesadillas. El alcalde me llamó, apesadumbrado, diciendo que esto era el fin. Al escuchar esas palabras, me arranqué la camiseta mostrando al alcalde mi portentoso torso, y alcé la voz, gritando “AL MAL DERROTARÉ PORQUE JODER, JODER SOY MUY CUQUI”. E invoqué a mi alce volador, a mi Bullwinckle, sabiendo que esta vez el mal iba a ser derrotado de una vez por todas. Cuando llegué al lugar dónde estaba él, sentí varios escalofríos. Esa criatura no era de este planeta, ni tan siquiera de este universo. Mirarle era como observar un abismo plagado de tus peores pesadillas.
Era un papagayo gigante con pajarita y bombín. De 56 metros. Se llamaba “Brandon”. Su ferocidad era incomparable. Movía su cabeza mucho y era capaz de esquivar los rayos que le salían de los ojos a mi alce Bullwinckle. Y…y…y…
Y realmente no hacia mucho,a lo mejor le daba por moverse un poco y aplastaba una cabina telefónica, y poco más, pero luego se arrepentía y pedía perdón. Pero aún así, realmente temía de qué era capaz esta monstruosidad y al final me quedé paralizado, incapaz de atacarle.
“Mejor será no hacer nada, Bullwinckle” dije.
Y pasaron muchos minutos, incluso años. 56 años. 67. 70. 80. Y cuando cumplí 134 años, dejé de mirar los ojos del papagayo y fijé la mirada en la ciudad que quedó completamente arrasada. Bullwinckle me dijo que mientras miraba al papagayo, un robot que bailaba breakdance del siglo 34 había acabado ya con las vidas de todos los habitantes de la ciudad. Cuando me lo dijo, Bullwinckle murió de un derrame y el cadáver del papagayo me aplastó.
Todo había sido una horrible pesadilla. Me desperté de la cama dando un respingo. Sudando. Miré por la ventana. Nublado. Abrí mi cajón para buscar a los Modern Talking pequeñicos. Me dijeron que era “Martes” y empezaron a cantarme “Brother Louie”. Empecé a tener tics nerviosos como bizquear y mover mucho el hombro derecho, porque cuando una canción me gustaba me pasaba eso, también eyaculaba sangre, pero eso no os interesa, de verdad que no.
Ah, era martes. El día que había quedado con Lucía en la cafetería. Pronto iba a ser su cumpleaños y presentía que esto que guardaba en mi bolsillo era el regalo perfecto. Algo pequeñito y arrugado.
Salí de mi casa con alpargatas de bebé puestas en mis manos, arrastrándome por el suelo. Luego la gente me miraba mal por la calle, me miraban muy mal, pensando seguramente que hay que ver qué mal está que necesita ayuda psicológica estos tipos no deberían salir a la calle mejor están en un psiquiátrico, y yo no estaba loca. Loco, perdón. Yo podía escuchar los grititos de las hormigas al ser aplastadas por un cruel zapato humano. Se ahogaban en su propia sangre. No soportaba sus gritos de dolor, me taladraban el cerebro. “mami mami ayúdame ayúdame mami” y su madre intentaba sobrevivir escondiéndose en una lata abandonada, ignorando a su hijo, sabía que no podía hacer nada, que si intentaba salvarle significaba su segura muerte por aplastamiento. También podía escuchar los gritos de emoción de una lata cruelmente abandonada por la calle cada vez que una hormiga entraba dentro de ella para esconderse, decían “por fin tengo un amigo” y lloraban, lloraban mucho las latas.
Después de pisar una lata sin querer y escuchar algo como un crujido, entré en la cafetería. Ahí estaba Lucía. Era la mujer no imaginaria más hermosa que había conocido. Morena, con una larga melena, ojos azules y penetrantes, soy incapaz de describir a una mujer, y sus senos eran del tamaño de, no sé, de cabecitas de bebé. Éramos amigos desde hace bastante tiempo, demasiado tiempo, pero quizás no el suficiente para ser algo más que..bueno, amigos…tener amigos está bien, pero yo quería algo más con ella, no sé, ay, jopetas. Siempre entre nosotros existía algo de tensión, ella a veces no podía entender las cosas que hacía (Sandra me decía que acostarme con peluches de los Fraggles a los 30 años no era ni medio normal, a lo que yo le respondía con un “ñiah” que no significaba nada). Yo no me atrevía a dar el primer paso, ella tampoco, y si algo funciona, mejor no lo cambies, eso me dijo, no sé, un fraggle.
Al principio confundí a Lucía con un cenicero, luego sorbí un poco de cerveza y algo blanco del cenicero, y me senté para hablar con ella.
- Hola, Lucía.
- Bueno, qué, qué me querías decir.
- Tengo una cosa para ti, te va a gustar, ya verás. Mira (meto la mano en un bolsillo)
- Eh, usted.
- ¿qué?
(un tipo algo irritado disfrazado de trovador con un mostacho gigante, se dirige hacia mí)
- Acabo de notar sus deditos tocando el interior de uno de mis bolsillos.
- Usted perdone. Me he equivocado de bolsillo, quería mirar el mío.
- Y ni siquiera estaba al lado suyo. Estaba fuera de esta cafetería.
- No sé cómo ha podido ocurrir.
- Ni yo. Porque estaba fuera de esta cafetería y, es más, yo estaba en Katmandú, ni siquiera sé qué hago aquí ahora mismo.
- Le prometo que no volverá a pasar.
- Te parto la puta boca si me vuelves a hacer algo así, hijo de puta.
(y se desvaneció. Sandra parecía preocupada)
- Oye..una cosa..¿con quién estabas hablando?
- ¿No le has visto? Un tipo se acaba de cabrear conmigo, sin razón.
- ¿Quién?
- De Katmandú.
- (mirando hacia los lados, nerviosa) si, claro. Ya. Bueno. De verdad, acabemos esto cuanto antes. ¿Para qué me has invitado? ¿por qué en esta cafetería? Odio esta cafetería. ¿y por qué el camarero es un pato?
- Son chulis. Los patos, digo.
- QUE ME DIGAS QUÉ DIABLOS QUIERES, DE VERDAD.
- Bueno, voy a volver a buscar en mi bolsillo, y te daré lo tuyo.
- ¿Qué?
(al fin lo encontré. Lo puse encima de la mesa. Era enorme. No paraba de moverse, estaba algo nervioso)
- Esto es un salmón.
- Uy, perdón.
(volví a buscar en el bolsillo. Lo encontré)
- Es esto.
- ¿Una entrada?
- Pero no una entrada cualquiera. Es…es…
- ¿”CIRCO DE RODY ARAGÓN: AHORA CON UN 5% MENOS DE LEONES INVISIBLES”? ¿qué significa esto?




- Tu regalo de cumpleaños.
- ¿Me invitas al circo….al circo de Rody Aragón?
- Si.
- Sorprendentemente, iré encantada porque de alguna forma u otra la trama debe avanzar. Debes reconocer que no tienes ni puta idea de escribir una historia decente que no se haga tediosa y aburrida al leerla.
- Intento mejorar :/
- ¿Eso es un emoticono?
+ si.
- Y acabas de poner un símbolo de sumar en tu última frase. Mira, de verdad, me voy de aquí. Y espero que el circo valga la pena.
- Te prometo que va a ser el día más feliz de tu vida, Irene.
- Me llamo Sandra.
- Es verdad.
- Tu salmón se acaba de meter en mi pantalón.
- Quiere comerte la uretra. Es normal.
Dejé la cafetería, y regresé a mi piso. Cuando abrí la puerta los Modern Talking pequeñitos se habían multiplicado de una manera asombrosa y de sus bocas salían pterodáctilos del mismo tamaño con corbatas con forma de piano. Asustado, salí del piso y puse un cartel de “NO ENTRAR. ¿¡¡¡¡PTERODÁCTILOS!!!!?” porque eso era lo mejor. Debía abandonar mi hogar, le había cogido cariño a ese pisito, recuerdo aquel día que jaja, dios, qué risas. Muchas lesbianas acabaron ahogadas.
No me quedó otra que vivir en los anillos de Saturno. Pero esa es una historia mucho más interesante que esta, y no creo que os interese, es más, dudo que alguien pueda soportar leer más esto, muchos se habrán suicidado por mi culpa. No, tú no. No te metas esa pistola en la boca, no aprietes el gatillo, que los gatillos hacen “plingui flojer” y no les gusta que les toques eso. A mí tampoco me gusta que me toquen el plingui flojer.
Y por fin, después de demasiadas cosas triviales que no aportan absolutamente nada al texto, por fin era el día.
Estaba excitado, casi en periodo de ebullición: Era el día del circo de Rody Aragón.
Sandra estaba, no sé, mustia, si. “Mustia” es la palabra. Dudo mucho que alguien en este mundo estuviera tan feliz como yo, ya que los edificios, las nubes, y los pajaritos a mi alrededor no paraban de sonreírme y de cantarme “Chim chímeni, chim chímeni,
chim chim cherí, la suerte, la suerte detrás va de mí”. Sandra decía que no veía ni escuchaba nada, pero claro, si es que es mustia, qué va a ver, de verdad.
Y allí estábamos, llegamos al lugar más feliz en el mundo después de Disneylandia o Auschwitz: EL CIRCO. Y esperaba todo lo chachipiruli del circo: La gente que traga fuego, los osos con gorritas con hélice montados en monociclos, los elefantes que devoran gente que tragan fuego y defecan osos con gorritas con hélice que saben montar en monociclos…pero…nada más lejos…Solo veíamos una minúscula carpa y un cartel clavado en el suelo que decía “vienvenudos a Álcacer”. Parecía escrito con sangre.
Decidimos entrar a la carpa. Nos sentamos y Sandra insistía en marcharnos de allí. En la carpa solo estábamos nosotros, nadie más estaba ahí. “Tengo un mal presentimiento”, repetía Sandra mientras sus manos no paraban de temblar, y yo le tranquilizaba con un “yo aún recuerdo a Brandon”. De repente, empezó a sonar “La tía Enriqueta” de Chimo Bayo, y con varias ráfagas de luz, apareció una vaca con una gorra puesta al revés y una camiseta de “HEIDI METAL”, en el escenario. Una voz estruendosa nos anunciaba el comienzo del espectáculo. “El mejor espectáculo del siglo, una lluvia dorada de adrenalina demasiado épica para sus ojos y para su paladar. ES LA MONDA. ES LA RISIÓN. ES EL CIRCO DE RODY ARAGÓN” y justo cuando acabó esa frase, la vaca empezó a hacer el sonido de un pavo y a volar.
- Esto supera a lo que vi en el útero de mi madre, Sandra.
- Es imposible que esto sea REAL, esa vaca..esa vaca seguro que está sujeta con cables y puede volar, si, eso es, por eso vuela.
- ¿Pero has visto lo que está haciendo ahora mismo la vaca?
- Esto es….no sé….no se puede describir con palabras.
- Nadie puede.
- Ni tan siquiera el autor de este texto.
- Bastante ambiguo esto.
- Ya ves.
Cuando acabó la vaca de hacer…eso…un oso salió al escenario. Pero no un oso normal. Era un oso que lanzaba rayos láser con sus ojos. Y por alguna extraña razón, tenía piernas de bailarina de cabaret..
- No creo que puedan superar esto, Sandra.
Y 20 minutos después, vaya que si, elefantes montados en motocicletas saltando un aro gigantesco en llamas, gladiadores contorsionistas que explotaban, gallifantes con zancos haciendo juegos malabares. Pero eso si, lo de la vaca superaba todo eso. Increíble, en serio.
Poco quedaba para el final. Se abrió un telón al fondo del escenario mostrando una pantalla enorme. Era Rody. Solo aparecía su cabeza. Parecía flotar.
- ESPERO QUE LO ESTÉIS PASANDO BIEN. HAHA RISA DE RODY ARAGÓN CON LA QUE TE RIES MOGOLLÓN. VOY A HACER ALGO DE MAGIA, VOY A SACAR DE MIS DIENTES A MI HERMANO. MI HERMANO EMILIO.
- HOLA SOY EMILIO ARAGÓN Y MOLO MOGOLLÓN.
- VAMOS A EMPEZAR A REÍRNOS AL MISMO TIEMPO POR EL MISTERIO Y ESO (se empezaron a reír de forma estruendosa, y de repente todas las luces se apagaron)
Noté cómo Sandra apretaba intensamente mi mano derecha. Estaba confundida, y mustia, siempre eso, mustia siempre..o al menos eso creía-
- Tengo miedo, tengo mucho miedo. Nunca te he dicho esto, pero creo…creo que te quie
Y justo en ese mismo instante, Rody se apareció al lado de nosotros. Estaba sentado, sus ojos brillaban de forma intensa. Empezó a hablarnos.
- Chicos, quiero que me sigáis.
- ¿Dónde, Rody Aragón?
- Vais a conocer MI SECRETO. Os lo merecéis, por ser un público tan excelente.
- ¿Por qué?
- Llevábamos años en la más absoluta miseria, años sin acoger a gente tan ilusionada como vosotros. Estábamos por renunciar a nuestros sueños por culpa de la falta de espectadores, pero vosotros nos habéis devuelto la fé y la esperanza en esto. Es mi manera de agradecéroslo, enseñando los secretos de algo tan inmenso como esto.
- Qué bonito, de verdad.
- Pues cerrad bien fuerte los ojos, esto no ha hecho más que comenzar.
Rody chasqueó los dedos y de repente, comencé a sentir lo mismo que Sandra. Sentí miedo. Pavor. Escalofríos. Nos había teletransportado…y estábamos encerrados en jaulas. Como si fuéramos, no sé, negros.
- BIENVENIDOS AL CIRCO DEL HORROR.
A nuestro alrededor veíamos a personas también encerradas en jaulas, como nosotros. Pero algo les había pasado. No parecían normales. Muchos tenían trompas de elefante como nariz, piernas de avestruces, tentáculos saliendo de las orejas, e incluso podía ver a un papagayo parecido a Brandon. Sentíamos repulsión al ver esto. Sandra se mostró osada y decidió preguntar que a cuento de qué venía esto si antes le había gustado lo de la vaca. Rody frunció el ceño y la respondió.
- ¿A qué viene esto? Quiero crear al ser humano más esperpéntico posible, quiero crear un ser tan vomitivo que su sola visión provoque suicidios en masa. Eso quiero. Y lo hago con esta máquina tan enorme y tan propia de alguien tan malvado como yo, Rody Aragón, QUE CAIGAN RAYOS LE PIDO A DIOS. No en serio, que caigan rayos, que quiero un ambiente así como tenebroso o algo, algo así chupi. Y bueno, hasta que no caigan rayos no voy a volver a hablar, que soy muy tozudo yo, eh. Venga, todos a mirar vuestros relojes y que nadie ose en dirigirme la palabra hasta que no caigan unos buenos rayos que acompañen mi risa malvada.
(pasan 4 horas, 59 minutos, y 59 segundos)
- Pues no caen rayos ni nada.
- Sandra, de verdad, no te metas que esto lo veo chungo.
- NO HAN PASADO NI 5 HORAS Y
- ahora si que han pasado
- QUE TE CALLES, VACA FLOTANTE.
- Aquí ya no se sabe quién habla, hay muchos interlocutores.
- SOY YO. UNA VACA QUE VUELA.
- Qué cosa tan subnormal.
- ¿ME LO DICES A MÍ, A RODY ARAGÓN?
(sus ojos empiezan a ser de un rojo intenso, casi diabólico)
- No, no, espera, no, se lo decía a la vaca, esa vaca que tienes detrás, que puede volar. La de la gorra al revés. No sé qué estoy diciendo. Estoy algo confusa. Y mustia. Eso también.
- VAS DERECHITA A LA MÁQUINA DE MUTACIONES ESPERPÉNTICAS. FOFITO, CÓGELA.
Sandra no paraba de patalear, de gritar, de pedir socorro, yo no podía hacer nada…se la llevaban…se la llevaban…al amor de mi vida, debía hacer algo.
- TE QUIERO, SANDRA.
- Perdona, ¿qué has dicho? Es que estoy dentro de la máquina y todo se oye, no sé, como a lata, o algo.
Intenté abrir la jaula a cabezazos, pero no servía de nada. De repente, algo salió de mis pantalones.
- Muy buenas, soy yo. El señor Salmón.
- ¿Puedes coger las llaves y liberarme de aquí?
- Claro, hombre. Vaya pregunta.
El salmón escapó de la jaula, y Rody empezó a agitar los brazos.
- Dios santo, mi archienemigo, el señor Salmón.
- Cuánto tiempo.
- 325 años, nada menos.
- Esta vez no te saldrás con la tuya, Salmón.
- Dame las llaves.
- No quierou.
- Unas hostias como buenos panes te vas a llevar, mameluco.
De repente, el señor salmón fue devorado por el papagayo que se parecía tanto a Brandon. Y Rody se empezó a reír muy fuerte, y decidió regocijarse del momento justo antes de darle al botón que ponía en funcionamiento la máquina de mutación esperpéntica.
- Pues ahora he decidido que voy a pulsar el botón de la forma más lenta posible para regodearme de este momento tan tenso que acabo de crear, y para nada ningún papagayo con cierto parecido al mismo papagayo con el que sueño a veces y se llama Brandon me va a chinchar el momento este tan intachable que me he creado yo, vuestro Rody, amo y señor.
Justo en ese mismo momento, el papagayo le dio un sonoro puñetazo a Rody por alguna razón desconocida, quizás sirva para dar cierto giro dramático a esto que está a punto de terminar, de verdad. Falta poco. La autora de este blog acaricia su revólver en este mismo instante y más me vale que esto tenga un final, no sé, con cierto sentido, aunque bueno, papagayos y salmones parlantes, que le jodan a esto.
- NO PUEDE SER. DERROTADO POR UN PAPAGAYO. YO. RODY. ARAGÓN. PAPAGAYO. RODY ARAGÓN SUFRE SOBRECOMBUSTIÓN POR PENSAR DEMASIADO Y ESTÁ A PUNTO DE HACER CATAPUM. JEJE JEJE MIS OJOS MIS OJOS ME HE QUEDADO CIEGO MI MASA CEREBRAL SE DERRITE Y SE SALE POR MIS ORIFICIOS NASALES DESCRIPCIONES HORRENDAS YO. FIN. SE ACABÓ LA FUNCIÓ
Y Rody, explotó. Sin más. Sus sesos esparcidos por toda la habitación. Pero el papagayo también explotó con él, y el mandó cayó al suelo provocando un cortocircuito en la máquina. Salían rayos de la máquina, ruidos espantosos. La máquina paró de funcionar. No se veía nada, una nube de humo lo inundaba todo. Una sombra algo borrosa podía contemplar. Era ella. Sandra. Estaba bien.
- Sandra, ¿estás bien?
- Creo...creo que si…no sé…me noto extraña. Noto como cosquillas.
- Deben ser los sesos de Rody, que acaba de explotar. O los restos del salmón.
A Sandra la notaba un poco rara, no sé…un poco más alta de lo habitual.
- Dios santo, Sandra, te noto un poco más alta de lo habitual.
Y Sandra empezó a crecer. Al principio, 2 metros, 3, 4, 5, 6, luego ya no. Pasaron 5 horas. Ahora si. Pero no mucho.
- SALID TODOS DE AQUÍ.
- Sandra, Sandra..por todos los frijolitos, qué está pasando.
- NO LO SÉ. AY DIOS, CREO QUE ACABO DE APLASTAR A TODAS LAS PERSONAS ENCERRADAS EN JAULAS.
- No, queda el niño deforme. Bueno, ya no.
- NO SÉ QUÉ ME VA A PASAR, PERO ANTES DE QUE ESO OCURRA QUIERO DECIRT
- No, no, perdona que te interrumpa, pero, yo, yo te quiero decir algo…ya sé que no es ni el tiempo y el lugar, pero…es algo que te pensaba decir desde hace mucho tiempo.
- DE VERDAD, QUE YO TE QUIER
- Yo, Sandra, tú, que eres Sandra, y yo, que yo soy yo y tú eres Sandra, yo, he dicho yo, y no otro, es decir, yo, que no estoy muy seguro de si vas a decir que sí o un no, y yo siempre he temido un “no” por respuesta, eso es lo peor. Recibir un “no” por respuesta. Es como si de repente, no sé, tú, yo, yo, tú, yo, y, la vaca..vaya lo de la vaca. Imposible de olvidar
- AAAAAAAAAAA
Sandrá, explotó. No entendía qué acababa de pasar. Miraba alrededor, aturdido. Acababa de explotar como aquel globo con cara feliz que dibujé de pequeño con un rotulador azul para tener (al menos) algo parecido a un amigo. Mi madre explotó aquel globo porque decía que el globo apuñaló a la abuela, no sé, siempre mi abuela tenía prejuicios con los globos, los miraba con cierta aversión, y eso, eso al final nadie lo puede soportar.
Salí de aquella especie de fábrica abandonada, nunca podré olvidar lo que me pasó aquel día. Contaba los cadáveres con un nudo en la garganta. “345, quizás más, habría que pegar los pedacitos que se han quedado en los árboles” conté. Pero eso es lo de menos. Creo que murió hasta la vaca.
Lo que prometía ser el día más feliz de Sandra, se convirtió en uno de los más tristes, porque claro, la palmó de una forma absurda e ilógica. Nunca la olvidaré. Y quizás, en algún hermoso sueño, pueda ver a Sandra y haga con ella todo lo que no fui capaz de hacer en la vida real.
Me he quedado sin piso, la ciudad acaba de ser arrasada por pequeños pterodáctilos que vete tú a saber de dónde han salido.
Es hora de cerrar los ojos, y tener el mejor sueño de mi vida. Quizás aparezca Brandon. Y hasta la vaca.
Y si incluso aparece ella también, por mí, que sea el último.





mercoledì 12 settembre 2012

¡ACHA!

No soy Larisa ni José Luis, así que empezaré por el final, cuando me equivoqué de vagón y, por extensión, de asiento y me quedé dormida pensando en Pedrico y los paparajotes. Cavilando sobre qué postre estaba más bueno. Ñam, Ñam. Cuando ya me rondaba la respuesta correcta el tren se detuvo. Albacete Caga y vete. Una chica mucho más bajita que yo me dijo “ese es mi asiento” y la que escribe, limpiándose las babas de la siesta, contestó “¿ah, sí? Puede ser”. Al comprobar mi billete un sartenazo me dio en toda la cara, como a los chinos. Mi vagón era el 12 y yo estaba en el 7. El por qué es un misterio más de esta humanidad incompleta y sedienta de edificios, que no personas, inteligentes, por lo que no me detendré en ello. El vagón 12 estaba en zona “preferente” y aquí la Sue viajando en turista con la chusma. “¿Ah, pero lo compraste en preferente?” preguntaría mi clon metomentodo. “Supongo, pero te aseguro que pagué como turista y me hicieron el descuento de ida y vuelta de los pobres”. El por qué es otro misterio más de esta humanidad incompleta y sedienta de edificios, que no personas, inteligentes, por lo tanto, no me detendré en ello. 
Seguramente la culpa de mi lapso en el tren, a parte de la falta de oxígeno al nacer y una mala postura durante el coito (ya hablaré con mis padres), la tenga este delicioso arroz 




y este suculento postre

que nos tomamos en Calasparra media hora antes de mi vuelta a los mandriles. Fue justo encima del río Segura y al ladico mismo del Santuario de la Virgen de la Esperanza, lugar donde la gente pide cosas como “que mi papa deje de tomar y nos quiera más a mi mama y a mí”. Ambos fenómenos, el natural y el paranomal, están en Murcia (también el padre que tomaba demasiado) conocida en el mundo entero como la tierra del acha. Perdón, del ¡acha! De ser más civilizada podría ser una extensión de la Villa y Corte, sobre todo por la cantidad de pijos por metro cuadrado que se conservan (en formol) en su interior, pero este tipo de manifestaciones de odio a nuestra Fiesta Nacional...



... han conseguido que el Gobierno Central y el Litri hayan desestimado la solicitud.

Murcia tiene murcianos, algunos como...


.... más conocido como Pedrico, nacieron en Murcia para hacer bonico (¡pareado!). Lo de vender hamburguesas y salchichas alemanas en un puesto de la feria es un plus que las mujeres atractivas y sensiblemente desesperadas le agradecemos con babas y sonrisas. Mi hija Carlota dijo que se parecía a este:                                                            :
        er duque

... mientras Larisa y yo no quitábamos los ojos de sus nobles salchichas.

Además de monumentos como Pedrico, Murcia tiene Catedral, Huertos, gente que mea en las esquinas porque no aguanta más y casinos donde las jóvenas buscan al Onásis de su vida por cien euros la mamada. No es crisis sino estafa, pero seguro que no descubro nada (¡pareado!). En este hervidero de Onásis a una le apetece desde bajarse las bragas y mear en el salón de té hasta leer el periódico en la terraza con las piernas cruzadas como una señorita. Y qué mejor diario que este para ir abriendo boca con las noticias del día:

... sobre todo si la encantadora D, dueña y señora del Casino y otros corazones, te invita al aperitivo a cuenta de la banca.

En Murcia también llueven regalos como este:



... y te arrullan sonrisas de gatos al despertar y ya solo por eso, y por Pedrico, merece la pena volver. Aunque no te guste nada la peli de Almodovar. 

Así que, qué remedio, volveremos ¡acha!


By Sue

mercoledì 5 settembre 2012

Freddie Mercury, no quiero que tengas sida

"No quiero que tengas sida, no, no, no, no quiero que tengas sida, no, no, yo quiero que tú vivas, sí, sí, sí, sí. Ella le dio conciertos de amor en silencio, y no le importa que tenga sida, igual lo ama, y sí le importa que tenga sida para curarlo, amarlo, cuidarlo. Juntos los dos curaremos el sida. Juntos los dos cambiaremos el mundo". 
'Canción para que no haya sida'. Magdalena de la Fuente.

Creo que tengo un otro problema: me pone que me insulten. Porto poco por la Blogocosa porque ya vosotros apenas me insultáis. ¿Dónde quedaron los buenos tiempos en los que tenía que lidiar con los fans de una monja avariciosa, con un seudo-poeta con bigote, con la liga de la Tena Lady, con susceptibles en general? Ya apenas ofendo a nadie y eso me produce tristeza. Estoy acabado como mosca cojonera y me voy a ver obligado a retomar mis funciones al frente del ministerio de Agricultura, lo cual me da mucha pereza.



Al sentirme acabado, me eché a mi Códice Calixtino al macuto y juntos nos retiramos a una iglesia de Borja (Zaragoza). Durante meses dedicamos nuestro tiempo a restaurar una bonita pintura de Cristo que lucía en la pared del templo, pero nos distrajimos de nuestro deber cuando Cristina Cifuentes, una de nuestras mejores amigas, nos mostró qué es y cómo se utiliza Twitter. Tanto nos emocionó el descubrimiento, la nueva red social en la que por fin volveríamos a brillar y a intercambiar fotos de gatos, que dejamos la restauración del Cristo a medias y una amable señora del pueblo nos cogió la vez. No sabemos qué habrá pasado con la pintura, porque sólo leemos prensa seria.



La cuestión es que anoche, después de que mi Códice Calixtino cogiera el sueño tras haber estado mirando fotos de electricistas -nos ponen los electricistas-, y tras recibir un correo electrónico de Rafa Mora en el que el ex tronista analizaba la filosofía de Descartes y Kant aplicada al día a día en el Madrid del siglo XXI, cogí el iPad que me dieron al ser elegido diputado y entré en Twitter. En Twitter, como aquí, me hago pasar por una mujer. Así doy rienda suelta a mi verdadera esencia, al ser femenino que hay dentro de mi cuerpo equivocado. Entré en Twitter con mi contraseña habitual -eltrasvasedelEbroseharápormiscojones- y comencé a leer. Pronto vi que un HT se repetía, como un mantra. Un HT, para los extremeños profanos que me leen, es una palabra, o varias, encabezadas y enlazadas con una almohadillas (#), ese signo que en nuestros antiguos móviles Ericsson no servía para nada.



El HT en esta ocasión era #HappyBirthdayFreddieMercury. El cantante, de seguir vivo, habría celebrado hoy su 66 aniversario. Aunque, de seguir vivo, probablemente no sería un mito, sino una maricona vieja y acabada. Veamos el tipo de tweets que la efeméride en sí generó:



Como vi que se trataba de un homenaje muy hermoso, quise poner mi granito de arena, desde la admiración y el respeto. Y escribí esto:



A continuación os dejo una selección de las amables reacciones que mi comentario generó, con la esperanza de que os hagan tan felices como me hicieron a mí. Véase:







Este último admito que me preocupa. No sé cómo ha podido averiguar que soy fan de Justin Bieber. Quizás el que guarde todas sus canciones en el iPad del Ministerio no es del todo seguro. Quizás estos cacharros lleven una clave que conecta con Moncloa y el presidente ha descubierto que no poseo un sólo hit de Mónica Naranjo, su favorita... prefiero no pensar en esto, acabaría desquiciado y tendría que almorzar por sexta vez. Volvamos a Freddie.



Sentirme por unos exiguos instantes el centro de las iras de un pequeño grupo de exaltados de una red social me hizo muy dichoso, porque, como sabéis, no tengo vida. Aunque me veáis en la tele con mis corbatas, mis trajes caros y mi coche oficial, en realidad no soy feliz. Los únicos momentos en los que soy capaz de hablar a otro ser humano es protegido tras mi tableta. Códice Calixtino opina que debería salir más, incluso me ha sugerido volver a Borja y acabar el trabajo de restauración de la pintura del Cristo, pero ya seguro que nadie se acuerda de lo que hicimos. Ser un amargado duele. Pero anoche, ¡ay, anoche!, anoche me excité tanto que puse el 'Baby' de Justin a todo volumen y en bucle, tanto que mis vecinos avisaron a la Policía. La Policía no puede tocarme, dos simpáticos agentes vinieron a casa y les acabé invitando a tarta. Luego bailamos juntos la coreografía del 'No rompas más mi pobre corazón' de Coyote Dux, pero ese es un dato que no hace falta que conozcáis.



* El equipo de El Comonunca quiere aprovechar para expresar su admiración hacia Freddie Mercury, un gran artista maricón y con sida. Que fuera maricón y lo matase el sida no significa que no fuera un gran artista. Ser maricón y tener sida son circunstancias de las que uno puede mofarse. La mofa no está recogida en el código penal español. Que nos mofemos de la homosexualidad y la dolencia de Freddie no implica, no obstante, que no nos guste su música. Que suene:




Nuestro próximo paso será quemar un Corán.