El sitio en el que el Amor de Mi Vida me tiraba caramelos de chocolate por encima del hombro. Allí donde encontré a mis mejores amigos, y a mis aliados. Donde me dolió la barriga de reírme y entendí la trascendencia de la palabra surrealista. Donde conocí la capacidad de síntesis y qué hacer para sobrevivir a un terremoto. También conocí el Feldene Flash, el Orfidal, la valeriana. Donde fumamos a escondidas y besamos, también a escondidas, porque en el ejército no se admiten parejas. El ejército diezmado, la trinchera menguante, la que cada semana auguran que desaparecerá, que nos rendiremos, mientras nuestro capitán engulle ositos Haribo, suda y nos recuerda que no estamos muertos. Sólo estamos en minoría, pero no somos muertos. No somos espectros que se creen que están luchando, pero que hace meses perecieron en el combate. Somos una pandilla de humanos. Pero somos los humanos más valientes del mundo.
El Amor de Mi Vida hace tiempo que se ganó su expediente y su expulsión, y no tardé en irme de su mano, y traicionarme. Al poco, fue él quien me traicionó, en concreto con la vecina de arriba, la que dejaba cabellos pelirrojos en mi cama cada vez que tenía ocasión. Pero el ejército me quería, porque soy la mejor. En esto, soy la mejor. En llorar, sentir pena, tropezarme, cagarla, desertar, vomitar, consentir y errar soy bastante buena, pero en el ejército soy la mejor. Allí envejezco y no me importa. No me maquillo y no me importa. Bordeo la ley cada vez que puedo, bien con delitos menores o con pecados capitales, y puedo permitirme el lujo de blasfemar con lo que más amo.
Ingresan aprendices de soldado, algunos están a mi cargo, y monto en cólera cada vez que alguno comete la tropelía de guardarme un respeto. El respeto es puta mierda, les explico. También les enseño a insultar, a despojarse de la vergüenza y a no tener miedo, porque la vergüenza y el miedo nunca son fieles a nadie. Tengo una sólida reputación de mierda forjada a base de propinar golpes al hardware e improperios al software. A veces alguien nombra a los muertos, con cariño o con desprecio, pero sobre todo con cariño, porque los muertos son nuestros y siempre serán compañeros. Duermo al lado de la trinchera del Amor de Mi Vida, pero nunca le he puesto flores. Resisten algunas de sus cosas, pero las cosas no tienen memoria. Yo sí. Yo recuerdo cómo nos mirábamos, camino de las letrinas o en el campamento base, cómo amañamos las guardias para coincidir despiertos las noches de vigilancia, cómo establecimos un código de comunicación dependiendo de las prendas de ropa que lleváramos encima. No hay nostalgia, porque ahora es otra vida. En el ejército quedan cabos quemados, coroneles tristes, soldados rasos que van pidiendo el traslado, la medalla, la baja por decepción. Todos llevan demasiado tiempo, o demasiado poco tiempo. Sólo una pieza se permitió el lujo de largarse y luego recorrer la alfombra roja para volver con honores y con vítores.
Y esa pieza soy yo.
Cuando descansamos, cuando hay treguas, la trinchera se apaga y brilla el aburrimiento, Los excesivos periodos de paz hastían, porque la mente está hecha al combate. Los que tienen otra vida lo agradecen, pero yo hace tiempo que dejé de recibir cartas. Entonces me cabreo, anhelo que estalle otra batalla, porque en combate soy la mejor, pero en la paz soy algo inútil. A veces recuerdo que tengo dos hijos y un tercero en camino que reclama mi atención, pero hace tiempo que se me gastó la leche y las ganas de cuidar a nadie. Tampoco nadie se esmera en cuidarme a mí.
Moriré en trinchera y ya tengo dicho cómo quiero el comunicado. A color y con una foto sonriente, nada de dramas. Tengo un lugar en el mundo al que no digo que no vaya a traicionar, porque ya traicioné, abandoné, escupí y negué en todos los idiomas que conozco. A veces se me olvida que no soy más que un peón y juego a que soy la reina. La que tiene todo el poder. La que sólo se esfuerza en seguir de pie, porque el rey hace mucho tiempo que se estrelló contra el tablero. Yo soy la reina y sigo mi partida, y a veces se me antoja que sí puede ser que estemos todos muertos, que esto sea tan sólo una agonía, un espejismo, una irrealidad que vemos cuatro, los cuatro que nos empeñamos en seguir cogiendo las armas, aunque acabemos disparando sobre nosotros mismos.
No tengo alegría, chispazos ni motivación. No estoy bien. Pero qué bien sienta estar en casa.





16 commenti:
Me hablas de morir en la trinchera y al final me pones a Alejandro Sanz, ¡¡uff! se te ve el plumero.
Un abrazo.
"Trinchada en la trinchera se haya la reina y la jaca que hiso jaque al jeque. Vos qué pesás que es el jaque mate, ¿lo que los gayeegos yamáis jaque café? Pues por vos muero." Y así expiró el peón de Recoleta que sacrificó la puta reina blanca del tablero de nuestra historia.
Bss
Me alegra que hayas vuelto a tu lugar en ese ejército. Y que te hayan puesto alfombra roja para recibirte.
Y me encanta lo de "las manos abigarradas al estómago", que obligan a analizar las letras y su unión.
En ningún sitio, mejor que en casa... Que arte tienes para utilizar las palabras jejejeje. Besos
Qué fuerte, pero creo que he entendido casi todo lo que has escrito.
Aunque sigo pensando que te equivocas en algunas cosas. Hay gente que se empeña en cuidarte, a ti y a tus hijos, aunque a veces no sepan cómo. A veces es difícil.
No me gusta cuando escribes "el Amor de Mi Vida", y que le den a la vecina, oye. Inventaré unas pastillas para olvidar, porque el Orfidal y la Valeriana son mierda. Aunque luego ni tú ni yo queramos tomar las pastillas para olvidar, pero bueno.
Si estar en ese ejército te llena, sigue ahí. Y en los periodos de paz, seguro que si te fijas bien, bien, tienes muchas batallas aún por librar, huhuhu.
No sé a qué cojones te referirás cuando dices que no tienes chispazos ni motivación. Porque yo leo esto y digo. Qué bueno!!!
<< Tengo una sólida reputación de mierda forjada a base de propinar golpes al hardware e improperios al software >>
Próximamente, si dios se ríe lo suficiente, tendré un dispositivo adecuado para leer tu manuscrito. Lo leeré entre Humor Cósmico y Algo de Wodehouse. Avisada quedas…
Emilio:
Tan sólo soy un transexual con recursos. Besis.
De barro y luz:
Mecano escribió algo parecido, pero rimando "negras" con "reglas" y "peón" con "revolución".
María Jesús:
Todo mentira. No hay indemnización para los heridos de guerra que optan por seguir de pie. Nadie se cree que te hayan pegado un tiro si aún conservas la cabeza.
Lola:
Sólo intento llamar desesperadamente la atención y recibir euros y cariño.
Alba:
Se ve que yo nací enseñada, porque cuidar se me antoja tremendamente fácil. A no ser que uno quiera ser cuidado, que también pasa. Escribiré "el Amor de Mi Vida" hasta que la realidad -la misma realidad que impide a Rajoy cumplir su programa electoral- me demuestre lo contrario. En un periodo de paz me moriré. Quizás estoy tardando.
Caronte:
Nadie me ingresa dinero en Twitter, en el partido nos han bajado el sueldo por aquello de que somos rojos y no quedan reservar de humor cósmico. Repito, no quedan reservas de humor cósmico. Es todo una puta mierda, amigo mío. Una putísima mierda.
Infinitas gracias por obsequiarnos tus letras, ornadas de profundo sentimiento y reflexión.
Muchos besinos de esta amiga .
Y le di a intro antes de darte infinitas gracias por el bello comentario que dejaste en relación a mis letras.
Ahora si jijijijiji. ahora ya puedo dar al intro de nuevo jijijij.
Miles de besinos
Me gustan las guerras, bueno no me gustan, pero no se vivir en paz tú tampoco por lo que veo. Podríamos ser francotiradoras (podríamos ser Franco y el general Mola, jeje, Mola) no, ya de verdad:
¿quiero alistarme, como lo hago?
OZNA-OZNA:
Gracias por tu visita, amiga de poderosa pasión y letras regadas de sensibilidad onírica. Miles de besinos para ti y gracias por compartir.
venga_vale:
Dame la mano, haz un ingreso en mi cuenta (puedes ver el número en la bio de Twitter) y en breve recibirás instrucciones en tu mail. You're welcome.
Exactamente, en ese "desierto" de 26 mts, en ese silencio quizás puedas ganar la mejor batalla: la de estar bien contigo mismo, aunque tengas, para ésto, que pasar por el dolor, con el que es necesario conectarse para superarlo. Es bueno desahogarse. Si ganas la calma, el silencio, habrás ganado esta batalla.
Un saludo y bienvenida a mi casa
.
Qué flojita estás pendón verbenero... el verano y el calor te funden.
Ven que te dé un achuchón y te mande una de esas nuestras sonrisas voladoras.
Ya te llamo o te guaseo.
♥♥♥Besitos de luz♥♥♥
Ohhh!!!
♥♥♥Besitos a tu alma♥♥♥
Siempre buenas vibras.
Que tengas una feliz semana♥♥♥♥♥♥♥♥♥
P.S. Dale un beso al hortera de Alejandro de mi parte, y no dejes las trincheras hasta el uno de agosto, que te conozco, y aún te escabullirás al Olimpo, y te esconderás tras las Cariátides Cospedal, Saenz de Sta Maria, Botella y demás para no dar la cara!!!
Has vuelto a tu casa porque aquí es donde mejor te encuentras, todas/os te cuidamos y mimamos y, además cuenta con nuestro apoyo... pequeña jajaja
:))
Las guerras no son buenas para nada ni para nadie.
Lo mejor es conocerse una misma y procurar vivir la vida en paz.
Gracias por tu gentil entrada en mi casa que la puedes considerar tuya también.
Saludos
Myriam:
Hace demasiado que no gano en nada. Aquí la que gana es la apatía. Gracias muchas por pasar por aquí. Un abrazo admirado.
Eva:
No podré montarme en avión alguno si no me ayudáis con vuestras amables donaciones. Te recuerdo mi número de cuenta: 0081 1016 16 0006115227 (SabadellCAM). Es justo y necesario. Gracias, amiga de purpurina irisada con el arco iris de las hadas al atardecer.
Esilleviana:
¿Qué coño dices, mujer? Yo no volveré a Extremadura. No me muevo de mi granja gallega. No tienes ni idea de qué es ser feliz. Usas palabras extrañas, como 'apoyo', para disimular tus carencias afectivas. Aquí tengo gallinas. Vosotros los extremeños las forzáis sexualmente. Animales.
Jose:
Las guerras entretienen. La paz en exceso conduce a la ataraxia. O quizás hablo así porque siempre he fracasado en la paz. Y porque no me conozco. O sí, pero me caigo mal. Saludos siempre.
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