Quemamos
noches a solas perfilando las estrategias. A solas y con otros mercenarios que
también albergaban el ansia de destrozarlo todo. Tú eras nuestro líder y
nuestro oráculo. Me hablaste de la necesidad de romper el sistema, la
jerarquía, el ejército entero. Cuando lo hiciéramos, refundaríamos la idea,
pero entonces sería diferente: entonces tú serías el jefe. Y yo, a tu lado,
sería la primera dama, la reina que sólo se arriesga al final de las
operaciones clave. O así me lo imaginé, eso nunca lo dijiste. Acepté tus
mociones sin preguntarme si en mi fuero interno estaba de acuerdo con ellas.
También me convertí en mercenaria.
Cuando
descubrieron tus planes y te expulsaron del ejército, quise caer a tu lado.
Inmolarme, como esas mujeres hindúes que se lanzan a la pira del esposo muerto,
ser tu víctima colateral. Pero tú preferiste que siguiera dentro. Que siguiera
infiltrada. Fui entonces tus ojos y tus manos en las filas enemigas. Podías
seguir preparando un golpe interno y nadie sospecharía de ti, porque aún nadie
sabía que te amaba por encima de la traición, por encima de mí. Y traicioné. Como
la Sabina de Milán Kundera, traicioné lo que quería sin llegar a preguntarme si
quería traicionarlo. Así es como fui asalariada del enemigo, de las personas
que tú más odiabas, del ejército al que ya nunca pertenecerías. Me asqueé. Trabajar
para gente aborrecida mermaba mis soles y contaminaba mis lunas, aunque mis
lunas las pasase acariciándote el pelo y escuchándote vomitar odios que no te
llevaban a ninguna parte. Quise desertar. Irme contigo, unirme a tu causa,
dejar de comer si era necesario con tal de más nunca mirar a los ojos a
aquellos que te habían hecho daño. Me fui sin que me echaran. No me acordé
entonces de que, como dijo Vida, quien se va sin que lo expulsen, vuelve cuando
le da la gana.
Al poco
me expulsaste tú. Dejé de servirte y de acariciarte el pelo. Dejé de ser tu subordinada
y tu aprendiz. Dejé de valer la pena. Desterrada del ejército y de tu cuerpo,
pasé dos años vagando, inventándome un hogar, cerrando los ojos, tentando de
lejos otros ejércitos a los que acudir. Me cambié de nombre tres veces y de
tinte otras tantas. Me cambié de ciudad y acaricié el pelo de otras personas. No
fue fácil acordarme de quién era yo antes de ser tu segundo de a bordo. Cuando me
di cuenta de que quería volver a mi casa, y como si lo hubieran olido, me llamaron.
El ejército aún existe. El ejército, aunque mermado, se acuerda de que yo una
vez hice guardias y masqué heridas en trincheras en las que no todo el mundo
sobrevive. El ejército, que ya no te recuerda, me daba otra oportunidad.
Y tú te
quedaste solo, tan solo como has deseado estar siempre, gritando desde tu
dolmen aislado en el desierto, bramando que todos y cada uno de nosotros damos
asco y damos pena. Que no resistiremos las embestidas del invierno. Que nos
diezmaremos y nos moriremos víctimas de nuestra propia jerarquía. Que no
sabemos luchar, que merecemos deshonra. Que nos hemos olvidado de cuál es
nuestra guerra.
Y ahora dentro, miro tu trinchera sin nostalgia. Porque ya no es tu trinchera. Desde ella me explicaste cómo se odia y como se muerde la mano que te da de comer, pero nunca me explicaste que la lid puede convertirse en hermosa si se hace con amor. Jamás te gustó la palabra ‘amor’. A mí tampoco, no te creas. Sé que Cupido es hijo de una puta y un loco, sé que amar mucho puede resultar contraproducente, pero también sé que no amar nada acaba por pudrirte la piel, las ganas y los desvelos. Se lucha mejor sin tus ojos. Se lucha mejor sin tus desprecios.
-Señorita,
déjese de tanta lírica. ¿Firma usted el contrato?
- Por
supuesto.
17 commenti:
Joder, cursi de mierda, quiero escribir como tú. Así, sí.
Muacas, maifren.
Acabo de ver que Andoni Ferreño ha actualizado el blog sin mi permiso. Otra vez cosas cursis, mierda. No me puedo distraer ni un segundo. Qué vergüenza.
Veo a la protaginista escribiendo este texto con una vela encendida en un cuarto que huele a humedad. Y que después de escribirlo un sol impactante entró a la habitación y de las paredes crecieron flores y gorriones.
Un beso, Larisa.
Já, sabía que tenía que leerte algo asi. Muy bueno, ¿qué digo? Estupendo!!! Y no te averguences, creo que la mayoría somos cursis disfrazados. Y qué hay de malo en eso, si a la larga nos hace menos humanos y más razonables. Uf, no me hagas caso, estoy nostágica... y cursi. Besosss Lari!
Cursi de guau!
A esta Larisa no la reconozco pero me gusta mucho. Esos sentimientos a flor de piel me gustan.
Saludos cursis
Ese "entonces tu serías el jefe" me recordó "rebelión en la granja"...nunca te fíes de alguien que quiere ordenar las cosas: quiere imponer su propio orden.
Per ¿qué importa? hay que mirar adelante. Y eso estás haciendo: me alegro y te abrazo.
Ejército, psiquiátrico, cuantas alegorías, mujer. Tienes mucha imaginación, y me gusta. Hacer símiles con algo facilita mucho los laberintos mentales que nos hacemos, simplifica las cosas.
Me alegro de que puedas dar un pasito para detrás que en realidad es una pasito p'alante.
Estoy en mi pueblo de la Costa Brava y mi Internet tiene límites, así que mañana cuando vuelva a casa te enviaré un mail extenso sobre lo que supones. Prepárate.
Empezaba peligroso, luego escribiste "les instruían en el fragor de la batalla". Pero ¿tú sabes lo que has escrito, chiquilla?
Luego te poner cursi que si historia de amor, que si desamor. Dejé de leer hasta el final prometedor. ¿Quieres un contrato? Sí.
Cojonudo. Besos. Me alegro. Doy saltos de alegría. Me olvidé que había roto un vaso. Me curo las heridas. Me calzo. Vuelvo a dar saltos de alegría.
¿Larisa cursilona?...si lo veo no lo creo. Hacia tiempo que no entraba, ya sabes, las distancias, pues voy, y te veo cursi...pero cojonuda como siempre. No me cambies.
Besotes!!
Pocas veces toma el control de las letras esa otra que tambien te habita, pocas, porque lo sentido duele más que lo contado, y sin la coraza del sarcasmo, hasta la suave brisa abre heridas de sangre.
No me cabe duda de que le darás a Andoni el rapapolvo que merece y a nosotros la dosis oportuna de risas envenenadas.
Un abrazo y mucha suerte
Honestidad brutal, entonces: ¿te has echado novio? o ¿has encontrado trabajo?
**
A mi simplemente me parece un matrimonio complicado, alienante y terminado. Contado con mucho arte.
Seguramente me confunda, tampoco creo que importe... Cada uno ve o lee lo que le apetece.
Besos
Joder, tía, me has tocado, eres estupenda...
No has sido cursi, has sido intensa, y eso me mola la hostia. Porque de gigantes escondidos en trincheras está el mundo lleno...
Yo conocí a uno que decidió que él podía salvar el mundo y que ya no podía aprender nada más de mi. Manda huevos. Menos mal que antes ya le había enseñado a reir...
En fin ¡que he vuelto! Muaks
El amor es grande. La palabra da igual, algunos la usan en vano. U know.
Sigamos jugando entonces.
¡¡Eso, mándalo a beber fanta!! como dice el anuncio... es más elegante. Y yo aquí loca de contenta por ti (y por mi que sigo sin trabajo y ya tengo quien me siga financiando los 400 €) ;)
¡qué grande eres cogno!
un beso y tres abrazos
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