domenica 12 febbraio 2012

Φόβος

Queridísimos y amables manifestantes que estáis quemando tiendas, cines y edificios históricos de Atenas:


Os voy a matar.


Besis.

(Subida a la Acrópolis por séptima vez. Agosto, 2011)

sabato 11 febbraio 2012

Traumática infancia. Los Fraguel

Los Fraguel eran unas criaturas mutantes desocupadas de la vida, unos engendros -con preocupante síndrome de Diógenes- a pique de que los Bomberos desalojaran su guarida, de tanta mierda que acumulaban. Unos vagos enfermizos que, cuando tenían dudas sobre su inútil vida contemplativa, pedían consejo a una montaña de basura. Idolatraban a los desperdicios, creaban su universo escatológico con esmero y mesura, y luego tenían contratados a unos enanos verdes adictos al trabajo que trataban de convertir en ciudad el vertedero. Una hermosa paranoia.


(Hermosa paranoia)

Los Curris, que así se llamaban los enanos adictos al trabajo, iban provistos de casco, por lo que pudiera pasar. Pero, en vez de cemento, los muy gilipollas empleaban para sus construcciones una especie de pasta presuntamente comestible que encantaba a los Fraguel. Así que los dueños y señores se comían las casas que edificaban los Curris. Y creaban un raro círculo vicioso. Además, tanto patrones como empleados ignoraban el concepto de inodoro, por lo que podemos especular que engullían sus propios residuos orgánicos.


("Yo he comido caca")

Los vecinos de los Fraguel eran dos gigantes, también mutantes, con espíritu megalómano. Se consideraban Zeus y Hera, esto es, dueños y señores del universo, aunque simplemente eran dos garrulos que cultivan rábanos.




La serie es la apoteósis de la tiranía, del elogio de la vida vacía. Los protagonistas de esta historia hacían alarde de lo que hoy se considera un trastorno psiquiátrico de libro, se tocaban los bemoles y se los tocaban a los demás.


("Está feo")

Eso sí, hicieron peluches con sus efigies, peluches que, si les apretabas en la barriga, cantaban eso de 'Ven a Fraguel Rock'. Yo tenía uno, el de Gobo, el naranja, el líder del cotarro. Y sí, dormía con él, jugaba con él. Con la reproducción de un parásito.


("Qué le vamoh a hazé")

Y hasta aquí, doctor, la explicación de por qué creo que no entiendo el concepto de 'respeto' y en general odio a todo el mundo. Gracias.

Heaven's Conection. Grazie, Sor Cecilia

"Dios es chiste"
@LarrySion


Querídisima Sor Cecilia:


Mi anterior entrada ha levantado ampollas, algo que ya estaba deseando sucediese. ¡Por fin algo de vidilla en el blog! Mire usted, mi vida es muy triste, estoy separado y en paro y, como bien me caló su amiga Isabel en un comentario, no soy feliz. Sólo me queda este escape, Internet. Y las tragaperras, pero eso no viene al caso. Y créame, rezo prácticamente a diario. Lo que pasa es que me da que mi dios no es el suyo.


("Qué le vamoh a hazé")

Sé que está usted alterada y ofendida por mis educadísimas palabras. Y digo educadísimas porque la reto a encontrar un sólo insulto y/o falta de respeto en mi texto. Si así los halla, enhorabuena, los ha hallado usted en su blog. Porque es una mera descripción de su blog lo que la otra noche de madrugada, José Luis y yo efectuamos. No teníamos intención de dañar, sólo de efectuar una pequeña sátira. Por eso le mandamos un beso.


("Un beso")

Intuyo que tiene usted problemas a la hora de detectar el sarcasmo. Eso me entristece, pues podría tratarse de un Aspeger de libro, penoso síndrome. Sospecho que podría estar usted afectada por esta dolencia debido a los correos que, a raíz de mi entrada, ha remitido a acólitos míos que, como acólitos míos que son, obviamente me han remitido a mí. Por favor, hágase un chequeo. Y en el caso de que sea usted una de esas humanas que piensan que el sarcasmo es algo malo, como pensaban sus colegas en el Medievo o incluso el mismísimo Zeus, reciba mi más sincero pésame.




Sea como fuere, de corazón se lo digo: aprenda usted la diferencia entre 'sarcasmo' y 'difamación'. Un diccionario podría serle útil. Hay varios vía Internet. Si no hay forma divina o humana de que las distinga, pregunte a sus abogados. O, mejor aún, a Dior, mientras siga teniendo con él línea directa.


(Dior solemne)

Mofarse de todo no está penalizado. Mofarse de usted no está penalizado. Mofarse de mí tampoco lo está. Mófese de mí, por favor. Mándeme a sus amigas, son muy divertidas, me han hecho reflexionar. Insúlteme, diga lo mala persona que soy, eso ya lo sé, la actitud de mis hijas para conmigo me lo confirma. Acuérdese del dibujo que usted misma tiene en el lateral de su blog, en la vitrina de premios. Es este: 




Tenga presente una cosa, para su regocijo: a lo largo del día de hoy, Cecilia, ha sido responsable de un montón de sonoras carcajadas, carcajadas de seres que se estaban mofando de usted. Eso, desde mi humilde y trastornado punto de vista, es motivo de orgullo. Siéntase usted orgullosa. Ha hecho feliz a gente. Me ha hecho feliz a mí, un pecador, un despojo, una ruina humana, un mal padre, un mal hijo y un mal abuelo. 


("Podría ser peor")

Mi dios favorito no sólo no tiene templos, sino que jamás haría alarde de 'premios' (¿'premios'?) virtuales y otras estúpidas condecoraciones, así como de su currículum. Mi dios favorito se reiría de usted, y se reiría principalmente de mí, que soy poco más que un alma patética que disfruta cabreando a los demasiado solemnes del orbe.


("Podría ser peor")

Usted no debe preocuparse por mí. Al fin y al cabo, ¿qué daño puede hacer un idiota, que soy yo, a una reina, que es usted? Mi intención no es darle bola a su tema, y mucho menos difamarla. Si se ha sentido ofendida y/o herida en algún momento por mi lamentable e inmaduro comportamiento, le pido disculpas. No, usted no debería preocuparse por mí: debería preocuparse por esas muchas personas que se consideran damnificadas de su causa, y que se han dedicado a informarme, a raíz de esta burla, de la engañifa que presuntamente han olido en sus traseros, engañifa procedente, hermana, de usted. 




Porque la sátira no es denunciable, muy señora mía. Pero la estafa, o presunta estafa, sí lo es. Que no digo yo que usted la está cometiendo. Que no digo yo que usted esté atosigando con correos y misivas a nadie. De hecho, en el caso de que lo estuviera haciendo, quién soy yo para censurar ninguna actitud. ¡Ni que fuera un periodista! Esta no es mi guerra, señora. Si busca a sus enemigos, aquí no es. Yo ya tengo bastante con Nahuel de 'Operación Triunfo' y Paco Camps.


("¡Bravo!")

Le deseo a usted todo lo mejor, allá donde quiera que vaya. Le deseo alegrías y bendiciones, por el buen ratico que me ha hecho pasar hoy. Hacía tiempo que un ser virtual no me proporcionaba tanto entretenimiento, y los alcohólicos infelices necesitamos entretenimiento. Gracias, Sor Cecilia, y Dior la bendiga con muchos hijos varones.


("¡Estupendo!")

Como, pese a la bebida, sigo siendo un caballero, no diré que me consta que anda usted pidiendo presuntamente a sus fieles seguidores que le ingresen dinero en una cuenta para salirse de monja y marcharse con una colega a la Argentina. Mire si soy buena persona.




Besis.

venerdì 10 febbraio 2012

Sister Act 3. Starring: Sor Cecilia

A estas harturas de la película, todo el mundo sabe que el mayor fraude de la Blogocosa soy yo. Transexual, perezoso, bastardo, sin otra ocupación que la de buscar el enojo individual y colectivo, sin perro que me ladre ni esposa que me peine las canas antes de dormir. Sin embargo, seguís viniendo, oh, seres humanos de dudosa reputación, atraídos quién sabe por qué. Tal vez por el inconfundible olor a sucio de este piso de alquiler infectado de cucarachas.


(Pena)

A la espera de que mis amigos de la atractiva quedada de Barcelona me expliquen por qué han incluido un menú para celíacos en el almuerzo que prevén celebrar -todos sabemos que la celiaquía es una enfermedad inventada, como la fibromialgia-, he de entretener mi tiempo con algo. Y, dado que hoy no hay fútbol y tengo prohibida la entrada en bares y casinos por una cosa, he dedicado la madrugada a analizar el blog de una de las personalidades virtuales con más amigos por estos lares. Me estoy refiriendo a la queridísima...



Nuestra amiga Sor Cecilia se presenta como monja de clausura de la Orden de Predicadores de Calatayud. Justifica la existencia de su blog porque, y copio textualmente:


Internet nos permite llegar a todos sin dejar de ser lo que nuestro carísma tiene de propio y al mismo tiempo, puedo estar a vuestro lado como a nuestro lado está siempre el Señor, dándonos ayuda, iluminando nuestras dudas y miedos.


Lo que es 'carísma' no le debe faltar a una mujer que cuenta con más de mil seguidores, como si de un tuitstar se tratara. En su web, bajo un delicado manto de pétalos de rosas como los que le desperdigaba yo en la cama al Amor de Mi Vida cuando le preparaba la velada, encontramos sabios y certeros consejos de Sor Cecilia a la muchachada, consejos que, si no son plagiados a Bucay...


("Money, money, money")

... fácilmente podrían serlo. Y yo que secundaría la moción. Veamos un ejemplo al azar de algunos de los sabios consejos que nos da Sor Cecilia para afrontar la vida, pues:



No tengan nunca miedo a las malas críticas, a los juicios, sean siempre libres de sus actos con responsabilidad.

No tengan miedo de aquellos que solo pueden matar el cuerpo.

No consientan que les maten la dignidad propia y ajena.

No dejen que les roben el bello gesto de ser solidarios con cuantos sufren la incoherencia y la insolidaridad. Hagan siempre lo que su conciencia les dicte ante la misericordia que Dios  tiene con cada uno de nosotros.

Hay que ser tremendamente vulnerables para comprender el dolor y los miedos de los demás. Así seremos fuertes.

("Qué bonito")


Veamos otro ejemplo, que sé que os ha gustado:


Les invito a meditar cómo usamos cada día las palabras que dirigimos a los demás y a aprender a decirlas con más amor de lo que habitualmente lo hacemos y al mismo tiempo ser unos grandes defensores de la VERDAD Y LA JUSTICIA en un mundo donde al pobre se le ahoga aún más.


("Un beso")

Por otro lado, el lateral del blog de nuestra monja es toda una vitrina en la que exhibir virtuales premios y reconocimientos de las que ella califica como "amigas del alma", a pesar de que la clausura es una cosa que no la hace una habitual de las quedadas, o eso intuimos José Luis y yo. Entre sus trofeos, Cecilia presenta con orgullo dibujos de temática tan religiosa como este...


... También este, que, como fetichista de los pies de las mujeres que soy, considero cuasi pecaminoso...


Y este que ya sí que no. Ya ha colmado mi paciencia, hermana:


Otra cosa que llama la atención de nuestra religiosa con 'carísma' es la firma que de un tiempo a esta parte inserta en todos y cada uno de sus post. Y la firma es la siguiente:


¿Por qué? ¿Por qué ha de preocuparse Cecilia Codina Masach por algo tan vulgar y mundano como el plagio? ¿Acaso sopesa sacar algún tipo de beneficio económico a la larga con sus incursiones por la Red? ¿Se trata todo de un burdo fraude, de un negocio? ¿Por qué nuestra monja sube a Picasa fotos de su vida y milagros, como la de su Comunión?


Y, por otro lado, ¿quién le ha instalado Internet a esta señora? ¿Ono? ¿Vodafone? ¿Ha sido un hombre o una mujer? ¿Ha entrado un hombre al convento de clausura para perpetrar la instalación? Y, si así ha sido, ¿no se viola una regla sagrada del hermoso remanso de paz consagrado a Dior? 


En el caso de que ningún hombre haya penetrado en el convento para dotar a los ordenadores de conexión, ¿cómo se las apaña Sor Cecilia? ¿Roba la wifi? ¿Robar sigue siendo pecado? ¿Han despenalizado por fin lo de 'robar'?

("¡Bravo!")

Asimismo, la lista de bitácoras amigas de Sor Cecilia es más larga que un día sin pan o que un 'Operación Triunfo' sin Risto. Si nuestra monja amiga desea visitarlos todos, o al menos la mitad, de una sentada, con ello ocupará una considerable cantidad de su tiempo. ¿Estará esta práctica bien vista por la madre superiora? ¿Se ve obligada Sor Cecilia a bloggear en secreto? ¿Cuándo reza esta gente? ¿Cuándo se flagelan? ¿Y el cilicio?

(El cilicio)

Como las dudas no me dejan conciliar el sueño, he decidido interactuar con Sor Cecilia. Preguntarle cosas, intentar comprender un poco su mundo. La hermana tiene moderación de comentarios, por lo que aún no sé si ha leído mis amables palabras, que han sido las siguientes:

Hola, Cecilia:


Tengo una duda: ¿desde cuándo permiten Internet en un convento de clausura? Lo digo porque, en mi caso, creo que tengo vocación, Dior me ha llamado para algo, pero el hecho de estar encerrada y no poder actualizar mi blog me retiene en la vida civil. Por tanto, sería de gran ayuda por tu parte que me confirmases que podría seguir accediendo a mi bitácora si al fin tomase los hábitos, algo que cada vez me llama más, de corazón.


Gracias por tu bendito tiempo. Recibe un cordial abrazo.


("¡¿Qué dices?!")


Si Sor Cecilia me contesta y se confirman mis sospechas, me haré monja. Podría comer y beber de gratis, además de dormir bajo techo sin coste alguno, y me desharía por fin de la terrible circunstancia de tener que buscar trabajo. Dedicaría el día a visitar páginas web de colegas -que es básicamente a lo que lo dedico ahora- y, por qué no, alguna pajilla caería de vez en cuando, en la soledad de la celda, al más puro estilo Santa Teresa. 


(Santa Teresa on Fire)

Y, lo más importante: si abrazo la vida monacal creo que mi madre estaría orgullosa de mí. Y feliz por dejar de mantenerme. Será fácil ocultar lo de mi pene. Hay precedentes de personas que ya lo hacen, y muy bien.


("¡Bravo!")

Quedo a la espera de la respuesta de la Sor. El corazón en un puño tengo. Eso sí, me sigue interesando lo del menú para celíacos de la quedada de Barcelona. Celíacos. Qué gente. No está bien seguir el juego a los que fingen una dolencia para conseguir subvenciones.


("Money, money, money")

* Esta entrada está escrita con el más absoluto cariño a Sor Cecilia y a toda la comunidad religiosa de España y el extranjero. Vaya por delante que yo respeto mucho a las monjas. Es más, tengo muchos amigos negros. Besis.

giovedì 9 febbraio 2012

Bloggeros on Fire. Live in Barcelona

Vaya por delante que creo firmemente en el arte de traspasar pantallas. Creo que el hecho de que haya un cristal, un plasma, una fibra óptica, entre dos entes y/o seres humanos, no significa que estos seres, o al menos uno de ellos, experimente la conexión, sea presa del sentimiento (¿se puede decir 'presa del sentimiento'?) y, en el momento propicio, haga añicos esa pantalla para ir a por lo que Paulo Coelho y otros farsantes llamarían "su leyenda personal".


(Ay)

Dicho esto, ahora os voy a dar estopa. A vosotros no. Sólo a los retrasados que quieren convertir en evento de carácter sacro las cada vez más numerosas y tan cacareadas...


¡¡QUEDADAS DE BLOGGEROS!!

Las originales quedadas de bloggeros que de un tiempo a esta parte han germinado en este país que se llama España pueden ser de distintos tipos y categorías. Obviamente, no es lo mismo quedar con seres de psique innegablemente superior, como José A. Pérez, que quedar con personas alcohólicas y resentidas, como Larisa Otero.


("Qué le vamoh a hazé")

Digo esto porque el mes que viene hay una de esas quedadas de bloggeros. Nada menos que en Barcelona, mi ciudad española más favorita. Y en la puerta del Zurich, ay, memoria, snif, nostalgia, bonito, ay, buen enclave de la capital catalana. A la quedada parece que han confirmado su asistencia dos humanos con los que personalmente no me importaría tomarme un café. Uno es José Vicente, ferviente defensor del honorable e inocente Paco Camps, y otro es Luis, ser querible, besable, amable, como dice la canción, con quien ya tuve la suerte de alternar en uno de los días más bonitos de mi vida 2011, ay.


(¡Tecla, un beso!)

Al grano. Lo que quiero poner verde de la quedada de bloggeros no es la quedada en sí. Es más, me parece estupendo que seres con mucho tiempo libre y escasa vida verdadera virtuales se reúnan con otros seres de su calaña, interactúen, beban, coman, forniquen e incluso se hagan amigos. Lo que me escama, amiguitos y amiguitos, son los preámbulos.


("Mí no comprender")

Quiero decir, retrasado, Sergio, es que, si te das cuenta, en la mera organización del evento (¿se puede decir 'evento'? hallamos unas expresiones y actitudes dignas no de desconocidos que van a verse las caras, sino de amigos ya consagrados. Veamos unas palabras del ya citado post de preparación del Día D, la Hora H:


se leeran todos los escritos de adesión y todas las muestras de afecto que nos lleguen, y se brindara por ellos, sean cuales sean los motivos por los que no nos han podido acompañar.




Cuando leí esta amenaza propuesta, de inmediato pensé en lo mismo que estás pensando tú: secta.


(Secta)

El carácter solemne del evento se definía cada vez. Las ideas de los convocados brotaban sin cesar. Véase:



Cuando estéis comiendo me gustaría que alguien levantara una copa, la mía, y en mi nombre dijera que este año de bloggera has sido uno de los más gratificantes que he tenido en los últimos tiempos; que es un honor participar en eventos como éste (aunque sea desde la distancia) y que tendremos nuevas ocasiones de conocernos.

(Secta)

Creo muy-mucho en los vínculos. Creo en los vínculos que se establecen vía blog, vía Twitter, vía Antena 3. Creo en el nervio y la expectativa de conocer en carne y hueso a gente que crees que te cae de cine, y con la que seguramente has abierto más tu corazón que con muchos parientes carnales. Y creo en lo satisfactorio de estos encuentros, de un alto porcentaje de ellos. En lo que no creo es en la secta. En el anuncio a bombo y platillo del evento. En la solemne lectura de comentarios en un almuerzo del que hasta el lugar y el precio se rubrican de antemano. No creo en los corsés ni en el buen-rollismo colectivo. No creo en las personas que organizan una cita de -se supone- amigos como si del Tercer Congreso Estatal de Ajedrecistas en Paro se tratase.

("¿Por qué?")


La primera vez que desvirtualicé a un bloggero tenía yo 29 años, algo más de dinero en la cuenta y un principio de relación amorosa con un disminuido psíquico chico más joven que yo y además disminuido psíquico. La experiencia fue altamente satisfactoria, hasta tal punto que ese bloggero es ahora mi segundo mejor amigo masculino, aunque aún no haya averiguado dónde está el Niño Jesús del Belén de su pueblo, coñoyá.


("¡Coñoyá!")

No diré su nombre porque él es de natural tímido. Sólo apuntaré que es un joven abiertamente homosexual que pronto terminará su proceso de reasignación de género, algo que, cómo no, le corresponde contar a él en su bitácora. No seré yo quien le chafe tan dulce momento al amigo.


("Mira, maricón")

En Octubre de 2011, sin ir más lejos, también desvirtualicé, en esta ocasión a una mujer extraordinaria a la que hoy por hoy quiero en mi vida, más válida para cambiar el mundo que yo así nazca siete veces. Y semanas después, de su mano, a tres humanos más, a cual más agradable para echar el rato. Por otro lado, Carlota, mi báculo madrileño, mi poetisa favorita, también es resultado de buscarse y encontrarse por estos lares de Dior.


("¡Estupendo!")

Ninguno de ellos ni yo mismamente hicimos anuncio alguno en los blogs de nuestra inminente cita. Ni mi amigo maricón, ni mi amiga extraordinaria, ni Carlota, ninguno. Quedamos, nos vimos, nos olimos, nos pegamos en una esquina, robamos carteras y al final nos hicimos amigos. No hubo autobombo ni promoción. No hubo un banner con nuestras fotos como si de concursantes de 'Gran Hermano' se tratara. Nos hicimos amigos en secreto. Una vez culminado el proceso, lo contamos.


("Esa es la actitud")

Por eso no creo en las quedadas colectivas y prefabricadas. Primero, por la cantidad de gente. A más gente, más asco. Luego, porque se generan al modo de las reuniones de antiguos alumnos, en las que, inevitablemente, vas a volver a alguien a quien no tienes ni puñetera gana de ver. Sin ir más lejos, yo mismamente fui informada hace un tiempo vía e-mail de la quedada de Barcelona, y sé que a alguno de sus asistentes confirmados no le haría gracia verme el pelo. Por ejemplo, a emejota, que hoy mismo ha negado mi solicitud de amistad y manifestado en público que no tiene feeling conmigo. Eso me ha hecho llorar y replantearme mi papel en el mundo de los blogs, hasta que al final me he puesto un tiro y he matado a unos polluelos y se me ha pasado.


(Polluelos)

No me cabe duda de que la convocatoria de Barcelona será un éxito. Por tanto, he aportado mi granito de arena y dejado en este enlace unas amables palabras que espero sean dichas en voz alta durante la comida:



Bien, el comentario que me gustaría que fuese impreso y quedase constancia el día del encuentro es el siguiente:


LUIS, ASÍ CUANDO LLEGUES A CASA TE ENCUENTRES AL GATO JUGANDO CON LO QUE TÚ YA SABES, BUCANERO.


A ser posible, que sea leído en voz alta y mirando a De Cenizas a los ojos. En el caso de que sea factible, Rody Aragón y su circo animarán la lectura con una performance en la que sonará música de Daniel Diges.


Es muy importante para mí. De no hacerse tal y como dispongo, es probable que llore. Dado que estaré vigilando el encuentro de incógnito y desde relativamente cerca, me aseguraré de que todo se cumple según indico.


También ordeno que se le diga a emejota que hoy me ha hecho llorar mucho al no aceptar mi amistad, y que probablemente mate gente a consecuencia de ello.


Muchas gracias.



("¿Qué dices?")

No me cabe duda de que la convocatoria de Barcelona será un éxito. Es más, deduzco que los asistentes darán buena cuenta en sus respectivas bitácoras de lo acontecido, esto es, escribirán post haciendo una exaltación de la amistad que, en realidad, no existe. No contarán, por ejemplo, la decepción experimentada al comprobar que esa exótica bloggera que subía fotos de sensuales mujeres ante el espejo es en realidad una cincuentona teñida de pelirrojo a quien la celulitis no da tregua. Ni que ese poeta cuya pluma es de admirar se ha hecho tangible en un señor pedante y oscuro con trazas de sociópata. 




A veces es mejor no conocerse, amiguitos y amiguitas. Por tanto, no quedéis nunca conmigo. Sufriréis una terrible decepción, ya no sólo por la barba, sino al corroborar mi alcoholismo, mi desidia, y esa sospecha fundada de que carezco de vida propia, de familia, de escrúpulos y de buen corazón.


("¡No jodas!")

¡Barcelona, un beso!

(Un beso)