giovedì 28 agosto 2014

Apología del adulterio

- La quieres más a ella... ¡Reconócelo!
- No, Lowenstein... sólo hace más tiempo.

'El príncipe de las mareas'

 

Paulo Coelho ha sacado un libro que se llama 'Adulterio' y, sin leerlo, ya me parece un sacrilegio. No sé de qué va la perorata de turno, es que el título en sí me ha hecho divagar. Adulterio. Una palabra preciosa, suena bien en la boca, golpea en el paladar desde luego mucho mejor que 'matrimonio'. Sin embargo, su melodía fonética es directamente proporciona a su mala fama. 




Relacionamos 'adulterio' con traición, con dolor, con alguien que se va con alevosía temporalmente a filtrar al enemigo amor blindado por un sacerdote o un juez. Adulterio es una mujer de vida alegre cuya máxima aspiración en la ídem es arrebatar el marido a su legítima santa. Como si rubricar el certificado fuera un contrato. Como si se pudiera augurar un monopolio al amor. Y como si esas mujeres crueles, frívolas, malísimas personas, de las 'otras' sólo respirasen por la única razón de hacer daño, ja, el placer de hacer daño, el enormísimo placer de desgarrar la rutina de una señora encantadora que firmó, ante dios y ante los hombres, que ese marido es su marido. Y he estado divagando (como mujer a la que han puesto los cuernos más de una vez, y que los ha puesto, más de una vez, y a la que han abandonado por otra más de una vez, y que ha abandonado por otro más de una vez) y me he dado cuenta de que, como dice el tópico, no todas las infidelidades son iguales. No todos los restregones tienen larga vida, y no todos los adúlteros (ni, mucho menos, las 'otras') buscan dejar de serlo. Y me he dado cuenta de que, de vez en cuando, creo en la gente.

Creo en la gente que se busca para quererse sin plasmarlo en redes sociales. En la gente que se busca cuando, seguramente, no debería buscarse, si a la opinión pública, el sentido común y los compañeros de trabajo les preguntas. Quererse no significa buscarse a diario, pero buscarse creo que sí significa quererse. Quererse porque sí, buscarse porque sí. Sin ataduras, sin explicaciones, sin tener que acordar ir a casa de suegros, cuñados, primos, amigos comunes, sin cumplir un contrato social artificioso y estúpido, sin más. Sin compartir una hipoteca, una serie de televisión favorita o una cena a cuatro en el japonés. Creo que Sabina escribió algo parecido en una canción. José Córdoba lo escribió en todas. Quererse porque sí, buscarse porque sí, aunque a veces hasta tú mismo dudes sobre si es correcto quererse o buscarse. Probablemente no lo sea, pero quién habló de corrección, quién pensará en corrección el día de mañana, cuando se esté pudriendo, cuando se esté matando o cuando lo maten, qué más da. Creo en la gente que, cuando toma café, no mira el móvil, porque prefiere mirar la clavícula del otro. Creo en la gente que no necesita el aplauso, el pulgar hacia arriba colectivo, la sonrisa, la empatía, la firma en el registro civil o el beso ante el cura. Creo en la gente que se quiere porque les vino dado quererse, aunque su amor no beneficie a nadie; ni perjudique a nadie, puesto que los secretos, cuando de verdad son secretos, no lastiman ni supuran. Creo en los que se besan no como animales, sino como humanos que comprenden que un sentimiento, lo que es un puto y puro sentimiento, no es un arma. Creo en quienes se quieren y se buscan sin pretensión de oficializar algo, porque oficializar sería escenificar, infringir daño quizás, marear, destrozar. Creo en los que se protegen y se esconden de la vida para verse diez minutos.

A ver quién tiene los santos huevos de decirme que eso no es amor.


7 commenti:

Julia Hernández ha detto...

Y yo estoy contenta de leerte esta mañana. Yo también creo... Besosss!

estonoesunblogdehistoria ha detto...

Ya casi no me acuerdo como se hacía esto de comentar en blogs, pero ha sido leer tu post y entarme las ganas de creer (I want to believe) y de comentar, y de aplaudirte un poquito también.

mariajesusparadela ha detto...

Amor total.

LA ZARZAMORA ha detto...

Yo, no...
:P
Un besico, mi niña.

Si eso no es amor,que acabe de matarnos el tiempo.

María Socorro Luis ha detto...

Encantada de saludarte.

No creo en el amor con etiquetas. El amor es totalmente libre.

Siempre, abrazo

palabricas ha detto...

Como adúltera reincidente con el mismo desde hace la friolera de 20 años, yo si que creo que eso es amor. A pesar de todo y de todos, de las circunstancias, el miedo y la verguenza.

Me alegra infinito leerte.
Un beso

Pilar Abalorios ha detto...

El amor tiene tantos rostros como los amantes. Las palabras no suman, los títulos tampoco restan.
Pero reconozcamos que "adulterio" tiene un regusto a dulce picor en la punta de la lengua que se desliza hacia el interior de la boca.

Gusto leerte