(Pena)
¡¡SOR CECILIA!!
Internet nos permite llegar a todos sin dejar de ser lo que nuestro carísma tiene de propio y al mismo tiempo, puedo estar a vuestro lado como a nuestro lado está siempre el Señor, dándonos ayuda, iluminando nuestras dudas y miedos.
Lo que es 'carísma' no le debe faltar a una mujer que cuenta con más de mil seguidores, como si de un tuitstar se tratara. En su web, bajo un delicado manto de pétalos de rosas
("Money, money, money")
No tengan nunca miedo a las malas críticas, a los juicios, sean siempre libres de sus actos con responsabilidad.
No tengan miedo de aquellos que solo pueden matar el cuerpo.
No consientan que les maten la dignidad propia y ajena.
No dejen que les roben el bello gesto de ser solidarios con cuantos sufren la incoherencia y la insolidaridad. Hagan siempre lo que su conciencia les dicte ante la misericordia que Dios tiene con cada uno de nosotros.
Hay que ser tremendamente vulnerables para comprender el dolor y los miedos de los demás. Así seremos fuertes.
("Qué bonito")
Veamos otro ejemplo, que sé que os ha gustado:
Les invito a meditar cómo usamos cada día las palabras que dirigimos a los demás y a aprender a decirlas con más amor de lo que habitualmente lo hacemos y al mismo tiempo ser unos grandes defensores de la VERDAD Y LA JUSTICIA en un mundo donde al pobre se le ahoga aún más.
("Un beso")
Por otro lado, el lateral del blog de nuestra monja es toda una vitrina en la que exhibir virtuales premios y reconocimientos de las que ella califica como "amigas del alma", a pesar de que la clausura es una cosa que no la hace una habitual de las quedadas, o eso intuimos José Luis y yo. Entre sus trofeos, Cecilia presenta con orgullo dibujos de temática tan religiosa como este...
... También este, que, como fetichista de los pies de las mujeres que soy, considero cuasi pecaminoso...
Y este que ya sí que no. Ya ha colmado mi paciencia, hermana:
Otra cosa que llama la atención de nuestra religiosa con 'carísma' es la firma que de un tiempo a esta parte inserta en todos y cada uno de sus post. Y la firma es la siguiente:
¿Por qué? ¿Por qué ha de preocuparse Cecilia Codina Masach por algo tan vulgar y mundano como el plagio? ¿Acaso sopesa sacar algún tipo de beneficio económico a la larga con sus incursiones por la Red? ¿Se trata todo de un burdo fraude, de un negocio? ¿Por qué nuestra monja sube a Picasa fotos de su vida y milagros, como la de su Comunión?
Y, por otro lado, ¿quién le ha instalado Internet a esta señora? ¿Ono? ¿Vodafone? ¿Ha sido un hombre o una mujer? ¿Ha entrado un hombre al convento de clausura para perpetrar la instalación? Y, si así ha sido, ¿no se viola una regla sagrada del hermoso remanso de paz consagrado a Dior?
En el caso de que ningún hombre haya penetrado en el convento para dotar a los ordenadores de conexión, ¿cómo se las apaña Sor Cecilia? ¿Roba la wifi? ¿Robar sigue siendo pecado? ¿Han despenalizado por fin lo de 'robar'?
("¡Bravo!")
Asimismo, la lista de bitácoras amigas de Sor Cecilia es más larga que un día sin pan o que un 'Operación Triunfo' sin Risto. Si nuestra monja amiga desea visitarlos todos, o al menos la mitad, de una sentada, con ello ocupará una considerable cantidad de su tiempo. ¿Estará esta práctica bien vista por la madre superiora? ¿Se ve obligada Sor Cecilia a bloggear en secreto? ¿Cuándo reza esta gente? ¿Cuándo se flagelan? ¿Y el cilicio?
(El cilicio)
Como las dudas no me dejan conciliar el sueño, he decidido interactuar con Sor Cecilia. Preguntarle cosas, intentar comprender un poco su mundo. La hermana tiene moderación de comentarios, por lo que aún no sé si ha leído mis amables palabras, que han sido las siguientes:
Tengo una duda: ¿desde cuándo permiten Internet en un convento de clausura? Lo digo porque, en mi caso, creo que tengo vocación, Dior me ha llamado para algo, pero el hecho de estar encerrada y no poder actualizar mi blog me retiene en la vida civil. Por tanto, sería de gran ayuda por tu parte que me confirmases que podría seguir accediendo a mi bitácora si al fin tomase los hábitos, algo que cada vez me llama más, de corazón.
Gracias por tu bendito tiempo. Recibe un cordial abrazo.
("¡¿Qué dices?!")
Si Sor Cecilia me contesta y se confirman mis sospechas, me haré monja. Podría comer y beber de gratis, además de dormir bajo techo sin coste alguno, y me desharía por fin de la terrible circunstancia de tener que buscar trabajo. Dedicaría el día a visitar páginas web de colegas -que es básicamente a lo que lo dedico ahora- y, por qué no, alguna pajilla caería de vez en cuando, en la soledad de la celda, al más puro estilo Santa Teresa.
(Santa Teresa on Fire)
("¡Bravo!")
("Money, money, money")






























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